PDA

Ver la Versión Completa : El relato, o cómo contarles su historia



Sabina
01/05/08, 17:09:32
Pego aquí un aparte de una conversa de hace dos años en otro foro, el moderador era sicoólogo y padre adoptivo (no recuerdo el nombre del libro, todos leíamos y se comentaba en el foro)


Comentarios del capítulo, que había leído pero quedó almacenado en un recoveco de mi memoria...

Me es difícil articular algo pues la autora se mueve entre varios temas: la casi total ausencia de la figura del padre progenitor, la información sobre le hijo, si se dice o no se dice, y la aceptación de esos "otros" que se "cuelan" en la historia.

Mientras escribo esto pienso que lo más rescatable de este capítulo para mí es el proceso de aceptación de aquellos "otros", quienes le dieron la vida a nuestro hijo. Y más que aceptación me da la impresión que es algo así como "localización", o darles el justo lugar en toda la historia.
Pero cómo hablar de este proceso quienes no lo hemos vivido?, quizás aquí puedan opinar quienes ya están pasando por esto.


Bueno... entonces comienzo yo? :-))

Seguimos en el tema del relato pero en este caso con la variante propuesta que es la idea de "hay otra historia"
En lo que se refiere a la participacion del varon en esa otra historia (pag 51) creo que poco hay para agregar que no este planteado en el texto. Practicamente "no existe" pero no por ello es "inexistente" si se tiene en cuenta el derecho que todo ser humano tiene a preguntarse quien fue su genitor.
Porque, y lo recordamos varias veces, la historia del nacimiento no comienza en el embarazo/parto de la madre biologica.
Efectivamente, hay una historia anterior.

Opinando desde un lugar de padre por adopcion reconosco una diferencia cierta en esta cuestion. Los hombres es como si podriamos" refugiarnos" en la "casi seguridad" de ausencia de un "competidor biologico" por oposicion a las mujeres donde la presencia de "la otra madre" tiene un peso mas real. Quiza por eso podamos en muchos casos querer saber cosas, enfrentar la verdad de modo mas sereno, o animarnos a encontrarse con ella etc etc.
Es como si supieramos que, despues de todo, no ocurrira que nos vallamos a encontrar con un varon que sufrio o que estaria reclamando nada.
Es mas, la imagen que suele rondar es la de un desconocido a quien ni la justicia se encargo de indentificar en la mayoria de los casos (cuando no se sabe quien es) o ni el mismo sabria que engendro un niño.
Por otra parte no se puede negar que hay diferencias sustanaciales entre la maternidad y la paternidad que conllevan sus correlatos prejuiciciosos que hasta la legislacion alcanzan.
Claro que no es una afirmacion valida para todos los casos pero si suele ser comun ver esto.
Entiendo que es un tema del que poco se ha hablado porque los hombres no solemos ser tan expresivos.

Por eso tiene sentido pensar en terminos de "hay otra historia", ya lo dijo muy bien Lito Nebia°:
"Cuando no recordamos lo que nos pasa
nos suele suceder la misma cosa
son esas cosas que nos marginan
nos matan la memoria
nos sacan las ideas
nos quitan las palabras..
Si la historia la escriben los que ganan
eso quiere decir que hay otra historia
la verdadera historia...
quien quiera oir que oiga..."

Quiza Lito no halla escrito tan bella cancion pensando en la adopcion, pero si es cierto que muchas veces se comete el error de entender que "la otra historia" es "la verdadera historia".
Y a lo mejor eso nos halla quedado de triste herencia a los adoptantes de toda una epoca (ya hace poquito nomas) en la que mentira, ocultamiento, engaño eran sinonimo de adopcion.
Epoca en la que se pensaba que hablar el tema de los origenes era tabu, que les podia hacer daño, que se irian con "los otros" etc
Soplan otros vientos por suerte hoy dia, y pocos parecen ser los padres que desean desplegar engaños en la relacion con sus hijos por mas que no se haga mucho por enseñarsele como no hacerlo.
Pero aun la idea de "la verdadera historia" existe en el prejuicio.

Creo en tal sentido que el ser humano recobra la fuerza de su verdad en la medida que descubre que vivia pensando las cosas de otro modo..o con una verdad "prestada" y por lo tanto "precaria", esto lo demuestra bien el psicoanalisis que apunta al despertar de una verdad valida y sostenible desde el sujeto y no desde la validacion exterior por mas consenso social o prejuicioso que la idea tenga.
Despues de que se sumen otras opiniones quisera hacer un comentario acerca del relato como en el capitulo se plantea.
Un beso
Cesar


°Lito Nebia Cantautor Pionero del rock nacional (Arg),integrante de grupos que hicieron historia,(Los Gatos por ej) Autor de una basta discografia y un cancionero muy rico. Tambien de una destacada actividad como solista.
---------------------------------------------------------------------------------------------------

Por Cesar

Estimados amigos

Hay en este capitulo un "modelo" de relato que la autora transcribe (Pág. 49) tomado de un libro que hizo caminos en este tema.

Si bien queda claro que no se da estilo "receta" quisiera proponer algún razonamiento.
El relato dice:

Había una vez.. una señora (que con un señor) (llamémoslo A) hicieron un bebe (B),, entonces no pudieron cuidarlo etc... (no A ( -A) y fueron donde se cuidan chicos... (C)
...entonces nosotros (que estábamos tristes) por no poder ser (A) fuimos a buscarte a (C)... y desde entonces sos nuestro hijo adoptivo.(D)

Si pudiéramos reducir el relato en una ecuación tendríamos:

[(A)entonces(B) entonces(-A)entonces (C)entonces (D)]

Puede pecar de reduccionista (incluso de forzada) esta formula pero la despliego provisoriamente
Es otro el lugar a donde quiero ir...

Cuando me ha tocado realizar o acompañar "el relato" suelo utilizar "otro punto de partida" y no porque halla inventado nada (ni corroborado experimentalmente que es EL método) sino para introducir el asunto desde la lógica del niño y no,como suele suceder, desde la del adulto.
Si bien se va al mismo lado, el lugar por donde se llega es distinto y le sirve, creo yo, mas al chico.. veamos una posibilidad:

"Había una vez un hermoso bebe (B) que (como todos los bebes) nació de una señora que con un señor (A)(que ella amo) hicieron un hijo (B). Como ellos no pudieron darle el cuidado que los bebes necesitan de sus padres (-A), fueron donde lo pudieran cuidar (C), porque a los grandes estas cosas nos importan mucho, ya que todos los niños deberían estar con los padres (o otros adultos) que los cuiden , allí hay señores que les pagamos para que se fijen bien con quienes van a estar para siempre y llaman a los que quieren ser papas aunque no hicieron bebes, Esos señores nos llamaron y se fijaron seamos buenos papas para ti. Asi nos conocimos Y ese día fuiste adoptado por nosotros (D) que te queremos y agradecemos a esas personas que te hallan cuidado mientras pudieron hacerlo y nosotros queremos que ahora que vas entendiendo nos cuentes si vos tambien nos adoptas para siempre."

Si realizamos el mismo análisis de esta expresión hay una distinta distribución y peso de las partes en juego:

[(B)de (A)entonces(-A)entonces(C)entonces(D)]

Son notaciones muy precarias de una formula que podría complejisarse mas en su análisis pero aceptémosla simplemente a modo de ejemplo burdo.
No es que sea un desarrollo radicalmente distinto pero pone en juego lógicas que van por otro camino... Gramaticalmente se pueden ver esas diferencias:


La historia comienza por el niño ("había un niño por nacer o había un niño que nació asi...como nacen todos"), ya que "el relato" esta destinado a esclarecer el tema de la situación y origen de un niño en el mundo. no ya en relación a las faltas de los adultos que formaron parte del proceso sino a su propio deseo de vivir y necesitar ser querido y querer a sus padres definitivos..

Uno ve que la pregunta que el niño no puede hacer por falta de lenguaje y razonamiento (esa que leímos en otro capitulo es inútil esperar que haga como demanda) es: de donde vengo? como llegue aca? de todas maneras se hace porque el inconsciente no es tonto.
Por otra parte ilustra al niño que la adopción existe mas allá de nosotros que vamos a buscarlo ('donde, cuando, porque?) y es algo creado porque los chicos son cosas valoradas por los adultos (y la sociedad toda) quienes deben buscarles padres cuando quedaron sin ellos..
También que los adoptantes no simplemente "fueron a buscarlo" sino que fueron elegidos como mas adecuados para el y se fijaron que el mismo pueda elegirlos queriéndolos y siendo queridos como se espera que sea con todos los padres e hijos.

Es mas, creo que los jueces deberían hablarles a los chicos y decirles: te voy a buscar un papá y una mama nuevos porque yo soy quien se encarga de eso. (bueno.. mejor no entremos en ilusiones verdad?)
Creo que esta es una manera de abordar "el relato" que introduce al niño en algunas cosas importantes y difícil a veces de entender para el sin que por ello excluya las variantes propias de cada caso que es singular, algunas:

-La idea que su concepción-nacimiento no fue distinto de la de cualquier niño.
-La de su deseo y necesidad de ser querido amparado.
-El valor que los niños tienen para los adultos y la sociedad.
-La de justicia y derecho que genera lo anterior.
-El respeto por sus progenitores y el agradecimiento.
-La idea de que fue adoptado y que eso no será algo que lo haga diferente (ser adoptado)
devuelve al niño de cierta edad la idea de que el tambien puede elegir ahora adoptar estos padres, o sea que es parte de un encuentro.

Si normalmente preocupa tanto a los padres por adopción el tema del relato, ¿no será porque falta en el mismo el peso de esa otra instancia que fue la que decidió donde iría a parar ese niño?

Si asi fuera, quedaría mas claro porque los padres se ponen tan nerviosos al asumir en el relato que ellos fueron por el sin hacer explicito que la adopción es una practica por la cual la sociedad permite que se cambie la filiación en su beneficio. Es como si se quedaran muy solos frente a decir: no sos mas de esa familia porque nosotros te hicimos de la nuestra, cuando en verdad ese hecho, si bien es cierto desde el afecto, no lo es por una decisión que se tomo arbitrariamente.

De allí quizá que desde este espacio breguemos tanto por esquivar las llamadas adopciones directas.
No es que en el relato que se ejemplifica falte algo de esto, pero en algún lado, me da la impresión que no encaja bien ese papel mediador que tiene la justicia y en la cual toda adopción debe apoyarse quedando en el: "nos avisaron y fuimos a buscarte" un espacio en blanco muy necesario de aclarar para el niño.
En la mayoría de los casos se salta esa importancia a la hora del relato generando la idea en el niño de que hay dos estados iniciales de imposibilidad (la biológica y la de amparo) que sin ningún marco social (o con un marco muy difuso) se encuentran un día para decidir por sobre el.

A los padres por adopción nos resulta difícil (imposible también) hablar con los hijos de cuanto sufrimos esperando o tratando de hacer hijos, es como que estas cosas desaparecerían al segundo que vemos su carita por primera vez.
No es cierto que eso suceda. No desaparece tan fácil el dolor y es justamente en el relato, además de otras cuestiones, en donde eso se reactualiza.

Porque hay una situación que cada padre por adopción asume al momento del relato y es no hacer mas daño del que puede haber habido
Es una carga pesada porque conlleva renunciar hablar con el chico de nuestros propios dolores de parto etc y asumir con comprensión situaciones que crearon otras personas,(incluso a veces las que les pagamos para hacer las cosas bien) amen de que sientan que están haciendo algo perjudicial dando un apellido al chico..
Es bueno que el niño entienda que su deseo de vida esta primero que todos los que no quisieron, no pudieron o no supieron hacer lo que una niñez en amparo debería requerir (sean padres adoptantes jueces o quien sea) y que su deseo de amar y ser amado por estos adultos y vivir sin deuda por ello tiene mas que cualquier otra cosa un lugar preponderante a la hora de la verdad.

Un beso
cesar

Sabina
01/05/08, 17:13:04
Respecto del relato:

Quien ha trabajado harto sobre el tema desde una perspectiva psicoanalítica es Eva Giberti, una argentina.

En un resumen muy escueto, la estructura que ella propone es la siguiente:

"Había una vez un señor y una señora que juntos hicieron un bebé. La señora lo llevó dentro de su panza mientras el bebito crecía... Un día el bebito nació, pero esa señora no lo pudo cuidar, no pudo quedarse con él. Entonces la señora buscó un lugar donde lo pudieran atender. Mientras tanto, papá y yo estábamos muy tristes, porque no podíamos hacer un bebé... No podíamos hacer hijitos... y queríamos tener uno. Un día nos avisaron que había un bebé, que estaba en una casa, y que no tenía papá ni mamá. Entonces fuimos enseguida a buscarlo... y te encontramos a vos... que eras chiquito... estabas en una cunita... tenías unas manitos y unos piecitos chiquitos y eras muy lindo... Entonces te trajimos a casa con nosotros y desde entonces sos nuestro hijo adoptivo. Y nosotros ya no estamos más tristes, porque gracias a vos tenemos un hijito, y somos un papá y una mamá... Te ayudamos a crecer... y vos también nos ayudar porque te podemos querer. Esta es una historia que empieza triste y que termina bien... porque estamos todos juntos y podemos hablar de estas cosas... Si querés preguntarnos algo..." .

El niño, como persona, tiene derecho a conocer sus raíces y la atmósfera que lo rodeaba cuando nació. Igualmente, no hay que explicarle más de lo necesario o de lo que puede entender

Entendiendo que de esta propuesta, adaptable al lenguaje y circunstancias de cada familia lo relevante es la estructura y elementos que incorpora

a) reconocimiento de los padres biológicos; ellos existen y no "abandonan" al bebé sino que buscan "un lugar donde lo puedan cuidar" o "un lugar donde encontraran un papá y una mamá, una familia que lo puediera cuidar".

b) Reconocimiento de la "pérdida" (estábamos tristes) de no poder "hacer hijitos" (si es el caso, pues hay parejas con hijos biológicos que también adoptan

c) Reconocimiento de caracterísiticas de cuando se le recibió (manos y pies chiquititos), reconocimiento de su corporalidad, y sus circunstancias

d) El momento en que llega a casa y es nuestro hijo; la verdad es que nosotros siempre le hemos dicho a nuestra hija, que desde ese momento ella fue nuestra hija, nuestra hija adoptiva (preferimos enfatizar el hecho que es nuestra hija en primer lugar, y luego poner el apellido adoptiva)

En principio este relato corresponde a niños entre 3 y 4 años. No obstante, los niños y bebés igual entienden, y perciben aunque no hablemos. Nosoros y otros amigos nuestros que también han adoptado, preferimos desde el primer día, desde que era un bebé, usar frases del tipo "estoy muy feliz de que estés con nosotros, estamos felices de que seas nuestra hija, estamos felices de haberte adoptado".

Asimismo, el relato que construimos para ella (que incorpora las particularidades de la adopción de nuestra hija) se lo contamos desde los inicios, como uno de las historias-conversaciones y cuentos a la hora de dormir, recalcando que la gracia de esta historia era que era SU historia y una historia verdadera.

Han ido surgiendo nuevas preguntas con los años, nuevas reacciones, pero (creo) que ha sido un proceso lindo.

Sabina
01/05/08, 17:13:24
Déborah
Escrito el: 29 - Septiembre - 2004 a las 14:32

Para complementar :

[Only registered and activated users can see links] ivo.htm

[Only registered and activated users can see links]

[Only registered and activated users can see links]

[Only registered and activated users can see links]

[Only registered and activated users can see links]

Sabina
01/05/08, 17:13:55
Hay otra cosa muy linda que alguien decía (creo que era la Françoise Dolto, pero no estoy segura), que todo niño que nace es fruto del amor. Aunque no haya sido planificado, hubo amor y deseo en el momento de su concepción. Aunque haya sido concebido a la fuerza hubo amor por parte de quien lo gestó, no lo abortó y le permitió nacer.....

Sabina
01/05/08, 17:14:11
Brujita
Escrito el: 29 - Septiembre - 2004 a las 17:05

Eso yo también lo he leído!

y otra cosa que me hace mucho eco es que el niño fue adoptado en un momento.. pero no por eso hay que decir durante toda la vida que lo fue.

Osea, lo adopté, pero de aquí para adelante es mi hijo, no mi hijo adoptivo, sólo mi hijo

Sabina
01/05/08, 17:14:35
Brujita
Escrito el: 29 - Septiembre - 2004 a las 17:07

Los comentarios son sobre "HAY OTRA HISTORIA" por AURORA MARTINEZ .

Urgueteen aquí, es la sala de lectura del foro al que era asidua hace 2 años, era moderado pro un siólgo y padre adoptivo, casi todos eran argentinos. Hubo un intercambio de idea y emciones muy lindo en esa época. [Only registered and activated users can see links] 042.html?1040610935

Sabina
01/05/08, 17:14:57
Sabina
Escrito el: 29 - Septiembre - 2004 a las 18:49

Estuve mirando ese foro; hay unas conversas muuuuuy interesantes.

Una -que me hace harto sentido pues tengo diferencias grandotas con una gran amiga mía que también es mamá adoptiva- se refiere en como denominar a la madre biológica. Hay quienes prefieren llamarla "progenitora", otros prefieren decir fue tu mamá biológica o quien te tuvo en la panza.

Nosotros hemos preferido hablar coloquialmente. En el lenguaje habitual uno no dice ni progenitora ni madre. Siembre hemos hablado de su mamá biológica. (al principio era tu mamá biológica, la que te tuvo en la guata)....

Sabina
01/05/08, 17:15:15
Lorena:
Escrito el: 29 - Septiembre - 2004 a las 18:57
Deborah, quien es tu amiga? Estuvo en la San Jose? Mi concuñada tambien dice "progenitora" y le duele profundamente el termino de madre biologica, es algo que aprendieron en la fundacion y con lo que yo tambien discrepo, porque al final, la sociedad no se va a medir en decir mama biologica para que a uno no le duela...
Uy! esto es mucha literatura para mi, a que hora me voy a leer todo esto??? Si tengo que trabajar tambien...

_________________
Sabina:
Escrito el: 29 - Septiembre - 2004 a las 19:15

Efectivamente, estuvo en la San José

A mí me pasa que con hablar de progenitora siento que se está negando la calidad de madre de la madre biológica. Y mal que mal, qué gesto de amor más grande, qué desgarro que hacerse cargo que no pueden criar a su bebé y buscarle una familia adoptiva!!!!

En fin.....

________________

Brujita:
Escrito el: 29 - Septiembre - 2004 a las 23:26

Por ahi en ese foro que les dejé se hablaba que el niño le dice indistintamente mamá a las dos, pero que reconoce perfectamente el rol de cada una en su vida.

Por lo tanto la idea es no complicarse, cuando ya sea más grande decidirá el/ella mismo/a como denominar a la que lo llevó en su vientre y a la que lo adoptó.

Qué les parece?

________________
Lorena:
Escrito el: 30 - Septiembre - 2004 a las 09:11
Habria que preguntarle a la Caracola si en la fundacion les enseñan que ese es el termino a usar...
A mi el termino me da lo mismo, todavia... no se que ira pasar cuando ya tengamos al enano, ojala no me complique, pero creo que no...

_____________________
Caracola:
Escrito el: 30 - Septiembre - 2004 a las 12:46

Efectivamente , la sicologa hablaba mucho de la progenitora... cuando yo me refería a la mamá, ella me decía , pero si tu eres la mamá !!!...

Realmente la palabra progenitora me da un poco de lata , la encuentro "dura y despectiva", porque no decirle mamá biológica o cualquier otro termino más suave, para que crear una distancia tan grande con la persona que le dió la vida ???, si no fuera por esa persona talvez nosotros no hubiesemos llegado a ser padres...

_______________________
Sabina:
Escrito el: 30 - Septiembre - 2004 a las 13:07

Estoy absolutamente de acuerdo contigo, Caracola. Incluso en algún momento mi hija decía "su otra mamá". Y tal como hacía notar Brujis en el foro que indicaba se resaltaba que el niño sabía perfectamente a quién se estaba refiriendo.

Por cierto si en la Fundación les parece adecuado hablar de progenitora, bien se hablará de progenitora con ellos; ojo que también se niega al padre biológico.... error en el que caímos nosotros en un momento, pues al no mencionarlo explícitamente es una forma también de negarlo, pero que nuestra hija se encargó sabiamente de remediar, preguntándonos ¿y mi papá biológico?

En fin...

Sabina
01/05/08, 17:18:06
Me mandaron este artículo, que recuerdo haber leído alguna vez y me pareció super interesante

¿Cómo nombrarla?

Lic. Beatriz Gelman (*)

A medida que los hijos van afianzándose en la adquisición del lenguaje, los padres comienzan a preocuparse por el tema de "las preguntas" que aquellos pueden comenzar a plantearles.
Este es un tema que se aborda frecuentemente en los grupos de reflexión y hay un interrogante recurrente:

¿Cómo nombrar a la madre biológica?
La madre biológica que entrega uno ó más hijos en adopción, suele ser descalificada por la sociedad. Esto no ocurre con los padres adoptantes. La experiencia revela que suelen referirse a ella con reconocimiento y gratitud. Muchos comprenden la compleja realidad social en la que se hallan y tienen una mirada amplia sobre la misma.
A pesar de ello, incluir a la madre del origen en la vida del hijo, suele despertar encontrados sentimientos y produce no pocas ambivalencias para los adoptantes.
Repetidamente, a la hora de denominar a la madre biológica en los grupos de padres, se produce confusión, dudas y se abren preguntas.

