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Escrito el: 12 - Octubre - 2007 a las 10:02 <!-- Start Member Post -->
"Estudio multicéntrico de evaluación, intervención y seguimiento en procesos de adopción"
3.3.2.-Con relación al desarrollo psicomotor y temperamento.
Para evaluar las diferencias en las variables Desarrollo Psicomotor y temperamento, se utiliza el contraste no paramétrico H de Kruskal Wallis (Alternativo al ANOVA cuando se incumple la normalidad y homogeneidad).
En este caso, se observan diferencias estadísticamente significativas sólo en la variable desarrollo psicomotor (χ²= 8.267; α= 0.016). A partir de los valores de las medias (rango promedio), es posible inferir que las diferencias a favor se encuentran en la Fundación Chilena de la Adopción. En cuanto a la variable Temperamento Post, se acepta la hipótesis nula que señala que los indicadores encontrados en los centros no difieren estadísticamente entre sí.
3.3.3.- Proporción de apego, según centros (en etapa pre-evaluación)
<t> <t> </t></t><table border="1" cellpadding="7" cellspacing="0" width="476"><tbody><tr> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="33%">
Sename
</td> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="33%">
Fundación san José
</td> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="33%">
Fundación Chilena
</td></tr> <tr> <td height="21" valign="top" width="25%">
Apego Seguro
</td> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="25%">
34,2%
</td> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="25%">
56,5%
</td> <td height="21" valign="top" width="25%">
57,1%
</td></tr> <tr> <td height="21" valign="top" width="25%">
Apego Inseguro
</td> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="25%">
65,7%
</td> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="25%">
43,4%
</td> <td height="21" valign="top" width="25%">
42,8%
</td></tr> <tr> <td height="21" valign="top" width="25%">
Total
</td> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="25%">
100%
</td> <td colspan="2" height="21" valign="top" width="25%">
100%
</td> <td height="21" valign="top" width="25%">
100%
</td></tr></tbody></table> La tabla muestra una tendencia a presentar mayor frecuencia de apego seguro en la Fundación San José y la Fundación Chilena, en una proporción doble con relación al Sename
Interesante remarcar que no se observaron diferencias entre las tres instituciones de adopción (Sename, Fundación san José, y Fundación Chilena de Adopción), en relación a la salud mental y el temperamento. En relación a lo primero, es esperable que en las tres instituciones opere el mismo factor de deseabilidad social, por lo que los resultados no llaman la atención. En relación al segundo aspecto, la evidencia obliga a una mayor profundización debido al hecho que la conducta de los niños se espera que presente algunas diferencias en la responsividad, atención, actividad y reactividad, de acuerdo a si viven con familias de acogida, o centros de institucionalización. Análisis posteriores de las características del instrumento y evaluaciones caso a caso podrán dar índices de estos resultados.
Se encontraron diferencias significativas en el desarrollo psicomotor en las diversas instituciones, observándose una tendencia positiva hacia la Fundación Chilena. Este es un resultado esperable debido al hecho de que en dicha institución, los bebé suelen recibir una mayor atención y personalización, repercutiendo en más estimulación y juego.
En relación al apego, al analizar los porcentajes de apego seguro en cada institución se observó que existe una mayor frecuencia de apegos seguros en la Fundación san José y en la Fundación Chilena, presentando casi el doble en relación a los centros del Sename. Los estudios de apego e institucionalización han confirmado el hecho de que variables tales como calidad de cuidado, disponibilidad de juguetes, atención personalizada, número de niños por tías, afectan la calidad del apego. Por esta razón, es esperable que los centros de la Fundación san José y las familias de acogida tiendan a evidenciar apegos mas seguros. Aún así, es importante hacer un seguimiento para analizar si esta seguridad se mantiene en el tiempo cuando estos niños se van en adopción.
BRUJITA
Escrito el: 12 - Octubre - 2007 a las 14:52
... es obvio pero igual sorprende....
Stephanie
Escrito el: 14 - Octubre - 2007 a las 18:27
¿A cuánto tiempo de estar reunidos con sus nueva familias se hizo este estudio? Me interesaría saberlo ...
Los participantes del estudio fueron bebés que se encuentran en situación de institucionalización o en situación de familias de acogida, y que fueron evaluados en dos momentos en el tiempo. Los bebés fueron captados a través de la red Sename, La Fundación san José para la Adopción Cristiana y la Fundación Chilena de la Adopción. Del mismo modo, se evaluaron bebés de diversas regiones de Chile (Talca, Osorno, Temuco, Concepción, La Serena, Curicó, y Rengo). Los bebés fueron captados a través de información de fichas proporcionadas por las diversas instituciones de adopción. Posterior a eso, cada institución contactaba a las personas encargadas de los centros para informarles del estudio. Una vez realizado el primer contacto, personas del equipo de investigación visitaban los centros con el objetivo de reconocer el lugar, explicar con mayor detalle los objetivos del estudio y los procedimientos de evaluación, y acoger cualquier duda u comentario. El criterio original de elección consistió en seleccionar bebés entre los 4 y los 7 meses de edad, rango que se fue ampliando (desde los 3 a los 8 meses) con fines de aumentar el tamaño de la muestra. El criterio del rango de edad escogido fue debido a que: a) los bebés debían llevar algunos meses en la situación de institucionalización de modo de poder medir sus efectos; b) los instrumentos utilizados suelen adaptarse mejor para bebés de mayor edad. Se descartó cualquier tipo de patología orgánica o física que impidiera la correcta administración y codificación de los instrumentos de investigación.
