Ver la Versión Completa : Efectos de la edad a la que se les cuenta
CONFERENCIA DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA
'Tu padre es un donante de semen'
Actualizado lunes 07/07/2008 20:31
MARÍA VALERIO
MADRID.- Para los niños nacidos a partir de un donante de semen lo mejor es conocer el origen de su concepción cuanto antes. Una investigación presentada estos días en la conferencia europea de reproducción asistida que se está celebrando en Barcelona (ESHRE, según sus siglas en inglés), ha demostrado que estos vástagos sienten más conmoción y enfado cuanto más mayores son al conocer la noticia.
El trabajo, encabezado por Vasanti Jadva, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), señala que los chicos que se enteran de ello en edades más tardías suelen experimentar más sentimientos de confusión y rabia contra sus progenitores que los que antes se enteran de que son fruto de una donación de semen. Por ello recomiendan a los padres de estos niños que les hablen de sus orígenes cuanto antes; sin esperar a que alcancen la mayoría de edad.
Ésta es una de las pocas iniciativas que ha evaluado hasta ahora la opinión de los hijos nacidos tras una inseminación artificial por donación de esperma anónima. Para analizar sus sentimientos, el equipo de Jadva reclutó a 165 participantes (entre 13 y 61 años) a través de una página web estadounidense en la que estas personas pueden localizar a sus progenitores (los donantes de la muestra) y sus potenciales hermanos biológicos. De ellos, el 89% vivía en EEUU y casi un 75% eran mujeres.
"Les preguntamos a través de un cuestionario anónimo cómo se sintieron cuando se enteraron de las circunstancias de su concepción, excluyendo a los que lo supieron antes de los tres años, ya que por entonces eran demasiado pequeños para recordar sus sentimientos", relata esta especialista a elmundo.es. Curiosamente, los niños nacidos en familias monoparentales (63%) o en parejas homosexuales (56%) tenían muchas más probabilidades de que les hablaran de la donación de esperma antes de los tres años que los hijos de parejas heterosexuales (9%). Al 33% de los niños criados en estas familias 'tradicionales' no les hablaron de su origen hasta cumplir los 18.
"Este extremo no nos sorprendió", relata Jadva, "porque los niños nacidos en familias no tradicionales empiezan a hacer preguntas sobre su origen antes que el resto. Comienzan a cuestionar cosas cuando son bastante pequeños, y para ellos el tema de la donación no fue un acontecimiento".
Curiosidad, enfado, confusión...
La sensación más generalizada entre los participantes fue la curiosidad (un 69% de ellos lo sentía así), independientemente de los años que tuviesen cuando conocieron la donación de semen. Un 69% de los que lo supieron a los 18 años manifestó haber sentido confusión, frente a sólo el 52% de los que se enteró entre los 12 y los 18, y un 37% entre los cuatro y los 11 años. En esos mismos grupos de edad, un 38%, 26% y 6% relató sentirse conmocionado, disgustado (44%, 23%, 16%) o enfadado (38%, 13%, 12%). Según Jadva, los hijos que se enteraron de sus orígenes en la adolescencia o la edad adulta eran más propensos a sentir "que les habían mentido y traicionado".
Los investigadores les preguntaron por sus sentimientos en el momento de conocer la noticia (cuando eran pequeños) y también en el presente; y para su sorpresa, muchos de los participantes seguían teniendo posos de rabia y enfado incluso pasados varios años. "Enterarme de mi identidad biológica a los 17 fue algo traumático", dijo alguien de 30 años. "Me hizo sentir físicamente enfermo", rememoró otra persona de 32 años. "No recuerdo haber sentido mucho más que interés y curiosidad", un participante de 13 años que lo supo a los cuatro.
"La edad de revelación es importante en la determinación de los sentimientos de los hijos respecto a su concepción (...); una observación que coincide con otras investigaciones sobre adopción", concluye la especialista británica; que recomienda abordar estas cuestiones "abiertamente" con los niños para facilitar las cosas. Aunque su trabajo se llevó a cabo mayoritariamente con estadounidenses, Jadva sospecha que sus resultados son extensibles a los países europeos.
