En [Sólo los usuarios resgitrados pueden ver los enlaces. ]

Doctor Claudio Álvarez
AÚN NO HAY DONANTES DE ESPERMIOS QUE HAYAN PASADO LAS PRUEBAS EN CHILE


El especialista en fertilidad explica que pese a existir un alto número de donantes de espermios en el país, ninguno ha pasado la prueba para poder ser implantado.



SANTIAGO, marzo 4.- Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, el 15 a 20% de las parejas tiene problemas de infertilidad, lo que se traduce como la imposibilidad de concebir un hijo luego de un año de intento.

Gracias a los avances de la tecnología, hoy las parejas se atreven a investigar y averiguar por qué no pueden tener hijos tan fácilmente como quisieran, al tiempo que se embarcan en distintos procedimientos de acuerdo a su necesidad. Esta gama de posibilidades es la que ofrece IVI, clínica de fertilidad reconocida en España que desde junio del año pasado comenzó a ofrecer sus servicios para los pacientes chilenos y que tiene hasta ahora el único banco de espermios en Chile.


El doctor Claudio Álvarez, especialista en medicina reproductiva de la clínica, cuenta que durante estos meses de funcionamiento han recibido un gran número de parejas que han llegado en busca de un tratamiento efectivo para concebir un hijo. Eso sí, aclara, que en la mayoría de los casos la labor ha sido ardua debido a que casi todas vienen de un desgaste económico y psicológico importante, luego de 5 a 6 años de tratamiento sin resultados efectivos en distintos centros.

El especialista explica que, en este proceso de fertilidad, es importante el apoyo de los donantes, ya que pese a haber llegado en grandes cantidades, aún no se puede establecer la primera gestación con un espermatozoide chileno. Por otro lado, la opción de congelar los óvulos y asegurar mujeres fértiles en el futuro es una técnica cada vez más usada.


Donación de gametos


Aunque es el primer centro chileno con banco de semen, IVI todavía no cuenta con muestras de espermatozoides nacionales, debido a la complejidad de la selección de éstas y que ninguna ha pasado la prueba. Al respecto, el doctor Álvarez cuenta que por ahora se está trabajando con muestras provenientes de la casa central de Grupo IVI en España, mientras se completa el banco de semen en Chile.

Sobre este tema, el especialista explica que ya hay donantes chilenos de espermatozoides y óvulos, aunque todavía ninguno ha sido seleccionado. Esto, debido a que las exigencias por las que debe pasar la muestra es exhaustiva.

Debido a que en Chile no existe una ley de reproducción, la Clínica IVI Chile se basa en la normativa española y, por eso, establece que las donaciones de gametos deben ser anónimas, voluntarias y altruistas, por lo que descartan tajantemente que los óvulos y/o espermatozoides se “vendan”.

En este contexto, el doctor Álvarez comenta que “el donante no recibe retribución, porque es una donación. Pero eso no significa que gastes de tu bolsillo por el hecho de donar óvulos. Por ejemplo, con una donante de óvulos, necesitamos 6 ó 7 óvulos, por lo que tengo que estimularla, hacerla pasar por una serie de controles, venir a ecografías, muestras de sangre, pincharse todos los días inyecciones, venir a la clínica; cuando dona los óvulos recibe anestesia general y, si la mando a reposo a su casa, tiene tres días de licencia, y esa licencia no la paga la Isapre o Fonasa. Entonces, por todo eso, existe una compensación económica, y si tiene que comprar medicamentos o realizarse otros tratamientos, eso lo cubre la clínica, pero no se compran ni se venden gametos”.

Para ser donante se debe cumplir con algunos requisitos: tener entre 18 y 35 años, ser sano físicamente y poseer un perfil psicológico normal. Para ello, se realizan exámenes de sangre que miden presencia de Sida, Hepatitis B, Hepatitis C, Sífilis, entre otros, además de una evaluación psicológica.

El doctor Álvarez explica en todo caso que “en el caso de las mujeres es "más fácil", porque en el caso de los hombres, además de pasar todas las pruebas anteriores, para pasar a la siguiente fase y ser donantes tienen que tener más de 90 millones de espermios, lo que es cuatro veces más de lo normal. Después de pasar esa prueba, se toma una segunda muestra, que llega a la prueba congelación y descongelación, se analiza, se congela, se descongela y se vuelve a muestrear, y no puede haber variación entre la primera y la segunda; luego se vuelve a congelar y se toman todas las muestras de sangre y se mantiene en cuarentena la muestra durante seis meses, y luego de ese tiempo se vuelve a muestrear según el modelo anterior y, si pasa, recién se libera y se puede usar la muestra”.

Hasta el momento, el especialista explica que de diez donantes sólo el 10% ha pasado el primer ciclo de pruebas. Este dato no debe llevar a temer respecto de la calidad de la genética nacional, ya que el doctor Álvarez asegura que es el mismo porcentaje que se maneja en España.

Congelar óvulos femeninos


Otra práctica que ha adquirido fuerza en el último tiempo es la de congelar los óvulos propios para ocuparlos cuando nos sintamos preparadas psicológicamente para concebir un hijo, independiente de nuestra edad o el estado de nuestro sistema reproductivo. Esto se llama “Preservación de Fertilidad” y es una alternativa para mujeres que no quieren tener hijos todavía.

Eso sí, el doctor Álvarez aclara que “si tienes 28 años y quieres congelar tus óvulos, te diría que vuelvas a los 34, cuando tu fertilidad no haya caído y cuando ya definitivamente no hayas encontrado pareja”, aconseja el especialista.

Ahora, si los óvulos ya fueron congelados y la mujer los quiere utilizar cuando llegó a cumplir los 45 años, la única posibilidad es realizar una fecundación in vitro, lo que tiene una probabilidad de resultados positivos del 50%. “Esto, porque los congelaste cuando tenías 34 años, cuando los resultados eran de un 50%. Si tú te haces un tratamiento a los 45 años con tus óvulos, las posibilidades de embarazo son de menos del 2%. La gracia de congelar óvulos es que estás guardando óvulos de una mujer de 34 años y los vas a usar en una mujer de 40 años”.

El costo de la fertilidad

Aunque es difícil entregar un valor específico para cada tratamiento, debido a que el caso de cada pareja es distinto, el doctor Álvarez sí señala que, por ejemplo, un tratamiento de baja complejidad, como sería una inseminación artificial –lo que se traduce como un coito artificial- se encontraría en el rango de los $200.000 a $300.000, más otros gastos asociados a exámenes y medicamentos.

En el otro extremo, en un tratamiento de alta complejidad como es el caso de una fecundación in vitro básica, el valor estaría en el orden de los $2.300.000, sin contar técnicas adicionales u otros gastos asociados.
Aunque los precios son mucho más asequibles que quizás hace un par de años, lo cierto es que de todos modos existe un poco de reticencia. Al respecto, el doctor Álvarez hace una analogía que puede resultarnos cercana: “Yo me puedo gastar tres millones de pesos en un sistema de cine para mi casa, y me encalillo y estoy tres años pagando, la diferencia es que en este caso me llevo el plasma a la casa. Pero en un tratamiento de fertilidad, si gasto lo mismo, existe sólo la mitad de las posibilidades de que me lleve un niño a la casa”.