Durante la primera evaluación, se obtuvieron 76 bebés, con un rango de edad entre 3 y 9 meses, la media fue de 155,9 días (5 meses y medio aproximadamente), con una desviación de 44,1 días. La mayor frecuencia de niños se encuentra en el rango de los 4 meses de edad (gráfico 1, en anexo). La distribución de los géneros fue homogénea encontrando un 48,7% de niñas y un 48,7% de varones (gráfico 2, en anexo).
Con respecto a la segunda evaluación, el número de bebés evaluado fue de 50, con un rango de edad entre 183 (6 meses aproximadamente) y 640 días (21 meses), siendo la media de 331,9 días (11 meses) con una desviación de 91,7 días. A pesar de existir un rango tan amplio la mayoría de los bebés se encontraba en los 9 meses de edad. Las razones de la pérdida de 26 bebés fueron las siguientes: 1) rechazo de algunos padres adoptivos para evaluar a su hijo; 2) retraso y descoordinación con los diversos centros para realizar las evaluaciones; 3) dificultar y retraso en rastrear algunos bebés adoptados; 4) imposibilidad de algunas evaluadores (especialmente en regiones) para realizar las evaluaciones.
Escrito el: 17 - Octubre - 2007 a las 10:24
<!-- Start Member Post -->Lo hizo la U del Desarrollo para el Sename
REPORTE FINAL
INVESTIGACIÓN FINANCIADA POR EL SERVICIO NACIONAL DE MENORES (SENAME)
"Estudio multicéntrico de evaluación, intervención y seguimiento en procesos de adopción"
I. Participantes<SUP>1 </SUP>
<DIR><DIR><DIR><DIR><DIR><DIR><DIR><DIR><DIR><DIR>-Instituciones involucradas: -Fundación San José para la Adopción Cristiana (Institución de la Red Sename).
-Unidad de Apego & Salud Mental, Servicio de Psicología Integral (SPI), Facultad de Psicología, Universidad del Desarrollo.
</DIR></DIR></DIR></DIR></DIR></DIR></DIR></DIR></DIR></DIR>-Investigador principal: Felipe Lecannelier A.
-Coordinador del proyecto: Marianela Hoffmann S.
-Coordinación en Fundación San José: Soledad Gómez
-Metodologo: Pablo Livacic
Sabina
Escrito el: 17 - Octubre - 2007 a las 11:15
Para quienes les interese les copio las conclusiones del estudio
VI. Discusión, conclusión y sugerencias
1.- Discusiones.
Para realizar una discusión más detallada se procederá a realizar el mismo sistema que en el análisis cuantitativo, es decir, a través de los objetivos específicos.
-Con respecto al objetivo 1, los resultados muestran que los bebés institucionalizados tienen antecedentes pre-natales (tipo de parto) y perinatales (Apgar) en un rango normal. El 83% de los bebés tuvo un Apgar dentro del rango normal, y más del 90% de los infantes tuvo un parto sin complicaciones. Si se consideran los estudios actuales sobre los efectos adversos y a largo plazo de los antecedentes genéticos, pre y perinatales, especialmente en el caso de los niños institucionalizados (Nelson et al., 2002) esta evidencia apunta a una línea de base positiva y optimista desde donde inician sus trayectorias del desarrollo, los niños en estas condiciones. Sin embargo, es importante tener en cuenta que esto debe corroborarse son medidas mas directas de estos antecedentes.