¿Cómo nombrarla? Las dificultades son menores cuando se refieren a ella con sus pares. Aparece un marcado consenso en llamarla madre biológica.
El tema se torna conflictivo al hablar con los hijos:
-Yo no la llamo madre biológica porque sino, es como si tuviera dos madres y se puede confundir. ¡Yo soy la madre!.....
-Yo le digo la señora que te tuvo en la panza.
-En realidad, sólo fue su progenitora.....

-¿No sería mejor decirle la donante? Porque yo siento que me donó a su hijo.
Dudas incesantes que retornan sucesivamente en nuevas preguntas: ¿cómo llamarla?
A menudo, los padres son sorprendidos por preguntas como: -¿y mi mamá, cómo se llamaba?- o cuando le cuentan en el jardín a los amiguitos -"¡Yo tengo dos mamás!". La sorpresa alcanza gran magnitud porque "mamá" no es una nominación que suelen emplear los adoptantes. Sucede que "señora con panza".... "progenitora".... "donante"... son conceptualizaciones adultas, a las que no suscriben los niños. Ellos suelen denominarla naturalmente: mi mamá, o la otra mamá, o bien mi mamá de la panza... sin confundirla con la madre adoptiva.
Los niños no suelen decir madre biológica, -salvo en un esfuerzo para tranquilizar a los padres- y no se confunden, como temen los adultos.

No obstante ello, decir "la señora que me tuvo en la panza", es un concepto intelectualizado por los adultos, lejano al mundo infantil, que reconoce en una mujer con panza a una mamá -aún cuando la maternidad biológica se haya interrumpido y aparecieran sus padres en la escena.

Es importante que los padres no entren en pánico. Los niños reconocen en su mamá adoptante a su mamá a la que quieren, y de la que reciben cuidado y protección. Saben que de eso se trata la función materna -aún cuando desconozcan ese concepto-.

Aunque nombren mamá a su madre biológica, esto no implica un desplazamiento de lugares, ni una primacía de ésta sobre la otra. Los niños las reconocen discriminadamente y ambas tienen un espacio en su psiquismo.
-¿Pero cómo, entonces tengo que llamarla mamá?- preguntan los padres.

No necesariamente. No están obligados a ello. Los padres eligen cómo hacerlo pero es importante no corregir la forma en que se expresan los niños. Es conveniente escucharlos y tomar sus conceptos en la medida que sea posible, porque así es como ellos comprenden y le dan significado. Cuando los padres adoptantes -particularmente las madres- sienten seguro y reconocido su lugar en la vida del niño, se alivian.
Este es un tema muy reiterado en los grupos de padres y estas preguntas retornan, porque ponen de manifiesto un deseo subyacente: "quisiéramos estar sólo nosotros", y el hijo trae con sus preguntas y su presencia física -que introduce el parecido de otras figuras diferentes a los adoptantes- la certeza de que no son los únicos protagonistas de su historia.

Hablar de la madre biológica es hacerla presente y muchas veces esto busca ser evitado. No obstante ello, hablada o silenciada su presencia, la madre biológica es una figura siempre vigente en la vida de adoptantes y adoptados. La modalidad de pensarla e imaginarla así como los afectos que despierta, dependen del proceso singular que desarrolla cada sujeto.


(*) Directora de la Fundación Adoptare

Sabina
01/05/08, 17:18:31
Caracola:
Escrito el: 21 - Febrero - 2005 a las 14:31
Que dificil, mi hija tiene 1 año y un poco más y la verdad, tengo tantas dudas de como referirme a la madre biologica, es algo que en su momento llegará, no se la verdad me complica chicas.(suspiro largo)

______________
Brujita:
Escrito el: 21 - Febrero - 2005 a las 15:30
Mamá de la pancita y mamá del corazón??

_____________
Sabina:
Escrito el: 21 - Febrero - 2005 a las 15:42

No sé, siento que una cosa super importante es que a ustedes les salga natural y se sientan cómodos con lo que le vayan contando, y cómo lo vayan haciendo. ¿Qué opina tu marido al respecto?

En todo caso, tengo claro que siempre los niños irán mucho por delante de nosotros.

¿Y reemplazar la palabra mamá biológica por madre biológica, siendo tú la mamá?

________________
Sole:
Escrito el: 21 - Febrero - 2005 a las 16:26

Coty:

A mi me pasa lo mismo que tú, pienso igual, quizas estoy equivocada, pero por Dios, no puedo decir mamá biologica, me duele el alma

Espero y confio en Dios tener las herramientas suficientes, para enfrentar con mi esposo esto de la forma más natural posible, y bueno gracias por tocar juntas estos temas, pues la verdad solo con ustedes los escribo tal como los siento.

__________________
User
Escrito el: 22 - Febrero - 2005 a las 01:05

Mi hija tiene 4 años 3 meses, ya lleva con nosotros 2 meses 20 días, trato de hablar con ella de forma normal con respecto a la adoción, a través de los cuentos josefina tiene una mamà, el choco y otro, igual me cuesta hablar de su mama biológica, me cuesta nombrarla, no se como decirle, sólo se que la amo con toda mi alma, con todo mi ser, y no me cabe la menor duda que ella es la hija que hubiese tenido biologicamente.

Ayer le llame la atención por una de sus pataletas que le dan sin ver asunto (he comenzado a entender que todas estas son parte del proceso de adaptación, para saber cuanto es lo que tu mi mamita me quiere o me cuida, etc, etc.) cuando la rete me dijo "Tu no me puedes retar porque no eres mi mama", quede plop, marcando ocupado, luego de resucitar, le dije, sabes yo no te tuve en mi guatita, pero no por eso no soy tu mama, yo te amo, te cuido, te amo inmesamente, te enseño a bailar, a cantar, juego contigo, te preparo cosas ricas pero por sobre todo yo te amo" y todo esto te hace ser mi hija y yo tu mama.

Mi pequeña todo lo entiende y lo sabe, sabe que ella antes vivia lejos, lejos, alla me dice, donde esta los niños.

Es un poquito complicado adoptar niños que se dan cuenta de todo lo que pasa a su alrededor, pero a pesar de todo eso, no me arrepiento del gran paso que dimos con mi negrito, Mary es nuestra hija, es mi hija que una mujer dio a luz, le dio la vida para mi, mejor dicho para nosotros. (mi negro y yo)

_____________________
User
Escrito el: 22 - Febrero - 2005 a las 01:09

Se que através del tiempo iremos todos creciedo, conversado, amandonos, queriendonos, y como dijo el papa "el amor es más fuerte" y eso es lo que nunca debemos olvidar.

Lo que también tengo muy claro es nunca hablarle mal de su madre biologica, porque como leí por ahi ella tambien algun dia la amo porque le dio la vida y se la dio para mi


________________________

Sabina:
Escrito el: 22 - Febrero - 2005 a las 01:20

Constancia, es muy lindo lo que cuentas....

Nuestra hija también alguna vez me ha dicho en alguna rabieta "es que tú no eres mi mamá"... Obvio que me ha dolido la guata, el alma, el corazón.... Lo que le hemos dicho en aquellas ocasiones, es que soy su mamá, somos sus papás, son los papás que le tocaron, somos sus papás para siempre, aunque a veces se enoje, y nosotros también nos enojemos, que la queremos... y que pues ni modo... somos sus papás para siempre....

Sabina
01/05/08, 17:21:54
Sabina
Escrito el: 24 - Febrero - 2005 a las 21:59


El contexto de adopción incluye un medio ambiente de socialización del niño: la estructura familiar y la práctica general de criar niños, las actitudes familiares relativas a la adopción y comportamiento, y la actitud general acerca de adopción en una comunidad grande. Este contexto puede ayudar a predecir como un individuo va a vivir el ser adoptado. Este medio ambiente familiar comienza desde el momento que el niño es traído a casa.

Es mejor para los hijos adoptivos no recordar nunca una época en la que no sabían que eran adoptados. El hecho de que los padres acepten la adopción como parte de la vida de su hijo lo alienta a desarrollar un sentimiento similar. Es decisivo que los niños conozcan este hecho por boca de sus padres, y que ellos les presenten los datos de una forma positiva y abierta.

Lo que se recomienda es que desde el primer día en que el niño adoptado llega al nuevo hogar debe comenzar a practicarse una serena franqueza con respecto al tema de la adopción. Cuanto más cómodo se sienta uno con la adopción y su entorno, tanto más a gusto se sentirá el niño, y habrá más posibilidades de que la adaptación prospere.

A parte de conscientizar a su hijo de que ha sido adoptado, la discusión temprana sobre adopción tiene dos propósitos principales. El primero es crear un sentimiento dentro de la familia que la adopción es un tema de conversación. Los niños pueden no entender que significa ser adoptado, pero si entienden que los padres se sienten cómodos hablando de eso.

El segundo propósito es darle a los padres la oportunidad de practicar hablar sobre un asunto que envuelve sensibilidad y aspectos dolorosos. En un principio es común tener dificultades en la discusión de algunos aspectos de adopción. Esto es lo que le da más sentido hacerlo primero con un niño pequeño, a quien no le gusta estar muy atento, a diferencia de un niño mayor.

Qué tan libres se sientan de preguntar, dependerá casi enteramente de la seguridad que sientan sus padres como padres adoptantes. Los niños son sensibles a captar sentimientos de ambivalencia en lo que se refiere a las respuestas de sus preguntas, e impartirles información significativa acerca de su adopción.

El modo de informar determina la reacción del niño a la noticia.


Formas para ayudar a los hijos a aceptar la adopción:

1.- Para poder ayudar a su hijo, primero tiene que estar trabajado en usted y su pareja el tema de la infertilidad.

2.- Comparta la historia personal de sus hijos con ellos. Incluya los detalles sobre el día de su nacimiento ( al menos los que conozca ), información sobre sus antecedentes genéticos y todas las experiencias y relaciones de vida anteriores a su inserción en la familia.

3.- Valorice la historia genética, la etnia y las relaciones previas de su hijo adoptivo.

4.- Reafirme permanentemente su lugar en la familia. Esto ayudará a calmar sus temores.

5.- Anímelo a que exprese y comparta sus sentimientos.

6.- Ayúdelo a externalizar su responsabilidad por las decisiones que sus padres han tomado. Cualesquiera que sean las razones para su ofrecimiento en adopción, su hijo necesita estar seguro de que las cosas no han sucedido por su culpa.

La investigadora Miriam Komar hace una clasificación de respuestas dadas a preguntas hechas por niños adoptivos en cinco estilos de comunicación :

1.- Racional.- está basada en la realidad externa del niño: otra gente y sus actitudes; objetos y procesos; historia pasada y expectativas futuras, etc. No es ambigua y no presenta información falsa, estimula al niño a pensar en las ambigüedades de la vida y puntualiza el concepto de opciones que el padre presenta al hijo al mismo tiempo que le da un sentimiento de pertenencia. El inconveniente es que la respuesta es fría y puede no llegar a otorgar el consuelo que el hijo necesita.

2.- Reflectiva.- el padre otorga al hijo una respuesta que refleja los sentimientos contenidos en la pregunta, la valida y otorga el debido respeto. Esto lo anima en el acto de hacer la pregunta. Es una respuesta verdadera y elude ambigüedad, emplea la lógica remarcando la pregunta. Sin embargo, usada concisamente, no proporciona suficiente información al hijo.

3.- Niño elegido.- destaca la noción de que el niño adoptivo es querido porque especialmente fue escogido por sus padres. Esto impone una carga en el niño, ya que si fue especialmente escogido porque era tan maravilloso, tendrá ahora que seguir siéndolo, tendrá que seguir siendo “especial”. Se preocupará de que si no llega a ser tan maravilloso como ellos creen, sus padres lamentarán haberlo escogido y lo llevarán de regreso al lugar
de donde provino. La intención es dar autoestima al hijo al recordarle el inmenso amor ofrecido por la familia adoptiva. Esta respuesta ayuda cuando el niño busca consuelo pero no cuando pide información. También, sobre-enfatiza la dependencia del hijo en el amor de sus padres como respuesta a un problema y disminuye la habilidad del hijo para pensar las cosas de manera autónoma.


4.- Glorificante.- idealiza al adoptado, a los padres biológicos y su pasado biológico. Hace incapié en que los padres biológicos y la herencia son excelente. Los padres que usan este estilo de respuesta, generalmente perciben la pregunta como una búsqueda de autoestima del hijo. Algunas de las respuestas dadas pueden ser ciertas, pero el padre adoptivo no las sabe con exactitud, y de este modo decepciona el anhelo del hijo de conocer la realidad. Este estilo es mejor aplicado en el niño pequeño que necesita conocer lo que se refiere a sus padres biológicos y herencia como algo positivo.

5.- Autoritario.- era considerado como el modo propio de hablar al niño: el padre habla, el niño escucha.

Las conversaciones con su hijo deberán ser adecuadas a su etapa de desarrollo, temperamento e influencias externas.

Los hijos adoptados durante su temprana infancia experimentan el dolor de la separación de sus padres biológicos en forma muy similar a la de los niños insertados a edades más tardías. Todos los infantes adoptados deben ajustarse a nuevas imágenes, nuevos sonidos, nuevos olores y nuevas experiencias. Durante las etapas preverbal y verbal temprana, los padres tienen una perfecta oportunidad de comenzar a compartir con el niño el tema de la adopción en una forma tranquila y cómoda, para edificar así los cimientos de futuros diálogos.

Cuando su hijo es pequeño:

- Utilice con frecuencia la palabra adopción. Eso les dará la oportunidad de acostumbrarse a decir la palabra sin sentirse incómodos ni molestos.
- Utilicen la palabra adopción en un momento en que sientan próximos a su hijo.
- Utilicen la palabra adopción de forma espontánea. No la digan con demasiada frecuencia, sólo cuando parezca natural hacerlo.

Su hijo, por supuesto, no comprenderá estas conversaciones, pero comenzará a familiarizarse con el término adopción y con los tonos que usted emplea para referirse al tema.

En la etapa infantil se debe preparar una comunicación abierta sobre adopción que se dará más adelante. Sean sinceros consigo mismos de modo que puedan ser sinceros con sus hijos. Ustedes son una familia adoptiva y no pueden cambiar ese hecho. Sus hijos tienen el derecho de saber cuanto sea posible acerca de sus antecedentes y de su adopción. Si intentan ocultarles los hechos, ellos se sentirán engañados y traicionados cuando a la larga los descubran ( y lo harán ).

En: [Only registered and activated users can see links]

Sabina
01/05/08, 17:24:17
Sabina
Escrito el: 15 - Marzo - 2005 a las 01:15

Encontré este poema "que me emocionó..."

Erase una vez dos mujeres

Erase una vez dos mujeres,
que jamás se conocieron
Una de la cual no te acuerdas,
a la otra la llamas "mamá"

Dos vidas diferentes
para lograr una sola, la tuya.
Una fue tu buena estrella
La otra es tu sol

La primera te dio la vida
La segunda te enseñó a vivir
La primera creó en ti la necesidad de amor,
La segunda llegó para llenarla

La una te da sus raices
La otra te ofrece su nombre
La primera te transmite sus dones
La segunda sus objetivos

La una hizo nacer en ti la emoción
La otra calma tus angustias
La una recibe tu primera sonrisa
La otra seca tus lágrimas

La una te ofrece en adopción
Es todo lo que puede hacer por ti
La otra ruega por un niño
Y llega hasta ti

Y ahora, cuando llorando
Me haces la pregunta de siempre
De quién soy yo el fruto ?
De la herencia natural o de la educación ?

Ni de la una, ni de la otra, mi niña
Representas, simplemente, dos formas de amor

Texte d'un auteur philippin inconnu
(traducción libre)

Sabina
01/05/08, 17:36:57
LA HORA DE LA VERDAD

Por Cesar Cusmai

Un tema que preocupa los padres es como comunicar al niño el tema de su adopción... de allí el titulo de este articulo..."La hora de la verdad"

Dejando de lado el si se debe o no comunicar, muchos pensaran lo mismo:

SE DEBE HACER por una cuestión de respeto... no creo que quepan medias tintas en esto...

Pero: ¿Cómo hacer para no dar al niño un "golpe de verdad" por la cabeza...?

No creo que haya fórmulas...pero si líneas generales a tener en cuenta...

Van algunas de ellas..

-Siendo la adopción un acontecimiento feliz en la vida del niño y en la nuestra... ¿por qué no festejar también el "cumpleaños" del encuentro con ellos?

Quiero decir... si además de festejar su nacimiento biológico festejáramos el nacimiento familiar: ¿no estaríamos dándoles desde pequeño un doble motivo de festejo?

Aún cuando se trate de adopciones de niños no tan pequeños...

Además... esto ayuda desde temprano a vivenciar la adopción como un hecho feliz (como las cosas que se festejan) y desde los primeros años despertara la curiosidad a preguntar: ¿qué se festeja en esta otra fecha? abriendo la puerta para hablar sobre lo festejado.

Se convierte en algo tratado de modo feliz durante años sin dramatizarlo...

Sentirá que esta diferencia que tiene con otros niños es VALORADA, no desmerecida ni dramatizada ¡hasta generará envidia en sus pares tener dos fiestas de cumpleaños!!!

En el festejo no se habla con temor, ni con drama, acerca de algo difícil.

Se festeja un inicio, se valora un encuentro...

Acaso no es uno de los días más felices en nuestras vidas? Por qué no festejarlos con ellos?

No vale la pena probar?

Pero estamos sólo proponiendo el hablar...ahora bien....¿qué hablar?..

Por dónde empezar?

Suelo tomar algunos parámetros... se puede decir del modo que a uno le salga teniendo en cuenta:

Que el niño debe entender que FUE adoptado, no que ES adoptado..diferencia en la que ancla una categoría ontológica dividiendo las personas en las biológicas y las adoptadas...

Estableciendo como toda clasificación categorías...

Como una paternidad de segunda clase...

Si el niño REALMENTE ha sido adoptado, su proceso de adopción debería concluir con la aceptación del patronímico familiar que se le ha asignado, hecho que lo introduce en un linaje y lo incorpora a la cultura familiar como portador de una línea patrilineal... (para nuestra sociedad occidental)

Es de importancia razonar en términos de conclusión del proceso de adopción, finalizado este lo que se tiene es un hijo, que FUE adoptado, no que ES. Categoría que oiremos y oirá varias veces en la vida.

-Nunca transmitir la idea, por pequeña que fuera, de que NO ES HIJO NUESTRO...

Hay padres que temerosos de no saber como decir encaran el tema con la frase más agresiva que se le puede comunicar, tipo telenovela: -"debo decirte algo: No eres nuestro hijo..."

Los niños que fueron enterados de esta manera tendrán serios problemas para vérselas con la verdad de las cosas puesto que lo que se les está comunicando (aun si querer) es que se les ha mentido durante años...

Los chicos entienden muy bien cuando se les dice que somos y seremos siempre sus padres aunque no los hayamos engendrado...

El niño además debe entender cuál es la diferencia entre un progenitor y una familia.

Y que padre y madre hay sólo una, o sea que no hay dos mamás; sino una progenitora que no pudo ser madre y una madre que será madre por siempre. (Ídem padres)

¿Se debería hablar mal de los progenitores?

Todo lo contrario.... si estos han sido muy perjudiciales para el niño, será EL quien lo juzgara... tarea que le llevará bastante tiempo entender... pero si hacemos que advierta entre ellos y nosotros una rivalidad, tarde o temprano se dará cuenta que es un producto del miedo nuestro a que los quiera más que a nosotros o que los reclame de grande....

Suelo sostener todo lo contrario:

-"Que feliz estaría tu progenitora de verte tan lindo"-

-"Si ella hubiera podido criarte tan feliz seguramente lo hubiera hecho"-

-"Si ellos no se hubieran equivocado en tu educación..." -

-"Cuánto agradezco a esa mujer el haberte traído al mundo"-

-"Le debo tanta felicidad a ellos..."-

-"Seguro tendrá tus ojitos..."-

en fin... son sólo ejemplos...

El tema de los progenitores (me opongo al término familia biológica) es bastante variable según el caso, pero entraña las mayores dificultades porque esconde el miedo tan fuerte de no recibir gratitud por parte del niño, que "se iría con los otros cuando sepa que no es hijo nuestro"

Tampoco endiosarlos claro... Distancia pero con respeto y gratitud.

Esto abre otro tema: ¿El niño deseará irse cuando sepa que fue adoptado?

Nada más lejos de la realidad y por el contrario, son ellos quienes temen que los dejemos de querer, como todo niño, que sabe que el cariño de sus padres es el lugar más seguro que existe, abusará de ello para "extorsionarnos".