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Otrea versión de la misma noticia en [Only registered and activated users can see links]
06 July 2008
Mejor revelar cuanto antes a los hijos que fueron concebidos a partir de una donación de esperma
under embargo until 07 Jul 2008 05:00 GMT
Para los niños nacidos a partir de una donación de esperma,
es mejor que les hablen de sus orígenes a una edad temprana, según se
desprende del primer estudio a gran escala sobre personas enteradas de
su concepción por donación. Si no se les habla de ello hasta que
cumplen los 18 años o incluso más tarde, es más probable que al
saberlo experimenten sentimientos de conmoción y enfado, según se ha
explicado hoy (lunes) en la 24ª reunión anual de la Sociedad Europea
de Embriología y Reproducción Humana celebrada en Barcelona.
Este estudio ha sido uno de los primeros en comparar las opiniones de
los hijos nacidos a partir de una inseminación por donación de esperma
a quienes se les habló de sus orígenes durante la infancia, con las de
aquellos que no lo supieron hasta la edad adulta. Los investigadores
reclutaron una muestra de 165 personas concebidas por donación de
esperma a través del Donor Sibling Registry – el Registro de Hermanos
por Donación – un sitio web radicado en Estados Unidos pero de
cobertura mundial que permite a los hijos concebidos mediante
donación buscar a sus progenitores y hermanos por donación (otros
hijos concebidos por una donación del mismo donante). Los
participantes contestaron un cuestionario on line que constaba tanto
de preguntas de opciones múltiples como de preguntas abiertas. Tenían
edades comprendidas entre 13 y 61 años; 148 (el 89%) vivían en Estados
Unidos y cuatro (un 2%) vivían en el Reino Unido; la mayoría (tres
cuartas partes aproximadamente) eran mujeres.
El Dr. Vasanti Jadva, investigador asociado del Centro de
Investigación Familiar de la Universidad de Cambridge (Reino Unido),
observó que los niños nacidos en el seno de una familia monoparental
(madre soltera) o con progenitores del mismo sexo tenían muchas más
posibilidades de que les hablaran de sus orígenes antes de los tres
años de edad que los hijos con padres heterosexuales: un 63%, 56% y 9%
respectivamente. Es más, al 33% de los hijos criados en familias
heterosexuales no les hablaron de su concepción hasta que hubieron
cumplido los 18 años, algo que no ocurrió a ningún hijo de los otros
dos tipos de familias. Sólo dos hijos de progenitores heterosexuales
se enteraron por boca de otras personas que no eran sus padres.
Dice el Dr. Jadva: "Preguntamos a los hijos cómo se sintieron cuando
se enteraron de las circunstancias de su concepción, excluyendo a los
que lo supieron antes de cumplir los tres años, ya que por entonces
eran demasiado pequeños para recordar sus sentimientos. Para todos
los hijos, el sentimiento más común era el de curiosidad,
independientemente de la edad a la que se hubieran enterado. Sin
embargo, se observaron diferencias en función de la edad a la que se
les habló de su concepción, y los que lo supieron siendo ya adultos
tendieron a comunicar más sensaciones de confusión, conmoción,
disgusto, alivio, perplejidad y enfado."
sigue/
Por ejemplo, el 37% de los que supieron cuando tenían entre 4 y 11
años declararon que experimentaron confusión, frente al 52% de los que
se enteraron entre los 12 y los 18 años, y al 69% de los que lo
supieron después de los 18. En esos mismos grupos de edad, un 27%, 58%
y 75% respectivamente indicó que se había sentido conmocionado; un
16%, 23% y 44% declararon haberse sentido disgustados; un 6%, 26% y
38% declararon que experimentaron alivio; el 6%, 26% y 38% afirmaron
que se quedaron petrificados, y un 12%, 13% y 38% comunicó haberse
enfadado.
He aquí algunos ejemplos de los comentarios formulados por los participantes:
"Me hubiera gustado que me dieran esa información mucho antes.