En relación al desarrollo psicomotor, los datos muestran una tendencia hacia la normalidad, en donde el 60,3% de los bebés presentan un desarrollo normal, y solo el 9% con retraso. Lo interesante de este dato es que esta tendencia se mantiene en la segunda evaluación. Esta evidencia, no es consistente con los datos aportados por los diversos equipos de investigación sobre el desarrollo intelectual y psicomotor, en donde a lo menos los niños suelen presentar algún retraso generalizado (aunque sea leve) en todas las áreas. Posibles explicaciones de estos resultados pueden ser: en primer lugar, la escala EEDP fue publicada y creada en 1978, y de acuerdo a los últimos avances en desarrollo del lenguaje, afectivo y motor, puede necesitar una revisión, tanto en sus aspectos conceptuales como de validez y confiabilidad. Sin embargo, es la única escala en Chile que evalúa estos aspectos (y también suele ser usada en otros países de Latinoamérica). Una segunda alternativa, puede ser explicada más bien en términos clínicos: un alto porcentaje de bebés fueron evaluados con apego evitante (e incluso los con apego seguros, tendían a presentar muchos rasgos evitantes). Los bebés con este tipo de apego suelen centrarse mas en los objetos y la actividad (puede ser que como un modo evitar vincularse con las personas), por lo que pueden presentar una capacidad adecuada en lo motor y actividad. Por último, una tercera alternativa, se relaciona con el hecho de que es posible que la mayoría de los centros
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tiendan a centrarse mucho en el desarrollo psicomotor, a través de juegos y estrategias de estimulación temprana, y que los datos reflejen esa tendencia.
Con respecto al cuestionario de salud mental que las cuidadoras respondían, se observó una fuerte tendencia a presentar a los bebés carentes de dificultad de ninguna índole. Porcentajes del orden del 80-95% de las tías respondieron que los bebés no suelen presentar problemas de alimentación, sueño, apatía, desconexión, etc. En la actualidad, evaluar la sintomatología de los bebés a través de instrumentos confiables es una de las grandes dificultades con las que enfrenta la disciplina de la Salud Mental de los Bebés (Sameroff, McDonough, & Rosenblum, 2004). En ese sentido, el uso de reportes puede estar influido por prejuicios, creencias, y efectos de deseabilidad social, por lo que se puede hipotetizar que o las tías realmente ven a los bebés carentes de problemas y dificultades, o no desean presentarlos de esa manera (de modo de evitar malas evaluaciones de su capacidad profesional). Por esto, los auto-reportes deben cotejarse con instrumentos de observación directa, y es justamente la observación directa de codificadores expertos utilizados en este estudio, lo que confirma el hecho de que existieron efectos de prejuicios y deseabilidad social en las tías (especialmente en los ítem referidos a la afectividad y el contacto del niño). Sin embargo, cabe destacar que en muchos ítem la respuestas de las cuidadoras coinciden con la observación, especialmente en los temas referidos a la alimentación, el dormir, la falta de llanto, etc. Lo que queda por confirmar con estudios de seguimiento, es si esta supuesta falta de problemas de los bebés es un signo de buena salud mental o sobre-adaptación e inhibición.
La evidencia con respecto a la distribución del apego es interesante: en primer lugar se observó una mayor tendencia hacia el apego inseguro (46,2%) en relación al apego seguro (37,2%). Para discutir estos datos, es necesario aclarar algo: la mayoría de los estudios que investigan la relación entre apego e institucionalización evalúan el apego una vez que el infante ya ha sido adoptado, no la relación de apego con las cuidadoras. En este sentido, este estudio es innovador porque analiza el apego en la condición de institucionalización, no una vez que ésta ha dejado de existir. Del mismo modo, el estudio de Zeanah et al., (2005) demostró que la calidad del apego en la institución predice la calidad del apego con los padres adoptivos, por lo que la evidencia recogida en el presente estudio puede ser un dato muy útil para comprender a los niños en edades posteriores.
En general, a pesar de que se encontró un mayor porcentaje de apegos inseguros, este dato puede no indicar un factor de riesgo relacional, por diversas razones: en primer lugar, se debe tener en cuenta que la categoría de "apego inseguro" incluye los dos tipos de apegos inseguros más el apego desorganizado. En poblaciones normativas, estas tres clasificaciones suelen hacer aproximadamente el 40-45% del total (Ainsworth et al., 1978), que coinciden con los porcentajes encontrados en el presente estudio; en segundo lugar, los estudios ya realizados en niños institucionalizados indican que la proporción de apegos desorganizados y atípicos en niños institucionalizados es muy alto en comparación a poblaciones normales (y similar a poblaciones de niños maltratados) (Chisholm, 1998; Zeanah et al., 2005). Esto no se observó en el estudio. Pueden argumentarse diversas alternativas a estos resultados: 1) el uso del instrumento para evaluar apego fue muy simple y no pudo detectar patrones más complejos (para una solución a este problema, ver las sugerencias); 2) las condiciones de los centros propician el desarrollo de apegos inseguros, pero el nivel de adversidad no es tan grave como para desarrollar apegos desorganizados o atípicos.