Pero porque descubrió que hay un temor de nuestro lado de donde sacar cierta ventaja que a veces necesitan tomar...

Compensan de este modo temores que intentan dominar, comprender esta posición es de rigor y uno debería dejarles, si lo hacen, que extorsionen con esa opción de irse con los otros.

Lo mismo ocurre en los hijos de padres que se separaron cuando descubren que el miedo está en que se vayan con el otro padre. No hay que caer en el error de demostrar miedo a que vaya conocer quien lo engendro... ¿buscaría amor allí?

La experiencia muestra que los niños no sólo no quieren ir donde saben que no se los desean ni se los reclama (como es la mayoría de los casos), y lo que los mueve es curiosidad. En cuanto sacian esa necesidad dejan de sentir interés... es como si concluyeran... Ahhh !! esto era...

Nada de este deseo atenta contra el amor por sus padres, pero hay que saber respetar y comprender y NO PROHIBIR el deseo de saber...

Si un niño marcha a buscar una familia donde no la hubo, habrá que preguntarse seriamente si esa adopción fue tal... ese niño se fue hace mucho...

Esto no es exclusividad de las familias adoptivas.

Nada más deseado que lo prohibido, ni más temido que lo desconocido...

-Otra cuestión es que el nacimiento nunca debe ser transmitido como un acto de pecado, sino como producto del amor....

Poco importa si fue producto de una violación o su progenitora fue una prostituta o ni se conoce el padre...

Todo embarazo llevado a término es de por sí un acto de amor..!!!

En el orgasmo en que todos somos engendrados hay un acto de amor..!!!.

No importa cuán fugaz sea. No importa si dura un parpadeo... es amor.

Y ser producto de un acto de amor devuelve el orgullo por la vida a quien la porta...

La hace digna de ser vivida...

Humana.

Si se desconoce quien son sus progenitores hay que decir la verdad... pero con alguna leyenda que instale al niño en la misma categoría en la que todos nacemos: Productos del amor entre dos seres humanos: macho y hembra. Un mito fundante que los lleve hasta nosotros...

-Si el niño proviene de otra cultura o etnia dejemos que sea EL quien reclame o no conocerla. No hay adopción más fallida que la que hace que un niño trasplantado de cultura se eduque con pautas de la cultura de donde proviene...

Es como si se le recordara de continuo: No eres de los nuestros!!! cuando en realidad se trata de lo contrario: educar a nuestros hijos con NUESTRAS pautas de cultura....según NUESTRAS tradiciones...

Educar a un niño con pautas de su cultura de origen no es adoptarlo sino criarlo...

Es muy loable si se quiere... pero no es adopción...

Si el niño tiene rasgos raciales distintivos...¡que los exhiba como una diferencia valiosa...! ¿Por qué no gozar de la exclusividad de ser distinto a las mayorías?

Las bromas y desprecios que los chicos suelen hacer frente a diferencias raciales o culturales (sobre todo en la edad escolar) encuentran suelo firme en la auto desvalorización que algunos niños experimentan por verse distintos. Porque además de distintos se sienten inferiores.

Hay que darles vuelta el discurso y entender que la posición de diferente puede ser una posición de ventaja no necesariamente inferior. No hay que aliarse con quienes los marginan, enseñar a defenderse desde chicos.

-Contar la verdad sólo en la medida que lo vaya solicitando, hay gente que por honrar la verdad termina haciendo daño a un niño que no esta preparado para recibir o no quiere sencillamente saber qué pasó... es una posición un tanto difícil pero debe ser respetada...

¿Por qué no aceptar que a veces los niños temen conocer cosas por miedo a perder lo que tienen?...

-Contar al niño NUESTRA infancia más que la de ellos antes nuestro.

Nunca termino de insistir que contarles a los niños nuestra propia vida es darles un origen, puesto que ellos vislumbran su familia antes de su llegada.

Llenan su propio "álbum de fotos", ven allí sus abuelos, tíos,,, arman una cadena...

Cuando escuchan las historias en blanco y negro de nuestra infancia se sienten como viviendo una vida pasada a la que le otorgan una continuidad...

- Hay una última cosa que se me ocurre destacar y es el papel de los abuelos y la familia de extensión (tíos, tías, primos, etc).

El niño debería ser valorado por ellos como un digno representante.

Los padres deberían apartarles de miembros de la familia que le desprecien o ignoren, incluso haciendo saber al niño que nos oponemos a esta postura, puesto que, además de los padres, un niño es adoptado por una familia y esto implica entrar a un sistema de valores, relaciones y mitos que excede el marco de papá y mamá.

La familia de extensión debería sellar la adopción con su aceptación, si no fuera así el niño debe conocer claramente nuestra posición.

Si alguna de estas líneas de pensamiento son de utilidad valió la pena escribirlas.

Un beso desde Argentina....

Cesar

(en [Only registered and activated users can see links] él es el moderador y sicólogo del foro argentino de adopción donde participábamos antes con Claudio)

Sabina
01/05/08, 17:38:34
Saben, no es para ponerle más pelos a la sopa, pero al menos a nosotros nos pasa que la frase "nosotros pudimos elegirte"... no es cierta. Cuando uno adopta ciertamente se puede "rechazar" la opción que te están presentando (no sé s habrá habido algún caso), pero no elegir.

Eso de elegir me pone algo nerviosa.... no se trata de un producto, por así decirlo.... nosotros adoptamos a nuestra hija incluso antes de que naciera, y sentíamos que sí venía con algún "problema", la historia era la misma no más. Es como cuando en las entrevistas de evaluación a uno le preguntan de qué está dispuesto a hacerse cargo, si un niño o niña de alguna etnia, producto de incesto, violación, enfermedades.... Creo que no es elegir sino asumir consciente y emocionalmente una posibilidad......

Eso..... Prefiero usar las palabras "nos encontramos"
__________________________

Brujita:
Escrito el: 31 - Marzo - 2005 a las 13:40

Yo creo que en rigor nadie "elige" a un niño. Los asistentes y sicólogos deciden qué padres son más apropiados para cierto niño.

Entonces, más bien los padres son "elegidos" para el niño

__________________________

Caracola:
Escrito el: 31 - Marzo - 2005 a las 13:56

Exactamente brujis ese es el concepto, se eligen papás para el niño dependiendo de sus necesidades (un niño muy calmado necesita unos papás activos) ... No niños para un par de papás...


__________________________

Sabina
01/05/08, 17:44:01
Tomado del Libro "La adopción" de Eva Giberti

¿Qué preguntas "difíciles" podría hacerme mi hijo?

Eva Giberti enumera algunas de las más frecuentes

1. Una niña de seis años a su madre "Mamá, ¿cuál sería mi religión?" Madre: "¿Cómo tu religión?"
niña: "Sí, la de la otra señora.... la otra religión que yo tendría...."

2. La hija de seis años pregunta: "¿Cuál sería mi apellido... el de la otra familia?"

3. Niño de siete años: "las fiestas se festejan en familia, pero yo no tengo a mi familia..."
Padre: "¿Cómo que no tienes a tu familia...? ¿Qué somos nosotros?"
Niño: "No, pero yo digo la otra familia.... Con ésa no puedo festejar nada..."

4. Una niña de cuatro años: "A mí me hubiera gustado estar en tu panza.... ¿se puede?"

5. Chica de ocho años: "¿No se puede ir a buscar a la otra mamá?"

6. Niño de cinco años, frente a su hermanita recién incorporada a la casa. Pregunta a la madre: "dime, ¿cómo es mi hermana si estuvo en otra panza...?"

7. Un niño de seis años en la misma situación: "¿Ella estuvo en la misma panza que yo....? ¿Con la misma señora....? ¿Y entonces, cómo es mi hermana...?"

______________________
Brujita
Escrito el: 07 - Abril - 2005 a las 12:08

Las respuestas que se me ocurren..

1. Una niña de seis años a su madre "Mamá, ¿cuál sería mi religión?" Madre: "¿Cómo tu religión?"
niña: "Sí, la de la otra señora.... la otra religión que yo tendría...." (si la sé se la digo, nosotros no profesamos ninguna)
2. La hija de seis años pregunta: "¿Cuál sería mi apellido... el de la otra familia?" (se lo digo)
3. Niño de siete años: "las fiestas se festejan en familia, pero yo no tengo a mi familia..."
Padre: "¿Cómo que no tienes a tu familia...? ¿Qué somos nosotros?"
Niño: "No, pero yo digo la otra familia.... Con ésa no puedo festejar nada..." (puedes festejar todo lo que quieras con ésta, qué te gustaría festejar??)
4. Una niña de cuatro años: "A mí me hubiera gustado estar en tu panza.... ¿se puede?" (la invito a hacer una ensoñación de estar en mi guatita)
5. Chica de ocho años: "¿No se puede ir a buscar a la otra mamá?" (quieres hacerlo?, podemos pedir ayuda en la institución para encontrarla)
6. Niño de cinco años, frente a su hermanita recién incorporada a la casa. Pregunta a la madre: "dime, ¿cómo es mi hermana si estuvo en otra panza...?" (porque tienen los mismos padres, nosotros)
7. Un niño de seis años en la misma situación: "¿Ella estuvo en la misma panza que yo....? ¿Con la misma señora....? ¿Y entonces, cómo es mi hermana...?" (porque tienen los mismos padres, nosotros)
__________________________

Sole:
Escrito el: 07 - Abril - 2005 a las 12:46
mmmmmm tengo mis dudas con las preguntas 2 y 5 , en todo caso, se que voy a responder lo mejor posible pero igual se me va ha apretar el corazón o el estomago

_______________________

Sabina:
Escrito el: 07 - Abril - 2005 a las 13:03

Creo que las respuestas son evidentemente individuales... entendiendo que lo básico es la verdad siempre... entendiendo que también es un concepto relativo, en el sentido que depende de la edad del niño.

Mi única aprensión, en realidad no aprensión porque ya lo he vivido, es respecto de la pregunta 5. Mi respuesta es Claro, ¿quieres hacerlo? , te ayudaremos a ello si lo quieres , cuando seas mayor de edad.

____________________________
Evita:
Escrito el: 07 - Abril - 2005 a las 17:22

Emocionalmente es para nosotras siempre un tema con mucho peso y muy serio. Pero para los niños es mas simple es solo curiosidad. Claro que en el momento que hacen las preguntas a uno casi se le cae el corazon y queda asi...eso mientras ellos se van felices a jugar. Y en realidad esconder, callar...eso si es malo.

_____________________

Sabina
Escrito el: 12 - Junio - 2005 a las 17:54
Nosotros preferimos hablar de mamá y mamá biológica , la verdad. La palabra progenitora a nosotros no nos resulta cómoda, sino demasiado académica... pero el punto es con qué palabra te sientas cómoda.

Y los niños siempre usarán aquello que tengan a mano... en algunos casos el "tú no eres mi mamá" (a loq ue le responderemos que sí, y por toda la vida...y que los queremos por sobre todas las cosas... y ni modo....)

En otros será... "es que tú nunca estás conmigo" (si uno trabaja mucho)

Siempre habrá algo Su creatividad no tiene límites!

______________________

Brujita:
Escrito el: 12 - Junio - 2005 a las 21:04

Ximena, a mí otros padres adoptivos, un sicólogo entre ellos, me han dicho que el niño sabe distinguir perfectamente entre los papás para siempre y los que lo engendraron.

Es sólo que no tiene más palabras para decirlo. Habla de mamá y mamá... pero sabe cuál es cual.

Con Claudio pensamos que no vamos a tener problemas con eso.... veremos que pasa con la guitarra en la mano.
______________________________

Evita:
Escrito el: 30 - Diciembre - 2005 a las 01:39

Una pareja de norteamericanos ambos trigueños ya sabian que nunca tendrían hijos biologicos. Un dia ella soño con su abuelita (quien la crio) y le dijo "Sabes estoy aqui con tu hijita es rubia de un lindo pelo largo". Ella (la nieta trigueña) le contesto: "imposible abuela, nosotros no podemos tener hijos y si los tuvieramos NO serían rubios" ...

Años mas tarde se decidieron a adoptar despues de años de tramites al fin llego el esperado hijo: Una linda niña-bebe Rubia.. a quien le gustaba el pelo largo... ¿Casualidad o destino?


Se me olvido: La abuelita había muerto...


______________

Sabina
01/05/08, 17:48:54
Sylvia:
Escrito el: 08 - Marzo - 2006 a las 15:34

Chicas y que opinan de las personas que prefieren no decirle al hijo, que fue adoptado?

pregunto, porque una tia adopto 2 hermanitas, y ella dice que nunca, les va a decir la verdad, ella siempre va a ser la mama, y su esposo el papa.

Es una decision que ella tomo y pues, ni meterse uno en esos temas, solo queria saber que opinan, y como puede llegar a afectar esto a las niñitas?

Alguna de ustedes ha pensado en mejor callar? Perdon si ofendo con la pregunta, pero no se que pensar de mi tia, ahorita ya tienen

8 y 10 años, estan con ella desde que tienen, 1 y 3. para mi siempre van a ser mis primas, pero me parecio muy interesante el tema
______________________

Brujita:
Escrito el: 08 - Marzo - 2006 a las 15:43

Sylvia, en Chile, si dices en la evaluación sicológica algo así, te rechazan.

La idea de fondo en este tema es que no puedes criar a tus hijos en una mentira, una por que igual perciben algo raro y eso les hace daño, y otra por si lo descubren de mala forma.

________________________
User
Escrito el: 08 - Marzo - 2006 a las 18:01

MUY INTERESANTE EL TEMA me encantaría poder tener más tiempo para leer libros relacionado con la adopción, pero ahora apenitas puedo a la rápida entrar al foro a copuchar, estoy tratando de terminar mi carrera, tengo tanto quehacer una tesis que todavía no comienzo, en fin..............Pero me quedaron muchas frases dando vueltas, lo que cuenta Quest que su hija le dice que no es su madre y no puede retarla, la frase me llego al alma, creo que yo no estoy preparada para escuchar eso, como tampoco para adoptar a un niño mayor. Y con respecto a la importancia que le dan al nombre de mamá biológica, no sé no entiendo mucho, por ahora lo veo más sencillo, como la Lorena.
Sylvia con respecto a lo que preguntas, te cuento que yo antes tenía esa idea, pensaba que lo ideal era reservarse la historia, pero con el paso del tiempo aprendiendo y aprehendiendo, pienso que he estado equivocada, ya que toda persona se merece vivir con la verdad y por amor y respeto a ese pequeño le contaría su historia, de como se gestó, como llegó a ser nuestro hijo. Creo que aún me falta mucho por aprender del tema

_______________

Sabina:
Escrito el: 08 - Marzo - 2006 a las 21:48

Efectivamente, no hay cosa peor que la mentira....... Sólo causa daño. Además, toda persona tiene a lo menos el derecho a conocer su propia historia.......

Al mentir u ocultar información el niño puede pensar que hay algo malo en su historia.....

__________________

Sabina
01/05/08, 17:49:40
¿Estuve yo en tu panza?
Las preguntas temidas

Lic. Graciela Lipski

Había una vez una señora que simulaba una panza con almohadones...
Hoy quedaron atrás los embarazos y los cuentos de la cigüeña, ya casi nadie recurre a ocultamiento y mentiras, se sabe que la verdad sobre el origen es un derecho del niño y su historia le pertenece. (Convención sobre los derechos del niño, 1989)

La nueva ley de adopción 24.779 establece en el art. 321 h) : “deberá constar en la sentencia que el adoptante se ha comprometido a hacer conocer al adoptivo su realidad biológica”. Esta obligatoriedad que establece la ley no anula la duda de los padres a la hora de encarar el relato sobre la adopción.

¿Cuándo y qué contar? ¿Es necesario? ¿Será beneficioso o dañará al niño y al vínculo?

En la actualidad es una minoría la que se niega a revelar el origen adoptivo. Nos encontramos con diferentes posturas, desde aquellas que optan por comenzar a hablar sobre la adopción desde la llegada del niño, a otros que deciden esperar la iniciación del tema con las preguntas que el hijo vaya formulando.
Cabría preguntarse: ¿qué significa hablar de adopción? ¿Es relatar al niño que hubo otra panza? ¿Es aludir a su familia biológica (gestante, hermanos de sangre)? ¿Se realiza una vez y para siempre?

Los criterios varían y son amplios, no hay recetas que puedan aplicarse a todas las familias por igual.
Siempre debemos tomar en cuenta las características del niño y de los padres adoptivos, para que dentro del marco de la verdad no se violenten las posibilidades y la sensibilidad de cada miembro de la familia.
Podemos en líneas generales “utilizar” ciertos hechos como propicios o facilitadores para iniciar el relato que acompañara la vida de la familia adoptiva en sus diferentes períodos vitales (niñez, adolescencia, adultez), con contenidos que se van complejizando acorde a estas etapas.

Una posibilidad es iniciar el relato a partir del período en que fue esperado y buscado, dónde se encontraba y con quién hasta que se produjo el encuentro emocionante entre él y sus padres.
La palabra adopción no es necesaria de utilizarse, ya que el niño aún no logra comprender lo que significa.
Los niños suelen reaccionar con alegría al relato sobre el deseo y la necesidad que había de su presencia y disfrutan el ver fotos de esta época primera.

A medida que el niño crece es necesario estar atento a lo que va procesando y preguntando para comprender lo que entiende de las respuestas que recibe, y evitar que se lo inunde con información que a los padres por ansiedad les “urge” contar, y él aún no puede ni necesita recibir.
Es aconsejable ser prudentes y no apurarse, la información no se da de una vez y para siempre, es una cadena cuyos eslabones van uniéndose en un proceso lento y gradual a lo largo del crecimiento.
En ocasiones los padres prefieren “utilizar” como recurso la presencia de un embarazo o un nacimiento cercano como apertura al tema.

Otros esperan que el niño pregunte, y si no lo hace en forma directa siempre habrá acontecimientos de la vida que le despierten interés por la concepción y el nacimiento, y constituyen oportunidades para introducirse en el origen singular de ese niño, con el enriquecimiento que le aporta a la construcción de su identidad.
Sería deseable que todo relato incluya ambas necesidades (queríamos mucho un hijo y vos papás), y que los motivos de la entrega sean siempre adjudicados a la imposibilidad de cuidarlo de esa mujer en particular y no a la falta de amor hacia el niño.

Los niños a medida que crecen abren más preguntas, ya no sobre el clásico ¿estuve en tu panza?, sino curiosidad por saber: cómo era la mamá biológica, si tuvo otros hijos, ¿por qué lo entregó?, si pueden conocerla,... e impredecibles interrogantes de acuerdo a la idiosincrasia y edad de cada niño.
Es importante no confundir deseo de saber con deseo de conocer a la progenitora, para no introducir lo que el niño no demanda y avanza por sobre sus requerimientos y posibilidades.
Resumiendo, para el niño es deseable saber:

1. Que todas las personas se conciben entre un hombre y una mujer, crecen dentro de una panza y que él no es diferente en ese sentido a otros.

2. Que la mujer que lo gestó no ha podido cuidarlo por muchas razones, pero deseó para él padres que sí pudieran hacerlo.

3. Que la adopción es un modo frecuente de constituir una familia y es para siempre.

No todo lo que el niño pregunte debe ser respondido con urgencia, deberá evaluarse si es el momento indicado.
Todo lo expuesto se facilita y enriquece con el asesoramiento adecuado de los padres, a través de encuentros grupales para poder encarar con mayor seguridad en diferentes momentos las distintas preguntas que los hijos pequeños y luego adolescentes les formulen.

Sabina
01/05/08, 17:50:09
¿Qué significa hablar de adopción? ¿Es relatar al niño que hubo otra panza? ¿Es aludir a su familia biológica (gestante, hermanos de sangre)? ¿Se realiza una vez y para siempre?

Los criterios varían y son amplios, no hay recetas que puedan aplicarse a todas las familias por igual.

Siempre debemos tomar en cuenta las características del niño y de los padres adoptivos, para que dentro del marco de la verdad no se violenten las posibilidades y la sensibilidad de cada miembro de la familia.

Podemos en líneas generales “utilizar” ciertos hechos como propicios o facilitadores para iniciar el relato que acompañara la vida de la familia adoptiva en sus diferentes períodos vitales (niñez, adolescencia, adultez), con contenidos que se van complejizando acorde a estas etapas.

Una posibilidad es iniciar el relato a partir del período en que fue esperado y buscado, dónde se encontraba y con quién hasta que se produjo el encuentro emocionante entre él y sus padres.

Los niños suelen reaccionar con alegría al relato sobre el deseo y la necesidad que había de su presencia y disfrutan el ver fotos de esta época primera.

A medida que el niño crece es necesario estar atento a lo que va procesando y preguntando para comprender lo que entiende de las respuestas que recibe, y evitar que se lo inunde con información que a los padres por ansiedad les “urge” contar, y él aún no puede ni necesita recibir.

Es aconsejable ser prudentes y no apurarse, la información no se da de una vez y para siempre, es una cadena cuyos eslabones van uniéndose en un proceso lento y gradual a lo largo del crecimiento.
En ocasiones los padres prefieren “utilizar” como recurso la presencia de un embarazo o un nacimiento cercano como apertura al tema.