Enterarme de mi identidad biológica a los 17 años fue algo
traumático." Persona de 30 años de edad, que se enteró a los 17.
"Estoy enfadada/o porque durante mi infancia y adolescencia pregunté
varias veces si era "adoptada/o" y me dijeron que me dejara de
tonterías. Pero yo lo sabía." Persona que lo supo a los 50 años.
"O se lo dices al niño desde un principio o mejor que no se lo cuentes
nunca. Fue uno de los momentos más chocantes y desagradables de mi
vida. Me sentí sola/o." Persona de 19 años que lo supo a los 12.
"Era tan pequeña/o que no recuerdo haber sentido mucho más que interés
y curiosidad" Persona de 13 años que lo supo a los 4 .
El Dr. Jadva añade: "Por lo que se refiere a los sentimientos de los
hijos hacia su madre en el momento de enterarse, los hijos que se
enteraron de sus orígenes en la adolescencia o la edad adulta eran
más propensos a sentirse enfadados porque les habían mentido, y
traicionados. Los que se enteraron de niños eran más propensos que los
que lo supieron más adelante a declarar que eso no cambió sus
sentimientos hacia su madre". Dependiendo de si se les habló de ello
cuando tenían entre 4 y 11 años, 12 y 18, o más de 18, el 12%, 29% y
47% respectivamente experimentaron enfado porque les habían mentido, y
el 12%, 23% y 34% se sintieron traicionados. No se apreciaron
diferencias estadísticamente significativas en los sentimientos de los
hijos hacia su padre en el momento de la revelación.
Cuando se les preguntó sobre sus sentimientos actuales en relación con
su concepción, la respuesta más común fue que sentían curiosidad,
según un 69% de los hijos. Se observaron diferencias significativas en
cuanto a los sentimientos de enfado, alivio y conmoción. Los que
supieron la verdad después de los 18 años eran más propensos a
comunicar esos sentimientos. En cambio, una persona de 15 años que lo
supo antes de cumplir los 3 comentó: "Me crié sabiendo cómo fui
concebido. Siempre lo he aceptado porque nunca he conocido nada
distinto. Ahora que soy un poco más mayor, lo único que ha cambiado al
respecto es que siento algo más de curiosidad."
sigue/
El Dr. Jadva concluye: "Este estudio demuestra que la edad de
revelación es importante en la determinación de los sentimientos de
los hijos con respecto a su concepción. Parece ser que es mejor para
los hijos saber que han sido concebidos mediante donación de esperma
cuando estos son más pequeños. Esta observación coincide con la
investigación sobre la adopción, que también demuestra que es más
positivo para los hijos que se les revele las circunstancias de su
nacimiento a una temprana edad.
"A la luz de la tendencia hacia una mayor apertura, es importante que
reconozcamos que hablar a los hijos de su concepción puede suscitar
una curiosidad por sus orígenes que los puede llevar a investigar sus
relaciones por donación. De hecho, hemos descubierto que los hijos
demuestran altos niveles de interés por ponerse en contacto no sólo
con su donante, sino también con sus hermanos por donación. Los hijos
entrevistados en este estudio han encontrado un promedio de cuatro
hermanos de donación, con un máximo de 13."
(fin)
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Contact: José Manuel Abad Liñán
[Only registered and activated users can see links]
34-649-259-071
European Society for Human Reproduction and Embryology ([Only registered and activated users can see links])
Las familias con hijos sin vínculo genético o gestacional con sus padres están funcionando bien
Esta comunicado está disponible en inglés ([Only registered and activated users can see links]).
Barcelona, España: El bienestar psicológico de las familias con hijos que carecen de vínculo genético o gestacional con uno o ambos padres –los hijos han sido concebidos mediante alquiler de útero, donación de óvulo o inseminación artificial de donante – ha sido tema de debate desde hace mucho tiempo. Ahora, en el primer estudio sobre este tema que se realiza en todo el mundo, un grupo de científicos británicos ha demostrado que las relaciones en el seno de estas familias parecen estar funcionando bien, y que existen escasas diferencias entre éstas y las familias en las que los hijos han sido concebidos de forma natural.