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Analizando la frecuencia de apego a través del modelo de cuatro categorías, se observa una tendencia muy alta hacia los estilos evitantes (42,3%) lo que indica un dato muy esclarecedor y de cuidado. Tanto clínica como cuantitativamente, los niños institucionalizados que se evaluaron presentan rasgos de apego evitantes diferentes a los niños evitantes no institucionalizados (de familias relativamente estables), en el sentido de desplegar conductas de extrema inhibición, independencia, falta de reacción, carencia de vocalizaciones y expresión de dolor y necesidades, y por sobre todo, una carencia de habilidades para relacionarse afectivamente con los otros. Por el nivel de evitación de muchos de estos niños, cabe hacerse la pregunta de si en verdad muchos de ellos pudiesen ser considerados como desorganizados o atípicos, utilizando un instrumento más específico. De esto no se desprende, que los niños institucionalizados se encuentren en un nivel de alto riesgo, ya que eso es algo que debe cotejarse con estudios de seguimiento con los padres adoptivos. En conclusión, se puede afirmar que los niños institucionalizados no presentan altos porcentajes de apego inseguro, en relación a poblaciones normativas y poblaciones de niños institucionalizados de otros países, pero el grado y nivel de evitación observado es un signo de alarma y precaución sobre su futuro desarrollo.
En relación al segundo objetivo específico, sobre la evaluación de los efectos pre y post de la intervención propuesta, los resultados mostraron en general que la intervención implementada no logró tener el impacto suficiente como para lograr cambios en el desarrollo de los bebés. Más específicamente, los resultados evidenciaron que el tratamiento no generó cambios en el apego (dicotómico y modelo de cuatro categorías), el desarrollo psicomotor, y la salud mental, pero si generó cambios en el temperamento y la conducta general. En primer lugar, es importante remarcar que dentro de las hipótesis del estudio no se esperaban cambios sustanciales, debido principalmente a lo breve de la intervención y la capacitación (2 meses). La intervención propuesta se enmarca dentro de un cambio de actitud, habilidades y conocimiento que solo pueden tener efecto en la medida en que se esté constantemente reforzando y capacitando a las cuidadores que se relacionan cotidianamente con los bebés.
Sin embargo, llama la atención el cambio en el temperamento y la conducta general en las etapas pre y post, cuando las condiciones de los centros no han sido modificadas. El temperamento y la conducta general se miden en los factores de aproximación social, orientación a la tarea, actividad y reactividad. El primer factor se relaciona con la capacidad del infante para responder a los otros, lo que indica una mejora indirecta en el modo de relacionarse del niño (sin llegar a incidir en el cambio en el estilo de apego que es una medida más amplia y general). Del mismo modo, la mejora en la orientación a la tarea puede tener efectos en las habilidades de autorregulación, como ha sido demostrado ya extensamente (Posner & Rothbart, 2000). Por último, la mejora en los niveles de reactividad (sensibilidad) puede traer beneficios especialmente a los bebés con rasgos evitantes marcados que no suelen reaccionar frente a los demás.
En conclusión, se necesitan mayores investigaciones que permitan comprobar los efectos de este tipo de intervención aplicada en un lapso mayor de tiempo, y con una capacitación mas profunda y larga. Aún así, son pocos los estudios en el mundo que han implementado estrategias de intervención en niños institucionalizados (se los ha investigado, pero no tratado), y la intervención propuesta en este estudio, va acorde con otras realizadas en países desarrollados económicamente (Mcall, 2005).
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Por último, en relación al tercer objetivo, es importante rescatar que se observó un grado significativo de asociación entre el apego y el temperamento, y el apego y el desarrollo psicomotor. Ambos resultados demuestran el hecho ya evidenciado de que el apego no es un constructo que actúa aisladamente, sino que se ve constantemente influido por diversos factores y procesos (Cassidy & Shaver, 1999).
Interesante remarcar que no se observaron diferencias entre las tres instituciones de adopción (Sename, Fundación san José, y Fundación Chilena de Adopción), en relación a la salud mental y el temperamento. En relación a lo primero, es esperable que en las tres instituciones opere el mismo factor de deseabilidad social, por lo que los resultados no llaman la atención. En relación al segundo aspecto, la evidencia obliga a una mayor profundización debido al hecho que la conducta de los niños se espera que presente algunas diferencias en la responsividad, atención, actividad y reactividad, de acuerdo a si viven con familias de acogida, o centros de institucionalización. Análisis posteriores de las características del instrumento y evaluaciones caso a caso podrán dar índices de estos resultados.
Se encontraron diferencias significativas en el desarrollo psicomotor en las diversas instituciones, observándose una tendencia positiva hacia la Fundación Chilena. Este es un resultado esperable debido al hecho de que en dicha institución, los bebé suelen recibir una mayor atención y personalización, repercutiendo en más estimulación y juego.
En relación al apego, al analizar los porcentajes de apego seguro en cada institución se observó que existe una mayor frecuencia de apegos seguros en la Fundación san José y en la Fundación Chilena, presentando casi el doble en relación a los centros del Sename. Los estudios de apego e institucionalización han confirmado el hecho de que variables tales como calidad de cuidado, disponibilidad de juguetes, atención personalizada, número de niños por tías, afectan la calidad del apego. Por esta razón, es esperable que los centros de la Fundación san José y las familias de acogida tiendan a evidenciar apegos mas seguros. Aún así, es importante hacer un seguimiento para analizar si esta seguridad se mantiene en el tiempo cuando estos niños se van en adopción.