Otros esperan que el niño pregunte, y si no lo hace en forma directa siempre habrá acontecimientos de la vida que le despierten interés por la concepción y el nacimiento, y constituyen oportunidades para introducirse en el origen singular de ese niño, con el enriquecimiento que le aporta a la construcción de su identidad.

Sería deseable que todo relato incluya ambas necesidades (queríamos mucho un hijo y vos papás), y que los motivos de la entrega sean siempre adjudicados a la imposibilidad de cuidarlo de esa mujer en particular y no a la falta de amor hacia el niño.

Los niños a medida que crecen abren más preguntas, ya no sobre el clásico ¿estuve en tu panza?, sino curiosidad por saber: cómo era la mamá biológica, si tuvo otros hijos, ¿por qué lo entregó?, si pueden conocerla,... e impredecibles interrogantes de acuerdo a la idiosincrasia y edad de cada niño.

Es importante no confundir deseo de saber con deseo de conocer a la progenitora, para no introducir lo que el niño no demanda y avanza por sobre sus requerimientos y posibilidades.
Resumiendo, para el niño es deseable saber:

1. Que todas las personas se conciben entre un hombre y una mujer, crecen dentro de una panza y que él no es diferente en ese sentido a otros.

2. Que la mujer que lo gestó no ha podido cuidarlo por muchas razones, pero deseó para él padres que sí pudieran hacerlo.

3. Que la adopción es un modo frecuente de constituir una familia y es para siempre.

Sabina
01/05/08, 17:50:47
Otros comentarios sobre el relato (Tomado del libro "La adopción" de Eva Giberti)

Es frecuente que el Relato sea modificado de manera tal que se escamotean dos afirmaciones:

a) un señor y una señora que juntos hicieron un bebé
b) nosotros no podíamos hacer un hijito

Cuando se procede de este modo se silencia lo referente al coito como origen del bebé. Este doble escamoteo se articula con una fantasía habitual en los adoptantes; que el hijo es el resultado de una relación no-sexual; el producto de un "amor" no-genital. Al no "hacerse" los bebés como resultado de una tarea sexual entre dos queda lateralizada la función sexual de la familia y se rustra la necesidad que tiene el hijo de interrogar sobre su sexualidad y la de los adultos, amén de la mutilación de la curiosidad.

El Relato incluye una apertura respecto de la sexualidad. Cuando se trata de asociar el hijo como resultado de la genitalidad, aparece una tendencia a "aseptizar" el tema, como si el adoptivo hbiese surgido entre los adultos sin que mediase una relación sexual previa.

A muchos adoptantes les resulta más sencillo comentar con el hijo los tems vinculados con la adopción que responder a sus preguntas acerca de la sexualidad.

Sabina
01/05/08, 17:51:29
Constancia:
Escrito el: 28 - Septiembre - 2006 a las 17:18
mi hija hace poco me preguntó, mama yo estuve en tu guatita, plop (tiene ahora 5 años llegó de 4) me dije que hago y entendí que debía decirle la verdad y contar una tierna historia. Le explique que no, que mi guatita estaba enferma y que con su papá deseábamos tanto tener una hija y cuando supimos que ella buscaba unos papás nos habíamos puesto tan felices ya que ella era la elegida por Dios para nosotros y nosotros para ella.
Entendió y luego me preguntó ¿entonces yo tuve otra mamá? ¿y por qué me abandonó?

quedé peor con ganas de llorar y abrazarla luego de un rato le dije que ella había nacido en otra guatita para mí y su papito y que si la habían dejado en un hogar era para nosotros nos encontráramos y fueramos muy felices ya nosotros la amabamos de siempre.

No se si está bien todo lo que dije y fueron otras cosas más ..... también me preguntó por sus hermanos , no se si se acuerda o sabía que tiene más hermanos ................ y me dijo mamita tu me llevarías a verlos............... le dije que si pero cuando ella sea grande la ibamos ayudar a buscarlos ........... de repente me deja en otra me deja pensando tantas cosas.

Quedó conforme y me dijo mamita te amo mucho con todo mi corazón

a pesar de corta edad y de toda su vivencia es una niña muy feliz, y con un gran corazón.

Sabina
01/05/08, 17:51:44
Edna:
Escrito el: 04 - Octubre - 2006 a las 13:51

Uy estoy llorando es primera vez que leo esta carpeta, es maravilloso todo lo que aqui tienen, tengo el corazón apretado quiero puro llorar y llorar, pienso en todos los niños de los hogares, me recuerdo a mi xiquitita en su hogar con su cunita, siempre que revivo su cuerpecito pequeño me da muxa pena, no tenia ropita tenia una que era del hogar no tenia nada, usaban los utiles de otros niños, mi hermosura la amo con toda mi alma, lo que queremos con mi negrito es que ella sepa su verdad pero me da algo, decirle lo que tenia su mamá biologica su enfermedad su verdad, lo que si tengo claro es que le dire que tiene hermanos y me gustaria que ellos nunca perdieran el contacto ojala y la vida los junte siempre.

_______________

Sabina:
Escrito el: 04 - Octubre - 2006 a las 18:39
si te hace una pgta... es porque necesita la respuesta.....

... y si lo sabes..... por si aca, mi hija me lo pgtó como a los 10-11

____________________________

Lorena:
Escrito el: 04 - Octubre - 2006 a las 21:06

Yo también pienso que hay que decirlo, pero también me hago preguntas sobre como "dosificar" la información...

_____________________

Sole:
Escrito el: 05 - Octubre - 2006 a las 11:01
A veces pienso que el tema es mucho más complicado para nosotros que para nuestros hijos, eso quiero pensar

___________________________
Sabina
Escrito el: 05 - Octubre - 2006 a las 12:23
dosificar qué?

si te preguntan el nombre.... qué se responde? el nombre

si luego te dicen y el apellido? si lo sabes, lo dices.....

Otra cosa es loq ue a uno le cuesta decir.... pero creo que las preguntas son claras.

Ayer me hizo mucho sentido lo que decía la expositora brasileña sobre cómo uno contestaba lo que quería y no lo que le preguntaban, a proósito de cuándo los hijos consultaban sobre el "cómo se hacen" los niños.... no quieren saber "cómo salen de la guata" pues eso lo ven de sobra en la tele, etc.... sino "cómo entran"

Y eso tiene harto que ver -en mi opinión- de como muchas veces silencuamos en nuestro relato de su adopcón al padre biológico; sin él no existirían ... son un señor y una señora, sus padres biológicos quienes "hicieron"/concibieron a nuestro hijo/a....


_________________

Lorena:
Escrito el: 05 - Octubre - 2006 a las 14:30
Dosificar toda la información que uno pueda tener de su historia... hoy lo hablábamos en la fundación con la sicóloga...

Y sí, eso que comentas, fue muy certero...

Sabina
01/05/08, 18:05:23
¿Pueden devolverme?

Linda Walvoord Girard(*)

Desde que Mariana era una pequeña niña, sus padres le hablaban con naturalidad de su adopción.
Le decían que no había crecido dentro de la panza de su mamá, sino en la de una señora que fue su mamá biológica; Mariana no escuchaba lo que le relataban: "cuando te adoptamos"...... no le sonaba diferente a que le dijesen "cuando eras pequeña te llevábamos al parque".

Un día sus padres estaban sentados en el jardín y le contaron: - ese árbol lo plantamos cuando te adoptamos - ¡ Ese día oyó realmente la palabra adoptada !

- ¿Querés decirme que una señora fue mi mamá antes que vos? ¿Y otro señor fue mi papá?
La mamá asintió.

- ¿Querés decirme que tengo otra mamá en algún lugar?

- Sí - respondió el papá, -fue tu mamá durante un tiempo muy cortito al principio.

- ¡Yo no quiero ser adoptiva! ¡Yo quiero que sólo ustedes sean mi mamá y mi papá!
Mariana corrió a su cuarto. Estaba confundida, como si alguien le hubiese hecho una broma, ¿una señora que la tuvo en la panza era su mamá?

Ser adoptiva la hacía sentir triste y sola. Sus padres se acercaron a su cuarto...

- Sabemos que estás triste, pero nosotros somos ahora tu papá y tu mamá. Nos conocemos desde que tenías sólo 4 días, aquí está tu álbum de fotos: mirá, aquí estás en tu cuna, aquí en la bañera, aquí con tus juguetes, con nosotros, con tus abuelos...

Sus padres reían y Mariana también comenzó a reír y se sintió un poco mejor; nadie mencionó esa noche la palabra adopción, sólo el papá la abrazó fuerte y le dijo: tú eres nuestra hija. Esa noche Mariana permaneció despierta largo rato. No podía olvidar la palabra "adoptada", no podía ser algo relativo a ella.
Trataba de creer que no era verdad, pero pensaba ...

¿De quién era ella si no había nacido de la panza de su mamá? Imaginaba quiénes eran sus padres biológicos y por qué no la conservaron. ¿Había sido una beba fea o mala?
Por la mañana se despertó enojada y comenzó a hacer problemas, no levantó su ropa, no desayunó y se quedaba en su cuarto.

- ¡No me agradas! - le gritó a su madre. - ¡Tú no eres bonita como mi madre verdadera! Ella fue una artista de cine y mi padre una estrella de football !

- Sé que estás enojada pero eso no te autoriza a herirme, le dijo tranquila su madre. Tenés que aceptarme como soy y eso es así. Yo soy tu verdadera mamá.

A la semana siguiente, su madre le trajo un libro sobre un niño adoptivo. Mariana no quiso leerlo y dijo: - este libro no es para mí ni habla sobre mí, ¡ llevátelo !

Su madre lo dejó en el cuarto y Mariana lo escondió debajo de su cama.
¡Cómo deseaba que nunca le hubiesen contado que era adoptiva!
Al día siguiente llegó la baby sitter y Mariana le pidió que le leyera su nuevo libro. Quería saber si los niños adoptivos podían ser devueltos a sus madres biológicas.

¿Y si un día una señora golpeaba la puerta y le decía: es hora que regreses a casa, Romina? ¿Y si nunca sabría que su nombre habría sido Romina?
Mariana escuchaba atentamente el libro.
El libro decía que nadie podía cambiar una adopción.

Cuando un juez decía que eras adoptivo ya no podías irte, ni ser una visita temporaria. El libro decía: ¡la adopción es para siempre!
Tranquila se acostó a dormir.
Un día, su mamá se puso un perfume llamado Paloma y mientras Mariana se perfumaba preguntó: - ¿Paloma era el nombre de mi mamá?
- No, el nombre de tu mamá era Marta, yo no la conocí, pero me contó el juez que le dolió mucho tener que buscar otros papás para vos.
Era lo único que quiso escuchar ese día.

Todo giraba dentro de su cabecita, miraba televisión y no escuchaba ni una palabra. El nombre de su mamá había sido Marta... Marta... Marta... y ella había estado triste por dejarla ir.
La adopción era para siempre y nunca podría perder la mamá y el papá que tenía ahora.
Al día siguiente dibujó un corazón que decía Marta.
- ¿Cuál era el nombre de mi papá? Le preguntó a su papá esa noche.
- "Raúl", y se señaló a sí mismo. Mariana rió.
¿Te referías a tu papá biológico? - le dijo. No conocemos su nombre pero tenías un papá biológico y Marta sabía quién era.
- Pero ... ¿dónde viven?
- No viven en el mismo lugar y no estaban casados, por eso no tenían un hogar para darte.
- Es la parte triste de tu historia - dijo la mamá.
- Aunque fue feliz para nosotros, recordá siempre eso -agregó el papá-
- ¿Dónde nací?
- En un hospital cerca de aquí.
Mariana no sabía si deseaba preguntar más. Continuó pensando en sus padres biológicos cuando estaba en la plaza, en la iglesia, en la escuela ...
- ¿Todas las madre quieren a sus hijos? -Preguntó Mariana a su maestra.
Yo creo que tu madre biológica te amaba, adivinando lo que Mariana deseaba saber
- ¿Cómo lo sabes?
- Te amaba para decidirse a darte a otra familia, yo sé qué difícil debe ser para una mamá decirle adiós para siempre a su bebé. Si ella no podía tenerte quería que fueses
querida y cuidada.

Mariana regresó a su casa y le dijo a sus padres: la maestra me dijo que cuando sos adoptiva, significa que tus padres te cuidaron del mejor modo que pudieron. Te quisieron.
- Por supuesto -respondió el padre.
- ¿ Entonces no tenía yo nada malo, fallado ? - preguntó Mariana.
- No. No había ningún defecto en vos, respondió su papá, y tampoco hiciste nada malo, los bebé que son adoptados no lo son por haber hecho algo malo-
- ¿Dónde estaba yo cuando nos juntamos? -preguntó Mariana.
- "En el hospital" - contestó la mamá. Tenías 4 días de vida y una asistente social se encontró con nosotros allí.
- Cuando te vimos, fue un amor a primera vista - dijo su papá.
- ¿Y ahí me adoptaron?
- No, esperá, explicó su mamá. - La adopción se realiza al final de un año con un juez. Tu mamá biológica completó papeles, nosotros también; en esos papeles ella escribió que no estaba en condiciones de ser tu mamá y nuestros papeles decían que podíamos ser buenos padres y te queríamos a vos. Un día de invierno, fuimos al Juzgado con vos. Estaba el juez en su oficina y le presentamos los papeles.
El juez dijo: - prometer amar a esté bebé es para siempre, y ser sus padres, no importa si llueva o salga el sol.
- Sí, contestamos.
- ¿La cuidarán y educarán hasta que crezca?
- Sí.
- Muy bien, dijo el juez y firmó los papeles ese mismo día.
- Entonces, ¿ustedes no pueden dejarme nunca ir?
- Nunca, nunca. Siempre serás nuestra niña, no importa cuán grande seas y crezcas, y el día que vos tengas hijos nosotros seremos abuelos, contestaron sus padres.
Fuimos al Juzgado con muchos amigos y familiares a festejarlo.
- ¿Un festejo por mí?
- ¡Por supuesto! La fiesta de bienvenida a la bebita que esperamos tanto tiempo ... fuimos con globos y caramelos ...

Estábamos felices de haberte encontrado y que el juez firmó los papeles de la adopción
Ahora somos una familia, y cada año ese día mamá y yo lo recordamos con emoción y alegría. Muchos niños en el mundo son adoptivos, pero hay una sola Mariana .............. (apellido).
- Tengo una idea, ¿todos los años, ese día podríamos hacer una fiesta nosotros tres ? - preguntó Mariana.
- ¡Por supuesto!
- Mariana se abrazó fuerte a sus papás. Se sentía muy bien ahora. Aceptaba que ella no había nacido de sus padres como muchos otros niños.
También aceptaba lo que Marta y su otro papá habían decidido.
Ahora tenía dos fiestas, un cumpleaños y un día de adopción. De ahora en adelante celebrarían ambas fechas. Habrían muchas tortas, globos y caramelos.

*"ADOPTION IS FOR ALWAYS"
por Linda Walvoord Girard.
Ilustrado por Judith Friedman. Copyright texto 1986 por Linda Walvoord Girard.Copyright Ilustraciones 1986 por Judith Friedman. Reimpreso con permiso de ALbert Whitman & Company, Morton Grove, Illinois, USA.

En:
[Only registered and activated users can see links]

Sabina
01/05/08, 18:08:25
Libro de cuentos

En: [Only registered and activated users can see links]

Los padres adoptivos deberían hablar abiertamente y honestamente con sus niños sobre el hecho de que son adoptados, pero deben hacerlo de manera apropiada para la edad. A los niños les encanta escuchar historias sobre ellos mismos, y esta actividad con el libro de cuentos puede ser una manera maravillosa de hacer que la experiencia de la adopción sea más concreta para ellos.

¿Qué aprendemos?

Apego y creación de lazos afectivos
Honestidad
Fomentar una relación
Materiales o ingredientes
Papel de construcción
Marcadores
Fotos
Pegamento
Tijeras
Perforador
Lana o sujetadores de latón


Un libro de cuentos de adopción personalizado es algo que los padres deberían hacer antes de presentárselo a su niño. El objetivo es presentarle a su niño un libro de cuentos personal como si fuera un libro regular que tienen en su colección de libros. Ustedes se pueden sentar juntos y leer el libro, idealmente tan frecuentemente como lo quiera el niño.

Si usted ha adoptado a un niño mayor, corte y pegue las figuras del hogar o de la vida previa del niño, si tiene acceso a ellas. Si no tiene fotos disponibles, usted puede dibujar figuras en papel blanco. Pegue los dibujos al papel de construcción con pegamento o cinta adhesiva.

Si ha adoptado un bebé, usted puede usar dibujos en todo el libro, o combinar los dibujos con fotos recientes o actuales de usted y su niño.

Escriba una trama de acuerdo a cada figura o dibujo que cuente cómo es que el niño pasó a formar parte de la familia, y haga que suene como un cuento que ellos escucharían normalmente, comenzando por ejemplo con “Érase una vez…” y terminando el cuento con “Y vivieron felices para siempre”.

Perfore agujeros en un costado de las páginas. Sujete las páginas usando lana u otros sujetadores, como sujetadores de latón.

Finalmente, lea el libro de cuentos personalizado con su niño y cuéntele de dónde vino. Usted puede empezar a leerle este libro de cuentos apenas se vuelva parte de su familia. De esa manera, sus niños siempre sabrán de dónde vinieron y cómo es que llegaron a formar parte de su hogar y de su cariñosa familia.

Sabina
01/05/08, 20:06:39
Cristianro
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 12:26

Constancia, quede plop con tu historia... siempre he pensado que a nosotros nos sucederá de la misma manera me sentí muy identificado.. me dejo para adentro tu historia espero que tengamos la fuerza para no romper en llantos en ese momento..

Con respecto a lo demás.. si me preguntara si tubo otro papa y otra mamá... simplemente mi respuesta seria No... nosotros somos tus padres, lo que pasa es que si naciste en otra guatita de una señora, pero nosotros somos quienes te queremos y amamos te cuidamos te criamos, la mama te prepara tu leche con tu pan, yo te llevo a pasear y eso significa ser padres...

Porque como todos nosotros sabemos y en mas de un caso sucede cualquier idiota puede dar a luz un hijo pero son pocos los que lo pueden cuidar como tal..

_______________

Sabina
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 13:09
uuuffff en eso discrepamos.... calro que vuestra historia es re distinta puesto que tu princesa llego mas grande.

Igual creo que si tuvo antes un papa y una mama... pero que no pudieron cuidarla, y por eso le bsucaron un papa y una mama que si pudieran cuidarla!

__________________________

Cristianro
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 14:04

Querida ............ no pretendo salir a almorzar sin no antes discutir con tigo.... jejejejeje.


El punto es. que significa ser padre para ti??? Eres padre por que tu hijo es de sangre?? A tus padres los quieres por que te tuvieron o por que te criaron??, tu familia es de tu misma sangre?... por que la mía no... y nuestros lasos son muy unidos.

Es cierto que hay niños que por distintas razones vivieron con sus progenitores pero por circunstancias de la vida hoy tiene nuevos padres, en ese caso si estoy de acuerdo con tigo, pero en mi caso paloma solo estuvo dos semana con su progenitora de ahí nada más...
Si, Debora mi historia es distinta pero creo que todas son distintas porque cada hijo es único, así que hablar de padres antes que nosotros me párese un poquitin tirado de las mechas.

__________________

La Monito:
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 14:40
Permiso, "me les voy a metérmeles".

Como quiera que les llamemos, nuestros hijos tuvieron antes a 2 personas que les dieron la vida. Llámemosles mamá, papá, señora que lo tuvo, etc.

Creo que si le hablamos clarito a nuestros hijos no tendrán que volverse locos con el hecho de saber que hubo personas que estuvieron antes que nosotros y no pudieron cuidarlos.

Nosotros somos sus PAPITOS, yo soy su mamá y su cariño siempre será para nosotros

____________________________

Sabina:
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 15:26
cristianro.... yo ya almorcé

Obvio que su papa y su mama somos nosotros! y para siempre!

Pero para mi es super importante transmitirle amor y a gardecimiento hacia quienes les dieron la vida. Sé que algunos opinan y se sienten más cómodos con la palabra progenitor, yo la siento muy fría...... En nuestro caso hablábamos del señor y la señora al inicio (usando la estructura típica que aconsejan para el realto)y luego después hablábamos de sus padres biológicos; de muy chiquita nuestra hija comenzó a hablar cuando preguntaba de su mamá biológica sin confundirse para nada respecto de quién estaba hablando..... Para mi las palabras mamá y papá biológica me resultan cómodas..................

_________________________

Cristianro
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 15:50

Ya almorcé, estaba muy rico....

Si muchos podrían ver aquellos progenitores o persona como los que le dieron la vida y nuestra felicidad a nosotros, pero, lo que yo quiero decir, y en otras ocasiones lo hemos comentado, somos nosotros los padres y punto, por que poner apellidos, si fuese así, en el jardín la tía perfectamente podría serla mamá del jardín o también mamá guardadora, la mamá del negocio, a lo que quiero llegar es que debemos inculcarles el amor a la palabra padres y a toda la simbología que conlleva esta... se que es difícil buscar una palabra para referirnos a aquellas personas, pero no encuentro que padres, sea la mejor.....