Esta semana, Polly Casey, del Centro de Investigación Familiar de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, anunciará ante la 24ª reunión anual de la Sociedad Europea de Embriología y Reproducción Humana que el estudio ha descubierto que las familias que han recurrido a una donación de óvulo, alquiler de útero o a la inseminación artificial de donante presentan más similitudes que diferencias por lo que se refiere al bienestar psicológico de los padres, la calidad de la relación padres-hijos, y la adaptación psicológica del niño. Durante mucho tiempo se ha debatido sobre las posibles consecuencias negativas para esos niños, debido a la preocupación de que los padres puedan tener un comportamiento menos positivo hacia ellos, y de que los niños no se sientan plenamente aceptados como parte de la familia.
Los investigadores han realizado un seguimiento de 39 familias que alquilaron un útero, 43 que utilizaron la inseminación artificial, 46 que recurrieron a la donación de óvulos, y 70 familias cuyos hijos fueron concebidos naturalmente. De momento, se han recopilado datos hasta que los niños han cumplido los 7 años de edad, pero los investigadores esperan poder continuar con el seguimiento de estas familias durante el máximo de tiempo posible. Los resultados que se van a presentar son los correspondientes a aproximadamente la mitad de las familias cuyos hijos han cumplido los siete años.
"Hicimos preguntas a los padres y los hijos sobre varios temas distintos", dice la Srta. Casey. "Estudiamos aspectos como el bienestar psicológico de los padres y la relación padres-hijos, y también preguntamos a las madres si les parecía que los niños tenían algún problema emocional o de conducta." Además, los investigadores utilizaron el cuestionario normalizado de Fortalezas y Dificultades, que ofrece una puntuación general del grado de adaptación global del niño, junto con puntuaciones individuales en aspectos como problemas de comportamiento y dificultades emocionales.
Los profesores cumplimentaron el mismo cuestionario, aportando una evaluación independiente de la adaptación del niño. También se evaluó la percepción que tienen los niños de la cercanía emocional con sus padres. "Les dimos un 'mapa' en blanco con círculos concéntricos, y les dijimos que ellos estaban en el centro", explica la Srta. Casey. "A continuación les pedimos que completaran el mapa, colocando a sus parientes y amigos en el círculo que representara la proximidad emocional de cada relación."
También se proporcionó a los niños una escala pictórica de la competencia y aceptación social percibidas. El investigador presentaba imágenes de niños en diversas situaciones y pedía al niño entrevistado que se evaluara a sí mismo en comparación con la imagen. Esta técnica permite medir su capacidad cognitiva y física, su aceptación materna, y la aceptación por sus iguales, todo lo cual se ha demostrado que está asociado con el desarrollo de la autoestima en una fase posterior de la infancia.
"Hemos observado que los diversos tipos de familia no diferían en cuanto a la calidad global de la relación entre madres e hijos y padres e hijos", dice la Srta. Casey. "Pero el análisis sí que ha mostrado algunas diferencias en la relación madre-hijo entre los distintos tipos de familia. Por ejemplo, hemos observado una leve tendencia hacia una mayor sensibilidad con respecto a las ansiedades y preocupaciones de los hijos entre las madres de los grupos de donación de óvulo y alquiler de útero que entre las madres del grupo de inseminación artificial de donante, También hemos apreciado una leve tendencia hacia un mayor exceso de implicación emocional con sus hijos, y hacia una mayor indulgencia disciplinaria, por parte de las madres que recurrieron a la reproducción asistida en comparación con las madres que concibieron de forma natural."
Los hijos de los diversos tipos de familia no diferían según el cuestionario de Fortalezas y Dificultades cumplimentado por sus madres. No obstante, cuando los profesores rellenaron ese mismo cuestionario, sí que afloró una diferencia significativa. "Los profesores comunicaban un mayor nivel de dificultades emocionales entre los hijos nacidos por reproducción asistida que en los concebidos por vía natural, aunque dicho nivel no era anormalmente elevado", declara la Srta. Casey.