2.-Conclusión.
En general, los resultados de la presente investigación evidencian que los bebés institucionalizados en Chile, no se encuentran un estado de riesgo y deprivación. Existen muchos aspectos a mejorar al respecto (especialmente, lo referido al apego) pero dentro del primer año, estos bebés poseen un grado leve a mediano de riesgo (dependiendo del área que se evalúe). Al evaluar y observar las condiciones de los centros, es evidente que las instituciones en Chile presentan aspectos superiores a las condiciones de Rumania o Rusia, que es donde se han encontrado los mas altos niveles de deprivación, riesgo y psicopatología. Quizás se podría inferir que los centros en Chile son más bien similares a las instituciones evaluadas por Tizard (quien encontró resultados muy similares a los del presente estudio).
En lo que respecta a la intervención, los resultados indicaron que no mejora el apego (medido como categoría general), ni el desarrollo psicomotor, pero si se encontró un cambio positivo en el temperamento y la conducta general. En la actualidad, la implementación de estrategias de intervención en salud mental y social para niños institucionalizados es algo prácticamente inexistente en Chile, y muchos otros países (incluso con mayor desarrollo económico) por lo que los resultados encontrados permitirán abrir un camino hacia la preocupación de la salud afectiva de los bebés y niños en situación
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de institucionalización. En el año 2005, resulta difícil comprender el hecho de que no se implementen estrategias de intervención para los niños que se encuentran en una condición en donde más intervención necesita. La aplicación sistemática, constante y controlada de un Manual de Intervención Temprana para Bebés en Situaciones de Riesgo puede ser una solución viable, más cuando ya existe evidencia empírica que puede modificar algunos aspectos de la conducta del infante.
Por último, no se encontraron diferencias entre los centros del Sename, de la Fundación san José y el sistema de acogida de la Fundación Chilena, en lo que respecta a la salud mental y temperamento. Si se encontraron diferencias en el desarrollo psicomotor (con tendencia a un mejor desarrollo en los bebés de la Fundación Chilena), y en el apego con un mayor porcentaje de apego seguro en la Fundación san José y la Fundación Chilena. Independiente de las discusiones de estos hallazgos, la relevancia de este estudio pone en el tapete el hecho de que los sistemas de adopción deben compararse entre ellos, y que se debe de utilizar un criterio de validez empírica para saber cuál es mejor. Por ahora las evidencias a través del mundo (confirmadas por este estudio) apuntan a que un buen sistema de acogida, siempre es mas deseable que la institucionalización.
Este el primer estudio que se realiza en Chile, que utiliza una metodología empírica y sistemática, con el uso de instrumentos de investigación cuantitativos, y evaluando a una muestra representativa de bebés a través de diversas regiones. Más aún, es de los pocos estudios en Sudamérica que utiliza un doble diseño, donde por un lado se describe el estado psicológico y social de bebés institucionalizados, combinado con un diseño de eficacia de una intervención temprana creada originalmente por el equipo de investigación.
Más allá de los resultados cuantitativos y cualitativos, es de esperar que este estudio solo se constituya en el principio de numerosos estudios sistemáticos y empíricos sobre problemáticas psicosociales como la institucionalización y la adopción. La conclusión mas importante que se deriva de todo el trabajo que implicó realizar esta investigación, radica en que es un deber ético tomar decisiones que afectan a poblaciones desprotegidas, sobre la base de fundamentos empíricos y teóricos actualizados
Poly
Escrito el: 17 - Octubre - 2007 a las 15:37
Les cuento que nuestro hijo participó de esta investigación y cuando tenía 4 meses de estar con nosotros nos llamaron para visitarnos, eso fue como en Noviembre del 2005 y este año en Marzo nos contaron que estaban haciendo la segunda parte de la investigación y ahora en estas semanas estamos terminando la última.
Sabina
Escrito el: 27 - Octubre - 2007 a las 18:39
<!-- Start Member Post -->Si se encontraron diferencias en el desarrollo psicomotor (con tendencia a un mejor desarrollo en los bebés de la Fundación Chilena), y en el apego con un mayor porcentaje de apego seguro en la Fundación san José y la Fundación Chilena. Independiente de las discusiones de estos hallazgos, la relevancia de este estudio pone en el tapete el hecho de que los sistemas de adopción deben compararse entre ellos, y que se debe de utilizar un criterio de validez empírica para saber cuál es mejor. Por ahora las evidencias a través del mundo (confirmadas por este estudio) apuntan a que un buen sistema de acogida, siempre es mas deseable que la institucionalización
Sabina
Escrito el: 27 - Diciembre - 2007 a las 18:40
a propósito de la importancia del apego y la atención exclusiva al bebé
Una clase magistral en el tema “Promoción del Buen Trato y Prevención de Violencias” PSIQUIATRA JORGE BARUDY
Buen trato proporciona a los niños nutrientes materiales, afectivos, relacionales y culturales Una clase magistral en el tema “Promoción del Buen Trato y Prevención de Violencias” dio el experto internacional y psiquiatra chileno, Jorge Barudy, quien fue invitado por la Junta Nacional de Jardines Infantiles, Junji, para reunirse con profesionales de la institución. Su exposición se centró en el tema de la vulneración afectiva de los niños y niñas,.