Un beso y un abraso

yo

___________________________

Toyita:
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 17:00
Sorry yo tambien quisiera opinar....
nuestro hijo tiene un antes y un despues de llegar a nuestos corazones , concuerdo con Deborha yo estoy muy agradecida que aquella persona como quieras "llamarla", madre biologica, progenitora, la que te tuvo en tu guatita...etc....a nosotros en la fundacion nos hablaron de progenitora..hoy no me asusta como enfrentaré ese momento pero sabrá que nosotros somos sus padres, que lo amamos adoramos y estaremos siempre con él......

_____________________

cristianro:
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 17:16
Si Toyita, estoy totalmente de acuerdo con tigo, pero lo que discutimos aquí no es si tienen un antes o un después que eso esta mas que claro.... si no lo que planteo es que para mi opinión padres no es la palabra indicada, para referirnos a ellos( sus progenitores).

______________________

Poly:
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 17:17
Cristianro, sorry pero noto en tus palabras un poquito de resentimiento o rabia hacia los progenitores de tu hija y creo que es eso lo que no tienes que transmitirle a tu hija...

___________________________

Cristianro:
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 17:21

poly El muchos casos los padres dan en adopción a sus hijos, en un acto de amor.
En muchos casos , pero no en todos, no es resentimiento es sarcasmo.......

_____________________________

Toyita:
Escrito el: 01 - Agosto - 2007 a las 17:29
Soy hija de padres separados.....por muchos años...mi "padre" no nos buscó, es más mi hermano menor ( somos 5 ) cuando tenía aproximado 20 años lo buscó...él aún creo tiene trancas por que lo abandonó él era su regalón, su concho con él hizo cosas que con su otro hijo mayor no lo hizo..yo siempre le tuve rabia....y a mi esposo cuando lo conocí le dige
Padre es quien te cría, no quien te da la vida......con el tiempo logré sanar esa herida y cuando yo no pude quedar embarazada despues de muchos tratamientos.... llegó nuestro hijo hermoso que tando deseabamos a traves de la fundacion quien nos apoyo sobre todo a mí por que en cierto modo yo viví un abandono....Cuando mi mamá murió hace 5 años...( no alcanzó a conocer a su ultimo nieto ) volví a ver a mi padre pero ya con otros ojos...lo perdoné pero aún tengo cosas dentro que son más bien dudas, el vió a su nieto una sola vez pero yo estoy tranquila y espero que mi hijo sienta la misma tranquilidad que yo hoy tengo .....

Poly yo creo que más que resentimiento ó rabia Cristianro tiene miedo....
Yo no podría sentir rabia por su progenitora... al contrario si no fuera por ellos yo no sería su Mamá... asi de simple

_______________________

Cristianro
Escrito el: 02 - Agosto - 2007 a las 10:10

Toyita I Love You, si, es miedo, estoy en esa etapa.


Yo también pase por lo de padres separados, hoy cuando vea a quien es mi padre al que yo, me refiero como mi taíta, cuando lo veo en la calle, lo saludo como si fura un viejo amigo pero no como padre... no le tengo resentimientos porque el nunca me hizo daño, es solo que nunca lo vi como a mi padre,.

____________________________

Toyita:
Escrito el: 02 - Agosto - 2007 a las 10:28
Cristianro.... te mando un gran Abrazo.... espero que logres algun día
la confianza.... y dejes atras tus miedos...debes trabajarlos y creo que tu esposa ( como lo fue mi marido para mi) será una gran ayuda....
Mi padre....aunque tengo posibilidades de llamarlo ó verlo, sé que el ya tiene desde hace muchos años ( y por eso se fue ) una vida formada con otra persona, un hijo y una nieta.....a veces quisiera hablarle Llamada y preguntarle cosas que a mi madre no le pregunté....por miedo a hacerla sufrir...espero no tener que arrepentirme y que sea demasiado tarde....
mientras tanto disfruto a concho a mi pequeño...él ilumina mi vida...
Cariños.....

_______________

Lorena:
Escrito el: 03 - Agosto - 2007 a las 11:36
Cristianro... independiente de cuál sea la historia que traen nuestros hjos, es importante que crezcan "puros" y por lo tanto, no podemos ni siquiera dejar asomar el miedo, menos algún prejuicio respecto de las razones que tuvieron sus padres biológicos para no verlos crecer...

_____________

Cristianro
Escrito el: 03 - Agosto - 2007 a las 12:56

Lorena, me siento agredido con tu comentario...

En ningún momento e mostrado resentimiento hacia los progenitores de mi hija, ni menos le enseñaría a tener resentimiento hacia ellos, lo que yo planteo y al parecer pocas personas me han comprendido, es: la palabra “Madre y Padre” no son las correctas para referirse a sus progenitores o la señora que le dio la vida, puesto que el símbolo de la palabra Madre y Padre son fundamentales para el crecimiento psicológico de los niños. Y justamente para no confundirlos.
Yo estoy totalmente de acuerdo en contarle la verdad, de su pasado de que nació en otra guatita, pero no estoy de acuerdo en decirle que ella tiene otros padres por que no es así... y me refiero y enfatizó la palabra Padres que es una palabra muy, pero muy importante. Para el desarrollo mental del hijo.

Después de polemizar en ente foro por un ratito. (que para eso es un foro jejejejejjejej)

Encauso el camino: esto es la forma de contarle su historia...

Daniel era un ángel de los nuevos, y por ello aun no desidia que tipo de Ángel quería ser...

Estaban los querubines que son los guardianes de la gloria de Dios, que son muy inteligentes y se encuentran mas cerca de dios.

También estaban los arcángeles los soldados de dios, debían ser valientes y fieros.

A Su vez estaban los Ángeles de la guarda, aquellos que cuidan a cada uno de las personas de la tierra. Pero el lo que más quería, era ser de esos Ángeles que llevaban felicidad a los padres, aquellos Ángeles que iban a dejar los bebes hasta la guatitas de la madres y así darles mucha felicidades a su padres, entonces se enlisto en y estudio mucho para poder ser uno de estos Ángeles, una vez listo tubo su primera entrega.

Dios le digo:” mira Daniel este la hija de eso padres (nosotros), ellos han pedido con muchas ganas ser padres, y hoy les envío esta preciosa niñita que se llama Paloma” ( recuerden que es mi historia), entonces Daniel Estaba muy contento saltaba de una lado para otro porque Paloma Seria su Primera entrega de felicidad. Dios le entrego en sus manos un pequeño bebe y le dijo” ten mucho cuidado, y ve a entregarlo rápidamente”, Daniel en un santiamén empezó a baja hasta la tierra desde el cielo, cuando en el camino se encontró con unos amigos Ángeles, que en una nube estaban jugando un partido de fútbol, Daniel miro al pequeño bebe y dijo...”bueno un pequeño partido de fútbol no me quitará mucho tiempo”. y partió a jugar, sin darse cuenta la hora se había pasado y se empezaba a hacerse de noche, Daniel Tomo a la bebe, y bajo, pero ya era muy tarde estaba todo oscuro y Daniel Se perdió, no podía encontrar la casa de los Papas de paloma y se asusto mucho, porque pensó que dios lo regañaría por ser irresponsable, entonces empezó a buscar alguna casa que tuviera las luces prendidas, de repente vio muy cerca una casa la en la cual se encontraba, una señora durmiendo, Daniel la miro y pensó....

“Si se la dejo a esta señora nadie sabrá que me perdí por jugar fútbol”. se acerco muy despacio para no despertar a la señora, y suacatela la dejo dentro de la guatita, cuando la señora despertó al otro día, se dio cuenta que aquella bebe, que tenia en su vientre no le pertenecía. (aun pienso en como explicar esta parte), Daniel se fue con miedo porque era posible que lo pillaran. Cuando llego al cielo Dios Lo mando a llamar, y le pregunto:” Cuéntame Daniel como te fue con la bebe?” Daniel Respondió “ bien Señor, todo salio de maravilla”, Dios lo miro y le dijo: “Todo de maravilla?? Estas seguro?”, Daniel responde con una voz temblorosa: “estee, si estee, si Señor “, Dios Lo miro y le dijo “ven y mira detrás de esa nube, en esa casa, si, esa casa, puedes ver a esos padres que están tristes..., sabes por que están tristes, porque su hija no esta con ellos ” Daniel se puso muy triste, el se dio cuenta de el error que había cometido y Dijo, entre sollozos, “Dios que puedo hacer, estoy muy arrepentido”. Dios lo miro y le dijo: “debes ir inmediatamente a la casa de los papas de paloma y contarles lo que ocurrió, ellos tendrán, que buscarla lo mas pronto posible, después iras a ver a la señora y le dirás, que todo fue un error y que los padres de ese bebe están esperando por ella, ve pronto...” Daniel, así lo hizo, trato de demorarse lo menos posible, desde ese momento nosotros empezamos a buscarte y gracias dios al ángel y a Sename hoy estamos junto después de haberte buscado por cielo mar y tierra.

Daniel luego de ver que todo se avía solucionado, se acerco a Dios y le pidió un favor especial. “señor hoy quiero pedirte algo... se que e obrado mal, y es por ello que hoy quiero ser de los Ángeles guardianes, y en especial ser el ángel guardián de paloma y así poder protegerla cada día y cada noche...” y desde aquel día paloma tiene un ángel da la guarda que la acompaña junto a sus padres.

FIN

_____________________________

Sabina:
Escrito el: 03 - Agosto - 2007 a las 13:08
Es lindooo....
pero perméteme echarle pelos a la sopa Guiño desde mi visión personal del tema (como mamá por adopción y no como especialista)

Creo que es importante no negar el tema de la concepcion, hay un señor y una señora que hicieron un hijo (hija en este caso)
Recuerda que los niños tienen pensamiento concreto. Siento que muchas veces las metáforas nos dejan tranquilos a nosotros..... ¿pero les aclaran la película a ellos?

te tarsncribo unos párrafos



¿Cómo nombrarla?

Lic. Beatriz Gelman (*)

A medida que los hijos van afianzándose en la adquisición del lenguaje, los padres comienzan a preocuparse por el tema de "las preguntas" que aquellos pueden comenzar a plantearles.
Este es un tema que se aborda frecuentemente en los grupos de reflexión y hay un interrogante recurrente: ¿Cómo nombrar a la madre biológica?

La madre biológica que entrega uno ó más hijos en adopción, suele ser descalificada por la sociedad. Esto no ocurre con los padres adoptantes. La experiencia revela que suelen referirse a ella con reconocimiento y gratitud. Muchos comprenden la compleja realidad social en la que se hallan y tienen una mirada amplia sobre la misma.

A pesar de ello, incluir a la madre del origen en la vida del hijo, suele despertar encontrados sentimientos y produce no pocas ambivalencias para los adoptantes.
Repetidamente, a la hora de denominar a la madre biológica en los grupos de padres, se produce confusión, dudas y se abren preguntas.

¿Cómo nombrarla? Las dificultades son menores cuando se refieren a ella con sus pares. Aparece un marcado consenso en llamarla madre biológica.
El tema se torna conflictivo al hablar con los hijos:
-Yo no la llamo madre biológica porque sino, es como si tuviera dos madres y se puede confundir. ¡Yo soy la madre!.....
-Yo le digo la señora que te tuvo en la panza.
-En realidad, sólo fue su progenitora.....

-¿No sería mejor decirle la donante? Porque yo siento que me donó a su hijo.
Dudas incesantes que retornan sucesivamente en nuevas preguntas: ¿cómo llamarla?
A menudo, los padres son sorprendidos por preguntas como: -¿y mi mamá, cómo se llamaba?- o cuando le cuentan en el jardín a los amiguitos -"¡Yo tengo dos mamás!". La sorpresa alcanza gran magnitud porque "mamá" no es una nominación que suelen emplear los adoptantes. Sucede que "señora con panza".... "progenitora".... "donante"... son conceptualizaciones adultas, a las que no suscriben los niños. Ellos suelen denominarla naturalmente: mi mamá, o la otra mamá, o bien mi mamá de la panza... sin confundirla con la madre adoptiva.
Los niños no suelen decir madre biológica, -salvo en un esfuerzo para tranquilizar a los padres- y no se confunden, como temen los adultos.

No obstante ello, decir "la señora que me tuvo en la panza", es un concepto intelectualizado por los adultos, lejano al mundo infantil, que reconoce en una mujer con panza a una mamá -aún cuando la maternidad biológica se haya interrumpido y aparecieran sus padres en la escena.
Es importante que los padres no entren en pánico. Los niños reconocen en su mamá adoptante a su mamá a la que quieren, y de la que reciben cuidado y protección. Saben que de eso se trata la función materna -aún cuando desconozcan ese concepto-.

Aunque nombren mamá a su madre biológica, esto no implica un desplazamiento de lugares, ni una primacía de ésta sobre la otra. Los niños las reconocen discriminadamente y ambas tienen un espacio en su psiquismo.

-¿Pero cómo, entonces tengo que llamarla mamá?- preguntan los padres.

No necesariamente. No están obligados a ello. Los padres eligen cómo hacerlo pero es importante no corregir la forma en que se expresan los niños. Es conveniente escucharlos y tomar sus conceptos en la medida que sea posible, porque así es como ellos comprenden y le dan significado. Cuando los padres adoptantes -particularmente las madres- sienten seguro y reconocido su lugar en la vida del niño, se alivian.

Este es un tema muy reiterado en los grupos de padres y estas preguntas retornan, porque ponen de manifiesto un deseo subyacente: "quisiéramos estar sólo nosotros", y el hijo trae con sus preguntas y su presencia física -que introduce el parecido de otras figuras diferentes a los adoptantes- la certeza de que no son los únicos protagonistas de su historia.
Hablar de la madre biológica es hacerla presente y muchas veces esto busca ser evitado. No obstante ello, hablada o silenciada su presencia, la madre biológica es una figura siempre vigente en la vida de adoptantes y adoptados. La modalidad de pensarla e imaginarla así como los afectos que despierta, dependen del proceso singular que desarrolla cada sujeto.


(*) Directora de la Fundación Adoptare
________________

Toyita:
Escrito el: 03 - Agosto - 2007 a las 14:27
Hola.. yo comparto lo que Deborha dice y además hay dos partes que
la verdad no me gustan...


cuando la señora despertó al otro día, se dio cuenta que aquella bebe, que tenia en su vientre no le pertenecía.

Dios lo miro y le dijo:
después iras a ver a la señora y le dirás, que todo fue un error

___________

Lorena:
Escrito el: 03 - Agosto - 2007 a las 16:14
También pienso que es lindo y muy mágico, pero a la vez, comparto lo que dice la Toyita...

No conozco la historia previa de tu Paloma, pero esos dos detalles le dan un aire de triste y doloroso...

Al Fito le cuento que la señora de la guatita en que creció, lo cuidó mucho para que creciera lindo y sanito; y que cuando estuvo ya crecido y tuvo que salir de la guata, ella le dio un beso y le dijo que fuera feliz...

____________________

Cristianro
Escrito el: 07 - Agosto - 2007 a las 10:14
Toyita buen punto, lo meditaré, como dije aun lo estoy pensando

___________________

Brujita:
Escrito el: 14 - Agosto - 2007 a las 13:35
Por cierto.. hay niños que se confunden cuando les dicen que son hijos del corazón, y hacen preguntas divertidas, como: y te dolió cuando nací?
O cosas así.
Tal com dice Sabina es mejor decir cosas muy concretas.

Sabina
01/05/08, 20:17:30
Un artículo cortito, y creo que super atingente a esta conversa


A fondo: el mundo interno del niño adoptado

Preparando una conferencia para futuros padres adoptivos me he puesto a revisar las historias de algunos de mis pacientes. Como psicólogo especializado en los efectos que la adopción y el divorcio producen en los niños, suelo mantener una primera entrevista con los padres, antes de conocer al niño.

Diez años de experiencia me han llevado a descubrir algunas similitudes en los comentarios de los padres: �� algunas veces nos miramos el uno al otro y nos preguntamos ¿en qué nos hemos metido? �� sabíamos que este niño sería diferente a nosotros, pero muchas veces parece que no lo conocemos en absoluto. �� estamos en un callejón que parece sin salida: o nuestro matrimonio o este niño, pero no ambos. �� todos los días nos debatimos entre "devolverlo" o no. �� he perdido el control de mi casa y de mi vida por este chico. �� nada de lo que hago o intento parece suficiente para ayudarlo. �� no sabemos cuanto tiempo más podremos seguir comprometidos con este niño.

Estos comentarios han sido realizados en el contexto de una consulta profesional. Sea cual sea la motivación que los ha llevado a adoptar, muchos padres expresan que la adopción de sus niños es un evento que ha cambiado sus vidas, con numerosas recompensas. Lo que muchas veces no tomamos en consideración - sobre todo aquellos que se encargan de la preparación de los padres en las agencias - son las diferentes maneras en que los niños adoptados se muestran, con una variedad de características psicológicas que difieren enormemente de los otros niños.

Lamentablemente, muchos padres se embarcan en la tarea de criar un niño adoptado sin preparación suficiente para comprenderlo o lidiar con las manifestaciones de conducta de un niño que, muy a menudo, se siente como un niño de usar y tirar. Actualmente, el 1% de los niños de Estados Unidos son adoptados, y el 29% de ellos ha venido de otro país. No todos los niños que han sido adoptados presentan disturbios emocionales o en sus conductas. Algunos niños tienen más capacidad para adaptarse que otros y asimilan la realidad de su adopción sin dificultad.

Una realidad que afecta a los niños adoptados es que muchos de ellos han visto su vida desorganizada en las primeras fases de sus vidas. Pensemos que algunos niños llevan el sello de la adopción aún antes de su nacimiento, aunque la mayoría ha vivido algún tiempo con su familia biológica o familia de acogida. Los niños, sean conscientes o no, tienen memoria de cualquier abuso, abandono, caos o trauma que hayan sufrido antes de su adopción.

Los niños nacen débiles y dependientes, recién a los dos años de vida comienzan el camino hacia la independencia. Y cada niño tiene su propio tiempo para esta separación. Necesitan que se les brinde la posibilidad de probar y explorar el mundo exterior por sus propios medios, con la posibilidad de regresar a la seguridad de mamá y papá cuando las cosas se ponen difíciles. Si este proceso se ve interrumpido por el divorcio o la adopción, entre los dos y cuatro años de edad, el niño aprende que no es seguro independizarse (porque la gente se marcha o te abandona), y muchas veces pierden la confianza en los otros. Son los niños que generalmente crecen sientiendo ansiedad, resentimiento y rabia.

Otro factor del desarrollo que afecta a los niños adoptados es la cognición. Los niños menores de siete años son muy concretos en su pensamiento. No pueden conceptualizar la relación causa-efecto, y aunque muchos niños conocen de su adopción desde temprana edad, y pueden contar la historia de su adopción, no es hasta los 7-8 años en que pueden descifrar el significado de la misma. Cuando la relación causa-efecto se establece, los niños pueden empezar a comprender, en diferentes niveles, que fueron abandonados, entregados. Esta es una de las razones que hace que los trastornos de conducta no se manifiesten hasta el segundo o tercer curso escolar.

Finalmente, es importante no perder de vista que el mundo interno de los niños adoptados está poblado de fantasmas. Hayan conocido o no a su familia biológica, los niños inevitablemente poseen imágenes -reales o imaginarias-de su familia biológica. En muchos aspectos, estos fantasmas dominan la vida de los adoptados apelando a la lealtad y el reconocimiento. Muchas veces los niños adoptados sienten que deben mantener en secreto estos fantasmas, no vaya a resultar que la familia adoptiva se sienta traicionada por su presencia.

Aunque la familia adoptiva sea de la opinión que los biológicos han renegado a su chance de criar al niño, y por tanto deben estar siempre fuera de esta película, el niño aún mantiene la esperanza de recuperar los vínculos con esas personas.

Cuando me consultan padres adoptivos siempre les digo que no pueden criar a sus hijo del mismo modo en que lo hacen los padre biológicos. Les suelo sugerir que piensen que son unos "padres terapéuticos", para quienes cada interacción con el niño, y sus resultados, es deliberada y meditada. Cuando un padre castiga a su hijo biológico, el niño rara vez creerá que la consecuencia última será el abandono de sus padres. En la mente de un niño adoptado, los padres abandonan. Los niños muchas veces creen que un nuevo abandono es sólo cuestión de tiempo.

