Sabina
09/11/10, 20:55:21
En el pasado se consideraba que la fructosa era beneficiosa en los casos de diabetes mellitus y resistencia a la insulina porque su ingesta no aumentaba el índice glicémico y la producción de insulina como lo hacían la glucosa y los carbohidratos complejos. Sin embargo, otros factores hormonales sugieren que la fructosa contribuye a más enfermedades que la glucosa. Además, la fructosa, no la glucosa, se metaboliza en grasa en el hígado.
Los investigadores han concluido que la fructosa añadida en alimentos procesados (en forma de sucrosa y jarabe de fructosa de maíz) no parece ser la mejor elección como fuente de carbohidratos en la dieta.
Pequeñas cantidades de fructosa son probablemente benignas e incluso pueden tener efectos metabólicos favorables. Sin embargo, en base a los datos disponibles sobre los efectos metabólicos y endocrinos de consumir grandes cantidades de fructosa, así como el potencial de exacerbar el síndrome de resistencia a la insulina, es preferible consumir los carbohidratos de la dieta en forma de glucosa (glucosa en forma libre y almidón), sobre todo en personas con niveles altos de colesterol y resistencia a la insulina que podrían ser más susceptibles a los efectos negativos de la fructosa en el metabolismo.
Extraído del Artículo de la revista American Journal of Clinical Nutrition - Noviembre 2002
A diferencia de la glucosa, que se absorbe instantáneamente produciendo una subida y una bajada rápida de energía, la fructosa, es metabolizada y guardada, en parte, por el hígado en forma de glucógeno como reserva para cuando necesitemos hacer un esfuerzo. Sin embargo puesto que la fructosa acaba transformándose en glucosa produciendo una elevación glucémica en sangre, ya no se considera un edulcorante recomendable para las personas con diabetes.
Los investigadores han concluido que la fructosa añadida en alimentos procesados (en forma de sucrosa y jarabe de fructosa de maíz) no parece ser la mejor elección como fuente de carbohidratos en la dieta.
Pequeñas cantidades de fructosa son probablemente benignas e incluso pueden tener efectos metabólicos favorables. Sin embargo, en base a los datos disponibles sobre los efectos metabólicos y endocrinos de consumir grandes cantidades de fructosa, así como el potencial de exacerbar el síndrome de resistencia a la insulina, es preferible consumir los carbohidratos de la dieta en forma de glucosa (glucosa en forma libre y almidón), sobre todo en personas con niveles altos de colesterol y resistencia a la insulina que podrían ser más susceptibles a los efectos negativos de la fructosa en el metabolismo.
Extraído del Artículo de la revista American Journal of Clinical Nutrition - Noviembre 2002
A diferencia de la glucosa, que se absorbe instantáneamente produciendo una subida y una bajada rápida de energía, la fructosa, es metabolizada y guardada, en parte, por el hígado en forma de glucógeno como reserva para cuando necesitemos hacer un esfuerzo. Sin embargo puesto que la fructosa acaba transformándose en glucosa produciendo una elevación glucémica en sangre, ya no se considera un edulcorante recomendable para las personas con diabetes.