Barudy fue docente durante 18 años en terapia familiar sistémica en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). El profesional chileno, radicado actualmente en Barcelona, recibió el año 2002 el premio Houtman en Bruselas por su aporte a la humanización de la pediatría hospitalaria. Desde 1990 es consultor y supervisor de diferentes programas terapéuticos para víctimas de violencia organizada y familiar en España, Chile y Bélgica. Entre sus libros más conocidos está “El dolor invisible de la infancia”: una lectura ecosistémica del maltrato infantil (1989). Además destacan sus últimas obras: “Los buenos tratos a la infancia. Parentalidad, apego y resiliencia” (2005) y “Las hijas e hijos de madres resilientes. Traumatismos infantiles en situaciones de violencia de género, guerras y genocidios” (2006).
La mujer así como el hombre tiene todas las condiciones para acoger a sus hijos en buenas condiciones. Todo lo que se pueda hacer por mejorar el acompañamiento de las madres y de los padres en el embarazo, y todo lo que se haga por acompañar el nacimiento del bebé facilitando la emocionalidad y el amor, es preventivo a todo tipo de maltrato y violencia. El apego es una predisposición emocional. Se ha discutido mucho sobre el instinto maternal y si esta experiencia emocional está determinada por la biología. Se ha descubierto que la maternidad siempre está presente, aunque esté amenazada por la violencia o el estrés, lo que impide que emerja la emocionalidad. Sin embargo, si el adulto le proporciona una respuesta acogedora, el niño se van a apegar constructivamente a esta persona.
A partir de ahí, el bebé va a desarrollar vivencias sensoriales, emociones de afectividad positiva, una identidad positiva, una autoestima alta, conductas de respeto consigo mismo y va a poder hacerse una persona. Lo importante, es saber que los contextos determinan lo que el niño es y va a ser. Los contextos de buenos tratos confirman la condición humana de los niños y le hacen conocer la fenomenología del amor permitiéndoles ser felices. Le permiten experimentar la reciprocidad de la relación.
Esta es la llave para que aprenda a dar y a darse. Los niños bien tratados, irradian felicidad, están contentos, les gusta aprender, son curiosos, son recíprocos, se preocupan de su mamá. Los contextos de buen trato tienen que ver con la capacidad del mundo adulto, de proporcionar los nutrientes materiales, afectivos, relacionales, culturales, que los niños necesitan. Los adultos podemos contribuir para que vayamos de la fenomenología de los malos tratos a la fenomenología de los buenos tratos. Nos olvidamos que hoy los niños y las niñas sufren, están traumatizados, presentan enfermedades mentales y las últimas investigaciones presentan que existe una relación entre enfermedades mentales y experiencias de maltrato en la infancia.
¿Cuál es la alternativa?: El desafío para la sociedad, para sus instituciones y para el mundo son los buenos tratos a la infancia. Recibir cuidado es fundamental para vivir, pero también este cuidado sirve para aprender a cuidarse. Tenemos muchos argumentos para afirmar que es importante el buen trato. ¿Y por qué es tan fundamental para los niños y niñas? Quizás lo primero es porque nacen inmaduros, por tanto su vida y su desarrollo depende de las capacidades de sus pares y o de sus cuidadores adultos.
Me llamó mucho la atención un libro que leí, en que invitaba a imaginar a modo de ficción, cuánto tiempo tendría que esperar un niño en el útero materno para que tuviera la misma autonomía que tiene un corderito. La respuesta es simple: tendría que esperar dos años. ¿Hay aquí alguna mujer que le gustaría estar embarazada dos años para que su niño tenga la capacidad de autovalerse? Puede haber, pero desgraciadamente, el niñito va a crecer en su vientre, va a pedirle cosas desde su interior, va a darle patadas, crecerá además la circunferencia del cráneo.
No se si Uds. han reflexionado, seguramente, nosotros somos los seres creados más inteligentes. Imagínense Uds, que la encefalización está marcada por el desarrollo de la corteza cerebral. Y lo que marca el desarrollo de la corteza es la capacidad de conversar, verbalizar, poner la experiencia en palabras. Entonces ¿cuál es el precio a pagar por la encefalización? Los niños nacen muy inmaduros, el cerebro no se ha terminado de organizar, y por lo tanto el crecimiento y el desarrollo se va a producir en la vida extrauterina (o sea afuera del seno materno) y en ese caso, el útero se va a transformar de un útero biológico a un útero social.