Si un padre no puede reconocer esta diferencia, pierde una viviencia de vital importancia para el niño adoptado. Como cada hombre o mujer que haya sido abandonado por su cónyuge puede contarnos, ser abandonado por otra persona no nos hace sentir bien, nos hace perder el control de nuestras vidas.El control es uno de los aspectos importantes de los niños adoptados. Muchos sienten que no tienen el control de sus vidas y esto les lleva a hacer cualquier cosa para recuperarlo

He atendido a muchos niños adoptados que estaban tan convencidos de que serían abandonados nuevamente que se enfrentaban brutal y conscientemente a los miembros de su nueva familia. Su creencia era "sí, seré abandonado, pero al menos esta vez lo controlaré yo, causándolo". Los niños adoptados son hipervigilantes. Su supervivencia depende de ello. Por esta razón invierten un gran esfuerzo en anticipar las acciones de los otros. Esto hace difícil la relación para los padres, particularmente para aquellos que tienen otras preocupaciones o se encuentran luchando aún contra situaciones personales no resueltas. Despacio, los niños van descubriendo todos sus puntos vulnerables y sus debilidades. Cuando los niños se sienten atemorizados o fuera de control, saben cómo "pillar" a su mamá o papá.

Generalmente ya es tarde cuando los padres descubren la forma en que los niños controlan muchos aspectos de la vida familiar. sólo utilizando conductas manipulativas son capaces de crear un buen día o uno terrible. Tal vez uno de los mayores errores que cometen los padres adoptivos -uno en los que la preparación suele fallar- es el papel que el enfado, la rabia, suelen tener en la vida de los adoptados. Muchos padres erróneamente creen que el cariño y un hogar estable son suficientes para un niño adoptado; que un buen entorno familiar mejorará todas las pérdidas y traumas del pasado.

Para los niños adoptados a una mayor edad el amor no es suficiente. Han sufrido una gran pérdida y generalmente no encuentran a su alrededor alguien que de validez a esta pérdida . A cambio muchos reciben el mensaje de que deben renegar de sus recuerdos y ser agradecidos. Aquellos de nosotros que no hemos sido adoptados no podemos comprender realmente el significado de haber sido dado.

A medida que trabajo con los padres adoptivos para que puedan escuchar a sus hijos, este aspecto resulta cada vez más primordial. Desde la perspectiva adulta, el niño fue retirado de un entorno inseguro y esto debe sentirse como algo bueno. Desde el punto de vista de los niños, algo muy valioso se ha perdido: su casa, su identidad, su familia. Los niños tienen facilidad para comunicar sus sentimientos. Por extraño que parezca, los adultos constantemente nos perdemos estos mensajes.

Para los niños adoptados, el enfado es la forma de comunicar sus sentimientos de pérdida, dolor, miedo y temor. Desafortunadamente, este mensaje suele ser mal interpretado y el niño es etiquetado como desafiante. Podría afirmar que la mayoría de los niños adoptados en edad escolar que he atendido fueron diagnosticados de trastornos de la atención con hiperactividad y fueron medicados. Esto refleja la escasa comprensión de la conducta de los niños adoptados. Estos niños generalmente no presentan este tipo de trastornos. Están enfadados y temerosos. Es difícil prestar atención, permanecer sentados y compartir con los otros cuando tu mundo está lleno de pérdidas.

Con estas reflexiones no trato de disuadir a los adultos para que dejen de adoptar, ni insinúo que cada niño adoptado irremediablemente presentará trastornos de conducta o emocionales.Lo que trato de señalar es que las necesidades e inquietudes de los niños adoptados son específicas. Cuando verdaderamente escuchamos a los niños adoptados, podemos entender mejor cómo cada uno intenta dar sentido a su vida, una vida que le ha exigido renunciar a una identidad para asumir otra. Sólo tomando en cuenta el mundo interno de los niños adoptados podremos comprender cuán confuso puede resultar para ellos vivir en un mundo lleno de fantasmas, padres sustitutos y pérdidas. Christopher J. Alexander Psicólogo infantil

Sabina
01/05/08, 20:18:07
Relatos para niños entre 8 y 12 años

Las niñas y niños de esta edad necesitan saber más cosas, con más datos y concreciones sobre sus orígenes. Necesitan saber las razones por las que las personas mayores abandonan a sus hijos e hijas y los dan en adopción, o por qué las autoridades deciden retirar la patria potestad y entregarlos a otras personas diferentes. Esto significa que muchos niños adoptados y niñas adoptadas van a tener que afrontar que los motivos de adopción radican en una madre y en un padre que tuvieron problemas sociales, familiares y personales.

Necesitan entender el por qué de la pobreza, de las toxicomanías, de la enfermedad mental, del maltrato, de la violencia doméstica, del alcoholismo, de la delincuencia,...Tienen que llegar a entender de una forma libre de prejuicios y bien contextualizada, qué circunstancias se dieron para su adopción.

La técnica del relato a esta edad es más compleja y comprometida para las personas adultas que la gestionen, ya que en esta etapa tienen presente que la adopción ha sido consecuencia de una situación de abandono o de desamparo. Algunas personas adoptantes y profesionales piensan que bastaría decirles: “ Tu madre era muy joven, tu padre tomaba drogas y la maltrataba, un día tu madre te llevó al orfanato y nunca más te volvió a recoger, por eso te adoptaron”.
Habitualmente no nos atrevemos a contar relatos o historias por la dureza de los elementos narrativos presentes, pero para que una persona adoptada comprenda bien su historia y lo que es más importante, para que no haga atribuciones del tipo “ me abandonaron porque soy malo, tengo mal carácter, o no estudio, o soy desobediente y pego a otros niños”, hay que proporcionarle información que le permita entender que la separación fue una solución a una situación claramente insostenible.

Desgraciadamente los temores que pueblan la imaginación de una niña o niño herido emocionalmente superan con creces a la realidad en horror y confusión. En palabras del psiquiatra Boris Cyrulnik: “el horror de lo real siempre tiene un punto de esperanza. El horror de lo imaginario es total”. Por ello, los relatos pueden ayudar a comprender los auténticos motivos de su abandono y ayudarles a elaborar su abandono y a reconciliarse con su suerte.

Veamos un ejemplo de una historia real convertida en un relato.

¿Te has planteado por qué hay niños y niñas que no viven con sus familias? Hay madres y padres que han tenido una vida difícil con muchos problemas, que pueden ser de pobreza, o de enfermedad, o por otras causas. Estas dificultades hacen que no puedan cuidarse a sí mismos ni a otras personas. Tampoco a sus hijos o hijas, a los que a veces maltratan aunque luego puedan arrepentirse.

Esta es la historia de una chica que su familia tenía estos problemas. Su padre era alcohólico y muchos días cuando llegaba a casa

había peleas y gritos. Su madre, pasaba temporadas en el hospital y cuando ella tenía catorce años tuvieron que ingresarla en una residencia. A ella, en la escuela nunca le fue bien, así que cuando tuvo la edad de ir al instituto, abandonó los estudios y se puso a buscar un trabajo. Encontró trabajo en una fábrica y allí conoció a un chico del que se enamoró y se fueron a vivir juntos. Pasado un tiempo, y aunque eran muy jóvenes para ser padre y madre, tuvieron un bebé, un niño guapísimo. Los bebés son seres muy inmaduros y requieren mucha atención, muchas veces lloran y no se sabe por qué: si por frío, por hambre, por sueño,... La verdad es que para cuidar a un bebé hay que tener paciencia, conocimiento y medios, y a esta chica le estaba resultando muy complicado y difícil cuidar a su bebé.

Un día tuvo que llevar al niño al hospital porque tosía mucho y no dejaba de llorar. Le empezaron a hacer preguntas de cómo lo cuidaba y ella les contó lo mal que lo estaba pasando. La pediatra le dijo que estaba siendo muy valiente porque siendo tan joven estaba

intentando hacerse cargo de un bebé, pero que el niño estaba muy por debajo de su talla y peso. Le explicó que si continuaba así podría tener problemas más graves. También le explicó que si ella no podía atenderlo, podía pedir ayuda para que se hicieran cargo del bebé y lo cuidaran. Estaba muy triste porque quería a su bebé, quería que su hijo fuera feliz y estuviera bien cuidado, pero ella no podía hacerlo, y no quería hacerle daño. Finalmente, en la decisión más difícil de su vida, dejó a su hijo al cuidado de una institución para que le buscara una nueva familia y renunció a volver a ser su madre.

Este tipo de relato se acerca más a la realidad, debe ser contado por alguien de confianza, que pueda y sepa responder con sinceridad y entereza a las preguntas. El clima durante el relato debe ser cálido y posibilitar y legitimar la expresión de las emociones. Es una técnica que requiere preparación específica. Este tipo de relatos tienen mucho poder curativo: exculpan al niño o niña y a su familia biológica, hacen de la adopción una salida para el abandono, truncan las explicaciones fantasiosas y facilitan la reconciliación con la propia historia.

Sabina
01/05/08, 20:18:35
Cómo Hablar con Tu Hijo de Tres a Cinco Años sobre la Adopción

Los niños de 3 a 5 años son curiosos: sus florecientes habilidad cognitivas y lingüísticas son sus instrumentos para conocer el mundo. Sus preguntas nos permiten vislumbrar la importancia que tiene para ellos desarrollar un sentido de pertenencia, ser aceptados, sentirse seguros y a salvo.

Todavía no son capaces de concentrarse en un solo tema durante mucho tiempo, y cambiarán de tema o nos ignorarán en cuanto hayan satisfecho su curiosidad o si la conversación se prolonga en exceso.

La mejor aproximación a las preguntas sobre adopción es limitarse a responder las preguntas del niño de la forma más sencilla posible. Ofrece palabras que le permitan expresar sentimientos y hazle saber a tu hijo que siempre estarás dispuesto a hablar. Habla tranquilamente, con
calma y exponiendo los hechos con naturalidad: así percibirá el mensaje más importante de todos, saber que la adopción es algo positivo y que puede sentirse libre de expresar cualquier duda que se le pase por la cabeza.

Estas son algunas preguntas posibles y algunas respuestas que se pueden ofrecer:

“¿Por qué no salí de tu panza?”
“Tu papá y yo no podíamos hacer un bebé, pero queríamos poder cuidar y querer mucho a un bebé. Tú saliste de la guatita de tu madre de nacimiento, y después papa y yo te adoptamos”. “A mí también me gustaría que tú hubieras salido de mi guatita”.

“¿Por qué me adoptaste?”
“Queríamos un niño al que poder querer y cuidar”.

“¿Por qué mi primera madre no se quedó conmigo?”
“A veces, un hombre y una mujer tienen un niño, pero no pueden cuidarle ni hacerse cargo en ese momento. No tiene nada que ver con el niño. Es por razones de mayores. Por eso encuentran otra familia que pueda cuidar a ese niño”.

“¿Cómo es mi primera mamá?”
“Estás preguntándote cómo es tu madre biológica”. Si conoces su aspecto, descríbela. Si no lo sabes, puedes decir algo como “tiene que ser preciosa si se parece a ti”. Imaginen juntos el aspecto que podría tener, o anima a tu hijo a dibujarla.

“Todos los bebés nacen de un hombre y una mujer”
(Un concepto clave que impartir a esta edad)

“Las familias se forman de dos formas: los bebés pueden vivir con la familia en la que nacieron, o pueden vivir con la familia que les adopta”
“A veces hay mujeres que no pueden tener un bebé, y por eso adoptan un bebé”
“A veces hay papás y mamás que no pueden cuidar al bebé que nace de ellos, por lo que buscan otra familia que lo pueda cuidar”.
“A veces, hay familias que adoptan bebés que vienen de muy lejos



Ten la certeza de saber qué es lo que te está preguntando realmente tu hijo antes de contestar sus preguntas.

Ofrécele formas concretas de expresar sentimientos. Por ejemplo, sugiérele dictarte una carta a su madre biológica para enviarla o ponerla en un sitio especial.

Anímale a hacer un dibujo. Recurre a muñecos para expresar sentimientos y preguntas.

Leed juntos libros sobre familias adoptivas. Leerle un cuento antes de dormir puede ser una experiencia cálida y llena de cariño, un momento en que tu hijo se siente seguro y libre para hacer preguntas.

Refleja y repite lo que dice tu hijo. Repetir sus palabras demuestra que estás poniendo atención y que te interesa lo que expresa.

[Only registered and activated users can see links]

Sabina
01/05/08, 20:18:53
La Monito
Escrito el: 09 - Septiembre - 2007 a las 23:06
Me pongo en esa posición, me imagino a mi chinita conversando conmigo acerca de esto y me hace feliz porque sé que sabré llevarla bien Abrazo

Sabina
01/05/08, 20:19:16
Al adoptar a un niño, los adoptantes se hacen cargo de una criatura que en la mayoría de los casos fue abandonada. Cuando el niño se entera de esto es probable que sienta pena, rabia o desconcierto. El niño sufre porque se da cuenta de que no pudo ser conservado por la persona que lo concibió, por más de que esto fue superado por el vínculo con los padres adoptivos.

Si los padres nunca le dicen la verdad a su hijo, a la larga todas las mentiras terminan siendo descubiertas y la sensación de haber sido engañado es generalmente intolerable para el niño adoptivo.Es fundamental que los padres adoptivos acompañen al niño en sus preguntas y en las inevitables angustias que forman parte de su historia. De este modo se abre la posibilidad de recorrer un camino, un estilo de vínculo en la familia donde hablar no separa, más bien une.El silencio crea la ilusión de un vínculo estrecho. En cambio, la comunicación fortalece los vínculos, por lo que se dice y se informa, y también por la confianza que se brinda al estar dispuesto a escuchar al otro, y ser el sostén de interrogantes e inquietudes que aparecen.

El niño necesita ser aceptado definitivamente como hijo, necesita que se le transmita seguridad y que se le demuestre que se le ama. Necesita crecer con la dedicación y el ejemplo de sus padres, y apoyarse en su confianza.Los padres deben hablar al niño con honestidad para que le permita enfrentarse o desarrollarse mejor en su vida y en nuestra sociedad

Sabina
01/05/08, 20:19:42
Que debería decirle a mi hijo sobre sus padres biológicos?

Es importante que aclaren vuestros sentimientos sobre los padres biológicos antes de hablar con vuestro hijo. Pueden estar seguros que digan lo que digan, el niño captará vuestros sentimientos. Según la experta Beverly McKay Zimmerman, los padres adoptivos ".... pueden sentirse amenazados, celosos, agradecidos, desaprobación o superiores de esta pareja desconocida ¿pueden imaginarse en semejante situación.?
Zimmerman dice que es crucial examinar este tipo de sentimientos y aceptarlos.

Es mejor no hablar de los padres biológicos como mala gente. Si se perciben a los padres biológicos como malos, el niño deducirá que puede ser malo también. Incluso si fueron muy abusivos, es mejor (y aun verdad) que no podían manejar la situación de ser padres

La meta principal en describir a los padres biológicos debería de ser presentarles como personas reales. Mientras que los niños adoptados pueden tener fantasías que sus padres biológicos eran o maravillosos o emocionantes, o que son drogadictos o criminales, la realidad es que la mayoría de ellos son gente normal. No podrían criar al niño y así escogieron a la adopción. Aunque fuesen abusivos, drogadictos, pobres, demasiado jóvenes o lo que sea - lo principal es que no podían ser los padres del niño.

Si el niño se pregunta por el aspecto de un padre biológico y lo sabéis, decídselo. Puede que tenga una foto que podréis enseñarle al niño preadolescente. Si el niño tiene preguntas y dudáis de las respuestas, podríais encontrar respuestas de la agencia. Muchas agencias ahora ofrecen servicios postadopción para las familias.

Si el niño manifiesta una preocupación por su madre biológica, especulando que puede estar muerta, es mejor asegurar al niño que ella probablemente está bien y a salvo. Es importante tranquilizar al niño que la madre biológica no intentará reclamarle – otro temor común de niños adoptados.

Puede que el niño muestre enfado contra sus padres biológicos. Un niño de 10 años le dijo a su madre adoptiva que estaba muy enfadado con sus padres biológicos por haberle descuidado a él y a sus hermanos que se adoptaron todos juntos más tarde. Ella contestó que sus padres biológicos simplemente no podían ser padres y nunca habían aprendido como serlos. El niño dijo entonces que estaba enfadado con sus abuelos. La madre contestó que a lo mejor tampoco lo habían aprendido ellos. El niño pensó y pensó y luego dijo "Vale, pues. Si había alguien que SABÍA y todavía no enseñó a los demás, es con esa persona que estoy enfadado." Aparentemente esta explicación satisfizo al niño y menguo su enfado.

Sabina
01/05/08, 20:20:05
[Only registered and activated users can see links]


"Los padres consultan buscando palabras o fórmulas mágicas que eviten daños y sufrimiento al chico, pero también porque es muy doloroso para ellos abordar esta tarea y temen perder el amor del hijo. En forma más latente que esta preocupación manifiesta, encontramos temores y ansiedades que aluden a la propia inseguridad en torno a su capacidad para ser padres."
"

ENCUENTRO DE CARENCIAS

La adopción se da por la confluencia de varias carencias y situaciones de vulnerabilidad. La de una madre de origen no protegida por la sociedad, en un muy alto porcentaje sin compañero, que se encuentra enfrentada al nacimiento de un niño no buscado y al que no puede criar. La carencia de una criatura que necesita y tiene derecho a una familia donde crecer y donde construir su identidad. La carencia de una pareja que ha deseado engendrar un hijo y que no pudo lograrlo.

El eje social y psicológico de la adopción reside en el encuentro de estas carencias y las traspasa en la medida que en estos padres legitimados por la ley, se despierta el deseo de un hijo a quien amar y a través del cual poder proyectarse y trascender, aunque no haya sido engendrado por ellos.

LOS PREJUICIOS

Ser informado de sus orígenes y tener una familia forma parte de los derechos del niño establecidos en la Convención de 1989, donde dice: "El niño tiene derecho -entre otros- a un nombre, a una nacionalidad, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos en la medida de lo posible" (art. 7). Hay situaciones en que los padres de origen no pueden cumplir con este requisito y la adopción se instala en favor del bien superior del niño. Para ello no hay reglas, porque cada adopción es distinta, es particular, cada familia tiene características propias, conforme a la historia de cada uno de los integrantes de la pareja y al vínculo que hayan podido construir entre ellos y con el niño.

En la sociedad uruguaya observamos que la adopción continúa siendo un tema tabú, que resulta difícil de entablar con espontaneidad. A esta dificultad contribuye que el niño adoptado carga con varios prejuicios socials, como el de haber sido abandonado por una mujer catalogada de cruel e inhumana, que por lo general desconoce los motivos que la llevaron a tomar la decisión de no criarlo. El peso suele recaer sobre la mujer y queda sin mencionar el hombre, igualmente responsable de ese embarazo. El prejuicio que inspira el imaginario social considera a ese niño como "hijo del pecado."

Los prejuicios también son notorios en cuanto a que los niños adoptivos suelen provenir de un medio socioeconómico carenciado, lo que en general conlleva vivencias de desvalorización que pueden interferir negativamente en la investidura libidinal del niño. A esto se suman los temores en torno a que ese niño traerá consigo una información genética desconocida.

Por todo esto las familias adoptivas y los hijos adoptados portan la marca de lo diferente, de lo extraño. En ciertas situaciones son discriminados por ser catalogados como inferiores. Y a su vez los padres adoptivos, al no haber podido engendrar a su hijo, se ven cuestionados con respecto a su capacidad para cumplir la función de padres.

Brujita
08/05/08, 15:18:18
Escrito el: 05 - Mayo - 2006 a las 11:55


Tomado de [Only registered and activated users can see links] 1-04.htm ([Only registered and activated users can see links] 1-04.htm)

Testimonio 1.
Florencia.

"Mi nombre es Florencia. Tengo 23 años. Me adoptaron a los pocos meses después de nacer. Siempre supe la verdad, desde pequeña. No puedo recordar bien cuándo mis papás me contaron acerca de mi adopción. Pero si recuerdo qué fue lo que me dijeron. Me contaron un cuentito muy parecido al relato que propone Eva Giberti.
Además, tengo un hermano tres años más grande que también es adoptado; y no somos hermanos biológicos.
En casa siempre nos hablaron con la verdad. Nunca nos ocultaron absolutamente nada. Me acuerdo que cuando era chica, muchas veces volvía del colegio a mi casa con un montón de preguntas porque mis compañeritas (que sabían acerca de mi origen) me las hacían a mí. Por ejemplo, me cuestionaban si no extrañaba a mi mamá. Yo les decía que a mi mamá la veía todos los días, en mi casa. No sabía explicarles lo que mis padres me habían explicado tan bien a mí.
Nunca hubo engaños ni mentiras. Mamá y papá nos respondían todos nuestros interrogantes. Además, siempre nos decían y nos siguen diciendo que si algún día queremos conocer a nuestros padres biológicos, no nos lo van a impedir. Al contrario, nos van a ayudar en nuestra búsqueda.
La adopción, en mi casa, nunca se vivió como un tema tabú, ni con vergüenza. Tanto con mi familia nuclear como con mi familia extensa siempre tratamos el tema con honestidad y hasta con humor. A veces, hacemos bromas, por ejemplo, diciendo que tenemos suerte de no haber heredado ciertos rasgos del carácter de nuestros papás.
Conozco otras personas a quienes les mintieron desde un principio, y quienes se enteraron de la verdad ya de grandes. Estas personas tienen muchos conflictos que surgieron como consecuencia de este engaño. Son jóvenes que sufren por el hecho de ser adoptados.
Yo creo que deberían ser felices porque tanto a ellos como a mí, nuestros padres, nos buscaron y nos desearon muchísimo. El amor que ellos nos brindaron y nos brindan es inmensamente grande.
Por mi experiencia propia me doy cuenta que lo más importante para que una adopción se lleve a cabo sin problemas es SIEMPRE DECIR LA VERDAD. Hay que enfrentar los miedos y salir adelante. La verdad nos conduce a la felicidad y a una realización plena".