Las evaluaciones de la autoestima realizadas por los propios niños no arrojaban ninguna diferencia significativa en función del tipo de familia. En las evaluaciones de las relaciones familiares, no se apreciaron diferencias significativas entre los niños nacidos por reproducción asistida y los concebidos naturalmente en lo tocante a la ubicación de la madre y del padre en los mapas familiares, pues el 85% de los niños nacidos por reproducción asistida y el 88% de los concebidos naturalmente situaban a su madre en el círculo más próximo, y el 73% y el 76% respectivamente colocaban al padre en el círculo más inmediato.
"Ahora bien", dice la Srta. Casey, "en el momento del 7º cumpleaños del hijo, sólo el 39% de los padres del grupo de donación de óvulos, el 29% del grupo de inseminación artificial de donante, y el 89% del grupo de alquiler de útero habían hablado a sus hijos de la índole de su concepción. Una cifra marcadamente inferior a la proporción de padres que, cuando el niño tenía un año de edad, declararon su intención de revelar esa información– 56%, 46% y 100% del grupo de donación de óvulo, inseminación artificial de donante y alquiler de útero respectivamente", comenta.
Los motivos por los cuales los padres deciden no informar a sus hijos son numerosos y complejos, aseguran los investigadores, incluido el deseo de proteger al padre, dado que la madre no quiere que otros se enteren de su infertilidad, y el temor a que el niño sienta menos amor por el padre o madre no genético. "Estudios anteriores han indicado que los padres quieren proteger a sus hijos, temerosos de que la revelación los pueda perturbar y tenga algún efecto adverso en la relación padres-hijos", apunta la Srta. Casey.
El análisis de las diferencias de calidad de la relación padres-hijos y de adaptación psicológica de los niños ha sacado a relucir disparidades significativas entre las familias que revelaron la información relativa a la concepción y las que no lo hicieron. "Las madres que hablaron a sus hijos de su concepción presentaban mayores niveles de sensibilidad hacia el niño, y, aunque no se apreciara diferencia significativa, también observamos que los padres de las familias que habían revelado la información tendían a mostrarse más cariñosos con sus hijos", asegura la Srta. Casey.
Las madres que habían hablado con sus hijos también declararon una mayor satisfacción en su relación de pareja. Los investigadores comunicaron asimismo una tendencia no significativa hacia menores niveles de dificultades emocionales entre los niños a quienes se había hablado del tema, según la evaluación de sus profesores.
"Este estudio demuestra que las familias con hijos sin vínculo genético o gestacional con sus padres siguen funcionando bien cuando el niño se encuentra en la fase inicial de escolarización ", dice la Srta. Casey. "Cuando se observaron diferencias en la relación madre-hijo en función de los distintos tipos de familia, éstas reflejaban una mayor implicación en la relación maternal por parte de las madres que recurrieron a la reproducción asistida. Las que no tenían relación genética o gestacional con sus hijos –las madres por donación de óvulo o alquiler de útero- tendían a implicarse más, a diferencia de las madres por inseminación artificial de donante. Estos resultados no son sorprendentes, dadas las dificultades que tuvieron que afrontar esas mujeres para conseguir ser madres.
"Los propios niños mostraron una adaptación psicológica positiva y no diferían en función del tipo de familia. Nos ha interesado especialmente comprobar que, según sus profesores, los niños a los que se les había hablado de sus orígenes tendían a estar ligeramente mejor emocionalmente que los que no sabían nada, aunque, por supuesto, esto puede obedecer simplemente a una mejor comunicación en general en el seno de la familia. Creemos que nuestros resultados beneficiarán al personal clínico que asesora a los futuros padres sobre las implicaciones de revelar el medio por el cual concibieron a su hijo, así como a los padres, y, por ende, a los hijos que podrán aprender de la experiencia de otras personas en situaciones similares. Es imprescindible que todos los avances en materia de reproducción asistida vayan acompañados de estudios sobre el bienestar de los padres e hijos implicados", afirma la Srta. Casey.
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