Esto es muy interesante porque hoy se sabe que la maduración adecuada del funcionamiento del cerebro depende del buen cuidado y de los buenos tratos recibidos en la infancia. Y esto es influenciar todos los componentes de la personalidad durante toda la vida. Cuando nace un bebé, nace con recursos, con capacidades que son inherentes a su estado de desarrollo. Afortunadamente, sabe llorar, afortunadamente tiene un lenguaje que moviliza al adulto, que le lleva a prestarle atención, y a satisfacer sus necesidades básicas. El niño no solamente llora porque tiene hambre, el niño llora porque tiene necesidad afectiva. ¿Qué le pasa a mi guagua? es una de las preguntas maravillosas que se hacen las mamás que tienen la capacidad maravillosa de ponerse en el lugar del bebé ¿Qué le pasa a mi niño? Pero el niño no puede decir cuando recién nace, mamá quiero mi papa, o quiero que me tomes en brazos, y es por ello que la madre y el padre tienen que traducir ese llanto.
Cuando los niños reciben cariño, cuando reciben estimulación, se sabe que las propias neuronas, que todavía no están bien ubicadas producen neurotrofinas1, que son hormonas que estimulan el cerebro. La importancia de tomar en brazos un bebé, de hacerle cariño, de mal criarlo, es porque les estamos estimulando sensorialmente. ¿Por qué las neurotrofinas son tan importantes? Porque como las neuronas están en su totalidad, pero no han terminado su crecimiento, no han migrado a las diferentes regiones en las que tienen que estar, por lo tanto ese bebé no camina, a diferencia de un corderito que al nacer, sale y camina. Un bebé no camina, sino que a partir de los 12 meses, o quizás un poquito antes.
Una guagua necesita un tiempo para caminar, porque las neuronas tienen que madurar y migrar a las diferentes regiones donde van a crear circuitos funcionales. Se tienen que desarrollar las ramificaciones de las neuronas, que son los axones y las dendritas, se tienen que conectar las unas con las otras, a través de lo que llamamos sinapsis, y no solamente la sinapsis, sino que además tienen que cubrirse como este cable, de una capa de mielina, que es la que permite la conducción eléctrica. Ya se sabe que la conducción, a través de las ramificaciones nerviosas, es eléctrica. Y que la sinapsis se hace por sustancias químicas, que se llaman neurotransmisores.
¿Por qué les cuento esto? Es porque el buen trato, es lo que permite todos estos procesos. Un niño maltratado, carenciado, va a tener un problema de base, un trastorno de la organización de su estructura cerebral. La organización cerebral es fundamental para el desarrollo motor, afectivo, relacional de los niños y es esencial para que los niños sean capaces de responder altruistamente a los desafíos de la existencia. Un cerebro mal organizado es un cerebro con dificultades para funcionar.
En estas imágenes vemos un corte del área de Brocá (. 2 El área de Brocá es la sección del cerebro humano involucrada en la producción del habla, el procesamiento del lenguaje y la comprensión 1 Las neurotrofinas son moléculas que regulan el crecimiento y la supervivencia de las neuronas de recién nacidos y adultos y desempeñan una función en el mantenimiento de la supervivencia de las neuronas que se pierden en enfermedades neurodegenerativas tales como la enfermedad de Alzheimer). El área de Brocá es la responsable del lenguaje verbal. Uds. no han visto ningún bebé que recién nace, con capacidad para hacer un discurso. Solamente se comunica a través de gestos y a través del llanto. Pero si la comunicación es adecuada, a los tres meses se comienza a producir una arborización de esa zona, crecen las neuronas, se conectan unas con otras. Esto no quiere decir que el niño a los tres meses habla, pero el niño tiene una comunicación social.
La guagua de 3 meses tiene ese tejido cerebral. Es maravilloso apreciar cuán comunicativos son los bebés; con gestos se interesan por el entorno, responden a la sonrisa. Con la interacción se produce este fenómeno de arborización, se conectan las neuronas y se crea un área funcional comunicacional que permite que la próxima vez la sonrisa sea social. De esta forma, por la estimulación se ha adquirido algo nuevo, una reacción que estimula la potencialidad de este ser. Uds. ven a los seis meses se observa una mayor arborización, el niño está más comunicativo, responde con los balbuceos y a los 2 años algunos niños hablan y se comunican sin parar. Comienzan los primeros por qué, aunque esto es un año más tarde. Se ha provocado la funcionalidad del área de Brocá. ¿Uds entienden la importancia que tiene el entorno?. Lo que estamos diciendo hoy día es que el entorno se hace cerebro. El entorno organiza el cerebro y el sistema nervioso, son fenómenos que se asocian. De ahí la importancia del cariño para la estimulación de este cerebro: el cariño, el contacto físico, las caricias, tomar en brazos. No hay cosa más violenta que el técnico que dice déjelo llorar señora, para que se haga hombre. Si no lo deja llorar la va a dominar. El niño llora no por molestar, sino para expresar con su lenguaje una necesidad. La única forma de calmarse es que le satisfagan las necesidades. El niño está llorando porque está expresando una necesidad.