Testimonio 2.
Eduardo.

Eduardo y Clara adoptaron 10 hijos, todos ya estando en la primera o segunda infancia. Sólo a una beba la adoptaron recién nacida.
"La verdad a los hijos adoptivos hay que decírsela desde el primer instante en que los conoces, de la manera que corresponda de acuerdo con la edad que tengan.
En casa, con nuestros hijos adoptivos, siempre hablamos de "cuando te fuimos a buscar a la casa de la señora que te cuidaba" (por el hogar de tránsito), o "cuando llegaste a casa", o "cuando te conocimos". Nunca decimos "cuando vos naciste", ya que no tenemos los detalles de ese momento ni los motivos que llevaron a que los dieran en adopción. Respecto de este momento, no podemos (ni debemos) inventar.
La realidad es lo que sucedió desde el día en que nos conocimos, no podemos contarles algo que no sabes cómo sucedió.
El motivo de decirles la verdad es porque cualquier relación afectiva no puede basarse en una mentira. Si le mentís, ¿con qué autoridad tu hijo te va a creer en todas las otras cosas que quieras enseñarle, si lo fundamental, es decir el origen de nuestra relación padre / hijo, está basada en una mentira?
Eduardo, nuestro hijo adoptivo mayor, un día le dijo a Clara que él hubiera preferido que nosotros le hubiésemos dicho que él había salido de su panza. Clara entonces le preguntó: "¿Si yo te hubiese dicho eso, y luego te hubieras enterado que era mentira, hubieses creído en todas las otras cosas que te contamos y enseñamos sobre la vida?". Contestó: "No". Clara le dijo: "A pesar de que te duela lo que te contamos, ¿no es preferible que te hayamos dicho la verdad?". Contestó: "Sí". Eduardo tiene ahora 10 años y este diálogo fue el año pasado, cuando tenía 9.
Todos nuestros hijos saben su verdad. Algunos preguntan muchos detalles, otros menos, otros nada. En la medida de sus preguntas, respondemos. Pero la verdad se dice aunque no la quieran saber. Los detalles se los contamos si preguntan. Tampoco volvemos sobre el tema si no hay necesidad.
Nuestros hijos adoptivos han llegado en diferentes edades: 5 y 6 meses, 1 año y medio, 2 años y medio, y hasta cuatro años. Por lo cual son distintos los momentos y modos en que se habla del tema.
Más allá de lo que se le contó a cada uno sobre su origen, en casa tengo las fotocopias de los expedientes judiciales que precedieron a la adopción, en donde están todos sus antecedentes a disposición de ellos para cuando sean más grandes.
Es importante que con Clara percibimos que todos están bastante seguros de que la vida de hijos comienza el día que nos conocieron. Más allá de la fecha de su nacimiento.
Creo que el secreto de todo este tema es tomar las cosas con naturalidad; además, que los padres adoptivos sean conscientes de que son eso: adoptivos, y no creerse que son padres biológicos y utilizar a la adopción como un medio para solucionar algún tipo de frustración por no haber podido tener hijos biológicos.
Cuando hay confusión sobre este tema y se quiere creer que es lo mismo, vienen los problemas. Precisamente el tema de la mentira, se presenta en casos en los que se quiere ocultar la realidad. Esa realidad tiene dos aspectos: el del hijo adoptivo, pero también la de los padres adoptivos. Mediante la mentira, no solo se mienten a sus hijos, sino que se mienten a ellos mismos".

Brujita
08/05/08, 15:18:59
Escrito el: 11 - Mayo - 2006 a las 17:14

En

[Only registered and activated users can see links] ([Only registered and activated users can see links])#

FLORENCIA. 24 AÑOS

Mi nombre es Florencia. Tengo 24 años. Nací el 14 de junio de 1980.

A veces me pregunto cómo habrá sido mi llegada a este mundo, y no puedo tener una respuesta. A los pocos meses de nacer fui dada en adopción.

Siempre supe que había sido adoptada. La verdad es que debo haber sido tan chica cuando me lo contaron que ni me acuerdo cuándo fue. Sólo tengo recuerdo de un cuentito que me contaron mis papás, el cual no olvidé nunca:

“Yo estaba en el cielo con Jesús, esperando para venir a nacer y vivir con mis papás. Pero como mi mamá no podía tener hijos, Jesús simplemente decidió mandarme a la panza de otra señora, e hizo que mi mamá fuese a buscarme a su casa.”

A partir de ese relato tan simple pude entender mi adopción como algo muy natural. Creo que lo más importante en estos casos es siempre vivirlos con naturalidad, honestidad y sobre todo tratarlos con la verdad. Hay que enfrentar los miedos y así superarlos, porque si no las consecuencias nunca son buenas.

Y si alguien me pregunta hoy si quiero o si alguna vez quise conocer a mi mamá biológica, no les voy a mentir, y mi respuesta es que sí, incontables veces. Supongo que todas las personas adoptadas piensan en sus padres biológicos y tienen muchas fantasías acerca de ellos. Pero es esperable, ¿no? Al fin y al cabo, quienes somos adoptados tenemos un pasado que es parte de nuestra historia, y que nadie nos puede negar. De hacerlo, estarían negando parte de nuestra persona, de nuestra identidad. Habrá quienes deciden tratar de conocer esta historia y habrá quienes deciden no hacerlo. Ambos caminos deben ser respetados y comprendidos. Hay quienes necesitan cerrar esa parte de su vida para seguir adelante, y hay quienes no.

A aquellos padres adoptivos o futuros adoptantes les digo: “No tengan miedo”. El miedo únicamente nos paraliza y perjudica. Por más que cueste entenderlo, para nosotros los adoptados hay una diferencia muy clara entre nuestra madre adoptiva y nuestra madre biológica. Tenemos dos mamás, cuyos roles en nuestras vidas fueron muy distintos, pero ambos muy importantes. Además, en nuestros corazones hay mucho lugar para las dos. Y es muy importante que esos padres que nos acompañaron en nuestro crecimiento nos den siempre su apoyo con respecto a este tema, y que nos hablen siempre con la verdad. Nosotros no nos olvidamos que ellos fueron los que nos llevaron de la mano al ir transitando este camino con tantos obstáculos que es la vida, y queremos que lo sigan haciendo siempre.

Adoptar a un hijo es un acto de amor tan grande que a veces es incomprensible, hasta para mí. Además, hay que tener mucha valentía; pero de la mano del amor y la verdad todo es posible, sobre todo la felicidad.

Brujita
08/05/08, 15:19:42
Escrito el: 03 - Marzo - 2007 a las 07:16

ADOPCIÓN: EL “CLIC” DEL AMOR
El testimonio de Pablo Cajtak y María Dolores Rioseco
Entrevista de Susana Wilson.
Las mellizas María Victoria y María Dolores llegaron a los brazos de sus padres cuando tenían 17 días. Las esperaban con ansias al igual que sus abuelas, tíos y sus 22 primos.
Nicolás llegó tres años después, pero para convertirse inmediatamente en el hermano mayor: "el hombre de la casa". Tenía seis años.

Pablo Cajtak y María Dolores Rioseco (Lola), supieron al año de casados que no podrían tener hijos. Vivían en Viña del Mar y los resultados médicos se los entregaron en Santiago:
"¿Te das cuenta que cuando la pena es tan grande las lágrimas te caen y te caen?", explica ella.

Después de un regreso silencioso a Viña, llegó el desvelo de la noche. Ambos conversaron al respecto, y decidieron adoptar inmediatamente, siempre y cuando fueran varios niños.

En marzo de 1993, cuando llevaban recién dos años de matrimonio, presentaron una solicitud formal a la Fundación Chilena de la Adopción. Mucho antes de lo esperado, el 12 de julio, sonó el teléfono y les comunicaron que unas mellizas nacidas el 26 de junio los esperaban.

"Así empezaron esas coincidencias divinas que te llevan a pensar que todo pasa por algo, cuenta Lola. Porque yo fui melliza y mi hermano murió cuando éramos guaguas. Siempre nos había ilusionado el que yo tuviera esa probabilidad de tener mellizos y ahora, cuando llegaban mis hijos adoptivos, se me cumplía ese sueño".

Al día siguiente debían ir a conocer a las niñas. "Tómenlo con tranquilidad, decidan con libertad", les habían dicho por teléfono.

"Es inevitable impacientarse. El común de las personas tiene nueve meses para prepararse al encuentro con un hijo. Nosotros tuvimos la noche de un lunes".
Fue cuando pensaron en los nombres: María Victoria y María Dolores. "¿Cómo saber cuál es cuál?" pregunta él. "La mayor se llamará María Victoria y la menor María Dolores", deciden.

El día martes una persona de la Fundación Chilena de la Adopción los acompañó hasta la casa donde cuidaban a las mellizas. A María Victoria la estaban mudando. Loli estaba durmiendo. Verlas y quererlas fue inmediato, recuerda Lola.
"Te digo que cuando las vi y las tuve conmigo, se me olvidó completamente todo el cuento del embarazo que no fue, de los temores sobre cómo reaccionaríamos al verlas... Todo. El vínculo fue pleno", dice.

"El ambiente familiar que se creó fue increíble. Todos mis sobrinos esperaban a sus primas. Llegamos de vuelta con un moisés y dos niñitas acostadas en él, una para cada lado. Todo era risas, nervios, mucha, mucha emoción. Es increíble, pero esa noche ellas ya tenían ropa, cuna, de todo... Desde ese día ellas han sido el centro de atención de la familia, eso que fueron las nietas 20 y 21 por el lado mío".

Desde chiquititas ellas han sabido esta historia. Se la contaron tal y cual desde siempre, para que fuera cada vez más fácil hablarlo y explicarlo. "Mamá, cuéntame mi historia", piden ellas, y les ilusiona oír cómo María Victoria estaba siendo mudada la primera vez que la vieron y Loli durmiendo.

La historia de Nico

Cuando las mellizas tenían tres años, Lola recibió un llamado telefónico de una de sus hermanas, que le contó que había sabido de un niño súper despierto y cariñoso de 6 años que necesitaba ser adoptado.

"Mi hermana Fernanda no sabía dónde estaba el niño, y luego de conversarlo con Pablo, llamé a quien se lo había contado a ella, y esta persona me comunicó con otra, y ésta con otra, hasta que finalmente llegué, de nuevo, a la Fundación Chilena de la Adopción. Allí me hablaron más de Nico, y me pidieron que viajáramos a Santiago, un poco sorprendidos porque no es frecuente en Chile la adopción de niños más grandes. Nico estaba en casa de la señora Eugenia, que es la señora que entrevistaron en Hacer Familia hace unos meses atrás, mamá de un futbolista del Colo Colo. Los padres de Nico habían muerto cuando él era más pequeño..."

Pasaron sólo diez días entre esa conversación y el traslado de Nico al hogar de los Cajtak Rioseco.

"El día que conocimos a Nico estábamos los tres muy nerviosos. El era cariñoso y muy despierto y eso nos hizo quererlo junto a nosotros enseguida. Pero no sabíamos qué pensaba él. Fuimos al Mc Donald, le contamos la historia de nuestras mellizas y él las quiso conocer. Al llevarlo de vuelta a la casa de la señora Quena, le dejé una foto nuestra con las mellizas. El me decía ‘tía’ todo el tiempo; yo le dije: ‘Nico, no me digas tía porque en nuestra familia mis sobrinos me dicen Lola’. Y él me dijo ‘¿entonces te puedo decir mamá’. Esa noche él durmió con nuestra foto".

Se quedaron en Santiago y al día siguiente alojaron todos juntos en casa de una hermana de Lola. "Nico estaba muy nervioso y asustado. Yo dormí con él y las mellizas en una cama ancha y Pablo al lado, en saco. Nico se abrazaba de las mellizas. El tenía apenas 6 años y 2 meses, pero las pérdidas y separaciones lo habían marcado y no quería perdernos. Las mellizas, por su parte llevaban tiempo esperando un hermanito, pero siempre imaginaron que sería recién nacido".

"Les explicamos que la vida es así, llena de increíbles y maravillosas sorpresas. Ellas, en vez de una, fueron dos. Y este hermano, en vez de ser una guagüita para cuidar, fue un hermano mayor que las cuidaría a ellas. Nicolás, por su parte, es muy inteligente y fue muy cariñoso desde el comienzo con nosotros. Pablo es quien ha hablado con él ciertos temas, como si quería llevar nuestro apellido, a lo que él accedió de inmediato. Ese cambio para él fue fácil -ríe Lola- en comparación con otros. Un día le dijo: "Papá, yo he tratado de ser de la Católica igual que tú, pero no puedo, mi corazón es del Colo-Colo".

En la historia de Nico también hubo una coincidencia que Lola considera "divina": a través de su certificado de nacimiento se supo que el ginecólogo que se hizo cargo de su cesárea fue su hermano Alonso, que ese día estaba de turno en el hospital de la Universidad Católica. "Eso puso muy feliz a Nico, porque tiene en común con sus primos el haber llegado al mundo ayudado por su tío Alonso".

"Nuestra relación con Nicolás ha sido un proceso de mutua adaptación y crecimiento; si bien no es todo fácil al principio, las satisfacciones y el vínculo de amor van creciendo en la medida que te vas conociendo y entregando. Una anécdota que grafica esto muy bien: al principio las mellizas se referían a Nicolás como ‘el niño’, luego ‘el amigo’. Finalmente fue lo que es, es decir, su hermano".

"Nicolás es nuestro hijo hace sólo tres años y medio... y es impresionante cómo se ha ido desprendiendo de su historia personal para hacer suyo el modo propio de los Cajtak Rioseco. La satisfacción más elocuente de la adaptación de un niño mayor, a diferencia de un recién nacido, es cuando llega un día en que lo abrazas y sientes que el abrazo es fuerte y profundo, y dices qué maravilloso haber tenido el privilegio de encontrarlo".

"Todos los temores que asaltan inevitablemente a quien toma la decisión de adoptar se van aplacando solos. Por un lado, tu vas hablando poco a poco con los niños y diciéndoles siempre la verdad, de modo que no existen tabúes ni secretos. Por otro lado, es tan increíble cómo ellos van adquiriendo el tono familiar, cómo ellos mismos van construyendo ese estilo, que su modo de ser está unido definitivamente a ti".

"En todo lo demás, tenemos las mismas ilusiones y aprensiones que los demás papás del mundo. Yo me comparo con mis hermanos y veo que todos queremos lo mismo para nuestros hijos: que crezcan sanos, cerca de Dios, que comprendan que sus padres también cometemos errores y nos perdonen, que entiendan nuestros caracteres, y que sepan ver todo el cariño que hay en nosotros por ellos".

Nicolás, al medio, es uno más entre sus primos. por una de esas coincidencias divinas, fuE traído al mundo por su tío ginecólogo, quien no podía saber que ese recién nacido se transformaría seis años más tarde en su sobrino.
Las mellizas han acaparado la atención de toda la familia desde que llegaron a la casa. Su mamá cuenta que un Sobrino declaró: "las primas más lindas son las que trajO la Lola".

Como Nico llegó a la familia cuando tenía seis años, muchos temas se conversaron con él, Como tomar los apellidos Cajtak Rioseco. Pero un día le dijo a su papá: "He tratado de ser de la Católica como tú, pero no puedo porque soy colocolino de corazón. ¿Puedo seguir siendo del Colo Colo?"

Prejuicios, miedos y realidades
Por Josefina Schencke
Testimonios maravillosos como el anterior abundan. Pero el proceso de adopción, en todas sus etapas, presenta obstáculos y hay que reconocerlo. No es fácil para las madres que deciden dar a sus guaguas en adopción, y que, además, muchas veces son mal miradas en los hospitales. Tampoco es fácil para los padres adoptivos que se enfrentan a una serie de temores cuando deciden dar el paso. Para qué negarlo, este es un camino empinado donde se necesita mucha ayuda para llegar a la cima.

El castigo a optar por la vida
Aunque parezca absurdo, socialmente se condena mucho más a las mujeres que permiten vivir a sus hijos y los dan en adopción, que aquellas que abortan. Según el doctor Alonso Rioseco, que se desempeña en la sección Urgencia Maternidad del Hospital Clínico de la Universidad Católica, "la tendencia natural es pensar que toda madre debe acoger a su hijo, independiente de cuál sea su situación. Por eso, hay hospitales y personas, donde a las mujeres que darán a su hijo en adopción las miran como mujeres raras, desnaturalizadas y sin sentimientos. Como monstruos. Además de presionarlas a quedarse con su hijo, las tratan con menos compasión que aquellas que llegan con una hemorragia por haberse hecho un aborto. Es irónico que la madre que decidió no hacerse el aborto y entregar a su guagua para que un matrimonio la acoja con cariño, sea tratada peor".

El miedo a la carga genética
El doctor Rioseco cuenta que existe una gama de enfermedades hereditarias, algunas de las cuales no se detectan en un recién nacido, y "por lo tanto los padres adoptivos siempre corren un riesgo". Una preocupación muy frecuente, por ejemplo, es si la dependencia a drogas y alcohol viene en el código genético. La respuesta de los especialistas es que podría existir una predisposición genética, pero jamás algo que se pueda asegurar.
Además, muchos padres temen por la posibilidad de que los comportamientos delictuales sean hereditarios. Al respecto, el doctor Rioseco responde: "Es muy difícil aseverar científicamente que haya un gen que predisponga a alguien hacia conductas delictuales. Se heredan ciertas enfermedades psiquiátricas y formas físicas, pero no está comprobado que la violencia, por ejemplo, se transmita. Lo principal para el futuro de cualquier niño es el medio en el cual se desenvuelve, la familia que lo acoje. Siempre hay excepciones a la regla, pero eso es lo normal, incluso en familias sin antecedentes".

El temor a la diferencia física
"Queremos que se parezca a nosotros". Si bien no es la tónica general, es un hecho que muchos matrimonios que desean adoptar quieren niños que se les asemejen físicamente o, al menos, no sean demasiado distintos a ellos. Si bien a primera vista esto puede sonar superficial o muy prejuicioso, es natural que se busque a niños que parezcan familiares, lo que no obedece a un capricho de los padres, sino a un deseo de los mismos por ver a los hijos integrados plenamente al ambiente social en el que se desarrollarán.
"Los padres buscan que los niños se parezcan a ellos, porque no quieren que sean discriminados en el ambiente donde se mueven si son muy distintos", argumenta Cecilia Violic, psicóloga de la Fundación Chilena de la Adopción. "Hay parejas a las que por su educación o por el ambiente en que han crecido les costaría mucho adoptar un niño distinto. Pero también existen matrimonios a los que no les importa ni el aspecto físico ni los antecedentes genéticos", agrega.
Una pareja nos dio su testimonio al respecto: "Nosotros, cuando adoptamos a nuestra hija, no queríamos hacer un acto de caridad. Queríamos un hijo -ojalá podamos adoptar más- y formar una familia. Por eso pedimos una guagua lo más parecida posible a nosotros, a nuestro medio familiar y social. No buscábamos belleza ni estándares estéticos, sino que se pudiera desenvolver en nuestro medio con naturalidad, sin que chocara ni le supusiera un esfuerzo enorme adaptarse".
"La institución por la cual adoptamos nos entendió absolutamente. Pero nosotros nos sentíamos mal por pedir una guagua parecida. Pensábamos: ‘¿cómo podemos ser así, tan cerrados, tan prejuiciosos?’, pero los mismos profesionales de esa institución nos tranquilizaron, porque la verdad es que queríamos un hijo que pudiera incorporarse totalmente a la familia, a los primos. Hay gente que no exige nada, que no pone ninguna condición. En especial los extranjeros, donde existe una mentalidad más abierta y no importa nada que el niño incluso sea de otra raza".

Los primeros temores de los padres
Los miedos son normales. Así lo asegura la psicóloga Cecilia Violic, para quien "es normal tener miedo a lo que uno no conoce y la adopción es algo desconocido". Nos explica que los matrimonios suelen manejar modelos con respecto a la paternidad biológica, pero generalmente no conocen experiencias de familias que hayan adoptado. "De hecho, cuando las familias que quieren adoptar conocen la experiencia de otra familia que ya ha adoptado, los temores disminuyen".
Nos cuenta que también existe un temor a sufrir y la adopción toca muchos dolores: el tema de la infertilidad de la pareja, el hecho de que el niño no haya podido quedarse con su familia de origen, el querer a ese niño y desear que además fuera hijo biológico. "Hay personas que están bien preparadas para eso, pero creo que en la sociedad occidental en que vivimos le hacemos el quite a las cosas dolorosas. Y la adopción, si bien es un camino de muchas alegrías, también tiene su cuota de dolor".
Aunque pueden ser muy poderosos, estos temores no superan la necesidad de dar cariño a un hijo: "Es tan fuerte el deseo de paternidad, que los miedos pasan a segundo plano", concluye Cecilia.