Cuando un niño llora es porque necesita que se le calme y que se converse con él para tranquilizarlo. La ausencia de estímulo táctil bloquea los procesos de maduración. Es por ello, que en todas las culturas se mece al bebé. Las madres africanas se mueven con el niño y aseguran ese movimiento amarrándoselo. Hoy se sabe que esto provoca una estimulación vestibular3, que facilita las interconexiones.
La negligencia afectiva es una de las formas más destructoras de los niños y niñas; aunque algunos pensarán que es más grave la violencia física, los golpes o el abuso; todas son graves, pero jerárquicamente la negligencia es más.
Lo otro que les quería contar es que cuando nacen los niños tienen un tronco cerebral bien organizado. Ese tronco cerebral es la parte del bulboraquídeo y está interconectado. Allí hay regulación de las palpitaciones cardiacas, pero lo que no está todavía es el sistema límbico4, el sistema emocional, el cerebro emocional. En los niños se desarrolla primero el cerebro emocional, y cuando los niños están mal cuidados el cerebro emocional se desarrolla mal. Se organiza mal. Lo que llamamos nosotros el sistema límbico. En este sistema límbico se localizan las emociones, y eso es muy importante porque a veces éstas se almacenan. Un niño que ha sido víctima de negligencia emocional, de descuido, no lo han tomado en brazos, lo han dejado llorar, le han quemado, o le han doblado un brazo, es probable que no esté en el recuerdo, sobre todo si ocurrió antes de los 2 a 3 años. Esta situación no estará en la representación, en la imagen pero sí en el cerebro emocional y es esta memoria emocional la que va a determinar la forma de ser de esos niños.
Muchos niños que han vivido experiencias precoces de negligencia emocional tienen su cerebro emocional impregnado de esa memoria traumática. Lo que se sabe hoy, es lo que se sabe de la memoria implícita. Esa memoria se expresa a través de comportamientos, que a su vez evidencian las experiencias de dolor y de sufrimiento. En este sentido, si puedo contribuir en algo, por lo menos para la reflexión, es que los niños y las niñas nunca se portan mal. Se portan en función de los contextos en que viven y en los que les toca vivir.
La mayoría de las veces, los trastornos conductuales de los niños más pequeños, de tres y seis meses, la dificultad de modular el sueño, el no comer de una forma armoniosa es consecuencia de estas experiencias difíciles, almacenadas en la memoria emocional, que se expresa en estos trastornos conductuales. Posteriormente estos niños crecen, y tenemos que agregar otro elemento que es el estrés.
Un ambiente de estrés para un niño pequeño es cuando no le satisfacen sus necesidades, o que no lo tomen en brazos suficientemente. También es un ambiente terriblemente estresante para un bebé cuando se desarrolla en un ambiente de poca convivencia conyugal, o cuando la madre o el padre son alcohólicos. En estas situaciones de inseguridad, y de amenaza, se produce un exceso de cortizol. El cortizol es una sustancia que se libera en situaciones de estrés, que cuando es moderado y manejable, va asociado a proteínas y cumple su función, pero cuando es crónico y exagerado, el cortizol queda libre en la sangre y es tóxico. El cortizol es neurotóxico, mata las células cerebrales, algunas tan importantes como las células del hipocampo . El hipocampo es la zona de la memoria reciente. Entonces podrán entender por qué muchos de los niños que Uds. conocen pueden tener déficit atencional, no memorizan, no integran experiencias, dicen varias veces la misma cosa. Tenemos que pensar en qué ambiente de estrés viven, se han desarrollado y crecen esos niños. En los medios de comunicación habrán escuchado que los grandes violadores, y asesinos en serie tienen una inmadurez, y una desorganización de los lóbulos frontales, donde se produce la reflexión y el análisis responsable de los actos. Entonces cuando ha habido carencia, y cuando ha habido trastornos de la organización del cerebro, éste se desarrolla mal, y ahí nos explicamos por que un niño puede ser terriblemente agresivo, violento y puede con una gran frialdad agredir a uno más pequeño, agredir a un animal, violar, delinquir. Esto se debe a que el daño que tuvo en la organización de su cerebro le impide el funcionamiento de estos lóbulos prefrontales, que son estas zonas que están situadas, en la zona límite entre el cerebro emocional y el cerebro de la corteza.
En N° 19 revista Sename (julio 2007)
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