Los segundos temores de los padres
Mientras el niño va creciendo, aparecen otras aprensiones: se teme a que en algún momento el niño busque su familia de origen, da miedo que sufra y sufrir por las preguntas del niño. "Por ejemplo, la interrogante ‘mamá, ¿yo estuve en tu guatita?’ es muy fuerte porque a los mismos padres les recuerda que no pudieron tener hijos biológicos y que hubieran deseado que ese niño que quieren tanto, lo hubiera sido", explica la psicóloga.
Sin embargo, es optimista al respecto: "Yo creo que los padres van superando esos miedos. Aquí en la Fundación Chilena de la Adopción hacemos talleres con los padres de niños en edad preescolar para que se suelten con el tema, para que se tomen más confianza como padres y puedan conversar abiertamente y con otros papás. Así pueden conversar y compartir con otras familias cuando están en lo mismo".
Un matrimonio, padre de un niño adoptado, tiene confianza: "¿El futuro? Ya veremos, confiamos en la ayuda que nos pueden dar gente que conoce el tema y en el cariño de todos. El mañana está en manos de Dios, igual que el de cualquier persona".

Los miedos de los niños
Los temores de los niños son muchos y muy naturales. En su mayoría, se reducen a las siguientes preguntas o afirmaciones: ‘¿Por qué mis papás (biológicos) me dejaron?’; ‘Quizá yo no era lo suficientemente bueno’; ¿Me querrán menos mis papás adoptivos que si yo fuera su hijo biológico?’. Según la psicóloga de la Fundación Chilena de la Adopción, "a medida que vayan viviendo con sus padres adoptivos van a bajar los temores porque se van a dar cuenta que se han preocupado y que los quieren. Es bueno dejarles en claro que la decisión de los padres biológicos no tuvo nada que ver con el niño, sino con circunstancias particulares. Y es muy importante conversar con los niños los miedos que ellos tengan, y hacerlo abiertamente, porque lo que no se habla y se esconde, se agranda como temor".


[Only registered and activated users can see links] ([Only registered and activated users can see links])

Brujita
08/05/08, 15:20:40
Escrito el: 16 - Agosto - 2007 a las 10:52


miércoles, mayo 03, 2006
<?:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:o
Adopción. Buscando orígenes. RELATO DE UNA NIÑA DE 13 AÑOS ADOPTADA QUE HA ENCONTRADO SUS ORÍGENES ([Only registered and activated users can see links]) <?XML:NAMESPACE PREFIX = O /><O:P></O:P>
<A href="[Only registered and activated users can see links]" target=_blank></V:> ([Only registered and activated users can see links])<O:P></O:P>
<O:P>-------<O:P></O:P>
SUE, Trece años<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Tomado del Libro: Qué se siente ser Adoptado (Traducción: Oly B.)<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Me dijeron que fui adoptada tan pronto tuve edad para comprender lo que ello significaba. Mi hermana y mis dos hermanos, todos mayores, también son adoptados y todos ellos han buscado y encontrado a sus progenitores.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Yo siempre me sentía un poco celosa de ellos y me preguntaba, si algún día tendría la oportunidad de buscarlos también. Mis padres adoptivos me prometieron desde el principio que me ayudarían cuando tuviera suficiente edad, lo cual probablemente sería cuando tuviera 18 años. Cuando tenía 12 años, nos mudamos a Pensylvania a Nueva Jersey y fue la época en la que mi madre escribió a la oficina de estadísticas pidiendo mi partida de nacimiento original.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Pensylvania es uno de los pocos estados que muestra sus registros, lo cual significa que los adoptados de 18 años ó más, o sus padres adoptivos, pueden obtener información sobre los progenitores.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
La mayorías de los padres hoy en día no son lo suficientemente abiertos con sus hijos adoptivos. Como resultado, los adoptados no entienden totalmente lo que es la adopción, y además se confunden acerca si deberían investigar o no. A mí nunca me ocurrió esto, aún cuando yo no era suficientemente madura para buscar a mi madres, y lo quise tan pronto obtuvimos mis papeles.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Mi hermana mayor Cindy y su amiga Debbie hicieron el trabajo de detective y localizaron su dirección y número telefónico el 4 de diciembre, dos días antes de mi treceavo cumpleaños. Mi mamá telefoneó a mi progenitora y dijo: <O:P></O:P>
"Estoy llamando para un entendimiento amistoso y de amor, por el bien común que compartimos, (nuestra hija nacida el 6 de diciembre de 1968) Ambas lloraron mucho, y cuando regresé a casa de la escuela, esa tarde, mi mamá me abrazó y me contó su conversación.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Entonces, en mi treceavo cumpleaños, mi progenitora me llamó y hablamos por quince minutos aproximadamente. Fue duro estar en el teléfono con una persona totalmente extraña y mantener una conversación normal, pero sólo importaba EL HECHO DE QUE ELLA ESTABA AL OTRO LADO DEL TELEFONO; Fue un sentimiento bonito. la única parte fuerte para mí vino después (esperando que me enviara algunas fotos suyas. Me moría por saber cómo era y pienso que se tomó bastante tiempo debido a que estaba preocupada de lucir terrible y de que yo no me sintiera orgurllosa de ella, quería que todo fuera perfecto. <O:P></O:P>
El tener que esperar tanto, fue la única cosa que no me gustó después de haberla encontrado, eso realmente me molestó. Cuando escribió, me dijo que había perdido contacto con mi progenitor los últimos dos años, pero que trataría de conseguirlo para mí. Si alguna vez lo contactara, probablemente no sería tan abierto conmigo como lo había sido ella, pues suponía que iba a casarse con ella y no lo hizo, de modo que podría sentirse culpable por ese motivo. Le había dicho a su familia que había entregado una niña en adopción cuando tenía 22 años, así es que cuando la contacté , fue un shock, pero no una complicación, me dijo que se había casado después que yo nací y que ahora estaba divorciada y viviendo con sus otros dos hijos, uno de 14 años y otro de 16. En realidad ella los tuvo cuando se casó por primera vez, a los<O:P></O:P>
17 años, antes de que se divorciara y me tuviera a mí. Lo que quiere decir que tengo 4 hermanos. Tengo fotos de mis medio hermanos y todas mis amigas me piden que se los presente. Mi progenitora me llamó de nuevo en navidad y nosotros hemos correspondido dos ó tres veces. Estamos esperando conocerla en Pittsburg este verano.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Tengo un vecino que cuando le mostré las fotografías de mi progenitora, me preguntó ¿Te vas a mudar a Florida nuevamente ? Me reí muchísimo y le dije. <O:P></O:P>
Esto te viene a demostrar que la gente no entiende : que cuando tu eres adoptado por alguien, esa o esas personas son tus padres. Encontrar a mi progenitora, sólo viene a llenar una laguna que responde a la incógnita de tu origen.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
El hecho que mis padres me dieran tanto apoyo fue maravilloso para mí. Mi mamá ha estado siempre a favor de que los registros de nacimiento sean abiertos por lo que es natural que yo piense de esta manera. Pero aunque ellos no me hubieran ayudado, estoy segura que yo habría ido en búsqueda de lo mío. No sé cómo lo habría hecho, pero lo habría intentado y buscado otras personas dispuestas a ayudarme. Lo que más me preocupa es que nadie oye a los niños, a sus sentimientos. Son siempre los proegenitore, los padres adoptivos y los adoptados mayores de 18 años los que siempre hablan. La gente piensa que los niños o jóvenes con menos de 18 años no son maduros para entender sus propios sentimientos.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Pienso que a los niños adoptados, se les debería permitir investigar, tan pronto estén listos. Ellos necesitan saber de dónde vienen en vez de pensar que vinieron a esta tierra desde el espacio sideral y fueron adoptados por alguien.Necesitan saber su historia médica. Pero la razón principal es porque cada quien atraviesa una crisis de identidad en algún momento, y es necesario saber de dónde proviene uno. Tan pronto como investigué y encontré la información que buscaba, me sentí más importante en el mundo. Antes una parte de mí había estado perdida siempre. Aún si hubiera encontrado alguna cosa desagradable al final de la búsqueda (por ejemplo que su vida fuera un desastre o que estaba muerta) tan sólo sabiendo que había encontrado a la persona que buscaba, era importante para mí. Pero no me malinterpreten, estoy feliz de haberla encontrado y estoy contenta de que esté viva y bien.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Pienso que algunas personas están en contra de la búsqueda, porque suponen que las progenitoras no quieren que les recurede que abandonaron a un bebé, pero esta clase de pensamientos, se remonta a viejos día, cuando era considerado un pecado para una jovencita quedar embarazada y por eso todo el mundo guardaba el secreto, ahora ya no es así. Otra razón es que la gente quiere mantener cerrado los libros de registros porque piensan que los padres adoptivos se sentirán amenazados . Ellos piensan que cuando los adoptados encuentren a sus progenitores los dejarán o los amarán menos pero esto simplemente no va a suceder. Para decir la verdad, creo que la relación entre padres adoptivos y adoptados se mejora con registros abiertos, porque el adoptado tendría una mejor actitud, sabiendo que él o ella, realmente pertenecen y que no hay una parte perdida.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
Ser adoptada ha sido siempre una experiencia muy positiva para mí, desde luego ha habido momentos que no han sido tan buenos, a veces me enojaba mucho con mis padres. Cuando a veces me enojaba con mis padres me provocaba decirles, si ustedes me gritan tanto y si no me quieren entonces porqué me adoptaron, o porqué no me dan en adopción de nuevo? pero esto nunca se lo he dicho, porque sé que los lastimaría; pero si lo he pensado de vez en cuando. <O:P></O:P>
Por sobre todas las cosas estoy orgullosa de ser adoptada. Parece extraño decirlo, pero me hace sobresalir del resto de la gente, me hace diferente , no soy común.<O:P></O:P>
<O:P></O:P>
He incrementado mi relación con mis profesores, ya que me hacen toda clase de preguntas y se han interesado en mi búsqueda y desde que conozco a mi progenitora ¡Todo ha ido mucho mejor! mis notas han subido.
<O:P></O:P>
JOSE_MARICARMEN_MARIMEIFANG_CARLA_XIANGROU<O:P></O:P>
GUIZHOU_GUIYANG_ZUNYI_2002_______JIANGXI_NANCHANG_ GANZHOU_2005<O:P></O:P>
"<O:P></O:P>
<O:P>En [Only registered and activated users can see links] ([Only registered and activated users can see links])</O:P>
</O:P>

Brujita
08/05/08, 15:21:57
Sabina
Escrito el: 11 - Septiembre - 2007 a las 19:12

Una historia de adopción
Tal vez la película no sea de las mejores según los críticos de cine ([Only registered and activated users can see links]). Tampoco resultó fascinante para todos los niños, pero seguramente lo fue para muchos.

He aquí un breve resumen de la historia, aquella que a mí me interesa destacar: Ted, el protagonista, exitoso odontólogo en La Florida, recibe la noticia de un testamento. Ante su desconcierto, la madre- el padre no está presente- revela la verdad y explica "Siempre hemos querido decírtelo, pero... Eres adoptado". La madre biológica, Lucy, había muerto y dejaba a su hijo una herencia.Ted emprende un viaje hacia esas lejanas tierras dónde había vivido y fallecido Lucy.

De las palmeras y el mar de Miami a la nieve y los esquimales de Alaska, todo un desafío que el protagonista enfrenta con valor ([Only registered and activated users can see links]) y persistencia.Una joven lugareña le habla del mundo de Lucy, pero había jurado no decir nada sobre el padre. Sin embargo Ted, obstinado en conocer su historia, consigue averiguarlo.El encuentro con el padre parece, al principio de lo más frustrante: el hombre reconoce haber pasado una noche con esa mujer- Lucy- sin jamás volver a verla.De regreso a la Florida, la madre adoptiva observa la foto de Lucy y encuentra que ella y el hijo son muy parecidos. El portarretratos cae, se rompe y deja al descubierto otra foto escondida: una que muestra a los padres biológicos con su bebe. ¿Entonces no había sido una sola noche? Deduce Ted.

Ni el clima ([Only registered and activated users can see links]) inhóspito de Alaska ni la insistencia del padre en no querer hablar del pasado pudieron impedir el encuentro del hijo con la verdad. La madre adoptiva acompaña al hijo en este segundo viaje y al encontrarse con la amiga de Ted, le confiesa porqué había callado "Temíamos que nos dejara de amar"

Un acto heroico que realiza el hijo salva la vida al padre "Han hecho un buen trabajo contigo..." dice, y decide por fin romper el silencio "... Amaba a esa mujer... éramos espíritus libres... no me hallaba preparado para ser padre... queríamos algo más para ti". El final es feliz como en todas las películas de Disney, pero no es eso lo importante. Lo que a mi juicio tiene un gran valor es la manera en que se trata el tema de la verdad, o las verdades, en este caso en torno a la adopción:

1. La primera verdad: "Eres adoptado"
2. La dificultad para comunicar esa verdad: "Siempre hemos querido decírtelo, pero..."
3. La causa de esa dificultad: "Temíamos que nos dejara de amar"
4. El amor del cual el hijo es el fruto: "Yo amaba a esa mujer..."
5. La imposibilidad afectiva de los padres biológicos de criar al hijo: "No me hallaba preparado para ser padre... Queríamos algo más para ti..."
6. La gratitud hacia los padres adoptivos "Han hecho un buen trabajo contigo..."
7. El reconocimiento y la aceptación del origen del niño adoptado "Son muy parecidos..."

Estos siete puntos deberían estar siempre presentes en la conversación con el niño adoptivo, aunque no viaje a Alaska para conocer a sus padres biológicos, a menudo basta con reconocerlos e imaginar la gratitud recíproca de unos padres hacia otros

Brujita
08/05/08, 15:22:55
Toyita
Escrito el: 27 - Septiembre - 2007 a las 12:42

Hola Chicas.... quiero compartir con ustedes algo que me llegó al leerlo y tiene que ver con decir...." siempre la verdad ", además me sentí identificada con la mujer que quedó embarazada y al contarle a su pareja " desapareció de su vida "...ya que es en resumen la historia de nuestro hijo..antes de que llegara a nuestras vidas..[Only registered and activated users can see links]

Cuentos : " No Decir "
Texto : Andrea Maturana
Editorial : Alfaguara

Afuera y en ropa interior

La muchacha no acostumbra andar en ropa interior. Menos aún en estos últimos meses. Siempre ha sido más bien pudorosa, a pesar de que en su casa no hay nadie que pueda verla. Sólo su madre, que muchas veces ni siquiera está. De todas formas su cuerpo siempre le ha resultado incómodo; y ahora, encima de todo, se le ha transformado en algo totalmente extraño.

Pero hoy la posibilidad de andar semidesnuda se le figura un alivio, una oportunidad. Ha esperado que la madre salga y ha aprovechado que en la universidad había una actividad extraprogramática para quedarse en casa, levantarse más tarde, sacarse la camisa de dormir, luego la faja que se había puesto temprano para desayunar junto a su madre, y mirarse al espejo.

No se reconoce. Ni en las peores comilonas llegó a tener la panza que su reflejo le revela implacable. Ahora mismo, cuando recién se ha sacado la faja, parece que su vientre se vengara de ella exagerando su tamaño. Imagina que la pequeña criatura, acostumbrada a arrellanarse en un rincón, así lo piensa, un rincón de su redondo interior, se despereza finalmente aliviada y a sus anchas, reconociendo este nuevo espacio que ella ha decidido darle. No es nada usual que se saque la faja de día, y probablemente el bebé ya sabe que sólo de noche puede moverse con libertad.

Se mira de frente. De lado. Se toca, siente los movimientos dentro suyo, como aleteos de mariposa. Algo muy leve. Tiene miedo y al mismo tiempo esa sensación, la de andar acompañada siempre, le resulta conmovedora.

Y así, en ropa interior, cruza el pasillo del departamento, sale a la logia, prende el calefón y, cuando está ya volteando para volver a entrar, una ráfaga de viento helado le desordena el pelo y, en un abrir y cerrar de ojos, el mismo viento empuja la puerta de la logia y la cierra de un portazo.

La muchacha no puede creerlo. La puerta de mier*a. De todas las veces que imaginó que esta puerta, pésimamente concebida, sin forma alguna de ser abierta desde el exterior, pudiera cerrarse dejándola afuera, encerrada afuera, ésta es la peor de todas. Está sola (quien sabe por cuántas horas), está en ropa interior, hace frío, y está embarazada (y nadie lo sabe aún).

Por un momento no puede aceptarlo. Hasta intenta, con un absurdo ejercicio mental, retroceder el tiempo tan sólo un poco, si todo pasó hace apenas un par de segundos, no costaría nada rebobinarlos y hacer las cosas de otra forma, poner un taco para sostener la puerta abierta, por último tardarse dos segundos menos y volver a entrar a la casa antes de que la breve ráfaga de viento desordene su pelo y luego cierre la puerta de golpe. Le parece curioso cómo su cabeza juega con esta posibilidad: la de retroceder el tiempo. Lo mismo le pasó cuando, en el baño, comenzó a ver la delgada línea que indicaba su embarazo en el test casero. Pensó que no costaría nada echar el tiempo atrás apenas un poco y hacerlo de nuevo, pero que esta vez la línea no apareciera. O un poco más y no haberse acostado precisamente esa noche con ese muchacho. Luego la realidad la golpeó en la cara como una cachetada. El embarazo era, era total, irreversible, aquella línea que se formaba era tan indeleble como el cambio que significaría en su vida. Tan irreversible la creación de la vida como la muerte, pensó entonces, y ese pensamiento le pareció extraño, como si fuera en el fondo lo mismo, no hubiera muerte sin creación de la vida, y la única manera de revertir la creación de la vida fuera dar muerte. Esta irreversibilidad, aplicada a la muerte, le había parecido siempre atroz. Si hubiera sido un poco menos irreversible, ella podría haber conocido a su padre, que se había accidentado antes de su nacimiento sin dejar siquiera fotos, cartas, nada. Respecto de la vida, esa irreversibilidad adquiría otros matices. Seguía siendo implacable, misteriosa, pero esta vez con un dejo de interrogante, de sentirse tocada por la mano de algún ser superior y sabio, como si ese alguien la hubiera elegido para crear, y así como esa nueva vida dentro de ella la aterraba (mal que mal no era la mejor de las circunstancias, ella era demasiado joven, estaba estudiando, su madre se iba a enfurecer por su irresponsabilidad y el muchacho no le había durado ni siquiera lo suficiente como para informarle del resultado del test de embarazo), la hacía también sonreír en silencio cuando estaba sola y sentía los aleteos de mariposa. En cierta medida, pensaba, la irreversibilidad de la muerte era reparada por la irreversibilidad de la vida; la ausencia de su padre parecía menos definitiva ante la eventualidad de la presencia de un hijo.

Su lucha contra la puerta no ha dado ningún resultado. Ha tratado de forzarla de todos los modos posibles. Se ha sacado una horquilla del pelo y ha intentado meterla por la cerradura, incluso ha golpeado la puerta lanzándose contra ella de lado, como en las películas, y ya comienza a dolerle el brazo con que la golpeó. Apenas se toca con un dedo siente asomar la promesa de un moretón enorme. Ha considerado la opción de romper la ventana con algún objeto pesado, pero la ventana es alta y ella no podría entrar por ahí, menos en su estado. El aire matinal comienza a ponerle la piel de gallina, y mira a su alrededor en busca de algo para cubrirse. Por un segundo maldice la manía de su madre de ordenar todo a tiempo, su pulcritud algo neurótica; si no fuera por eso, más de alguna prenda seca quedaría colgada en el balcón. Pero nada. Ya entró, planchó y dobló todo. Lo único que parece posible usar es el protector de la lavadora, un forro semiplástico, no muy acogedor, pero que con el frío que tiene de todas formas puede ser. Por otro lado, estar de pie la expone al aire fresco y decide sentarse. De modo que se cubre con el protector y se sienta, apoyada en el bajo muro del balcón, ya casi resignada a tener que ver pasar las horas sin modo alguno de resolver nada.

Así como está, sentada, en ropa interior, afuera, con frío, sola, cubierta apenas con el protector plástico de la lavadora, se siente de pronto enormemente indefensa. Distinto sería si ya hubiera podido compartir con alguien lo de su embarazo. En ese caso estaría esperando sola en el balcón de todas formas, pero no sería tan aterrador pensar que en la tarde, cuando su madre llegue finalmente y ella pueda golpear la puerta para que se la abra, no sólo tendrá que consolarla por todas las horas que ha pasado afuera, sino que se verá obligada a enfrentar lo que ella ha tratado de ocultarle todos estos meses y que resulta a estas alturas tan evidente. Ya ni siquiera sabe por qué no se lo ha dicho. Tal vez porque su madre ha sido siempre tan perfecta, todo controlado en su vida, a pesar de haber tenido que criarla sola, de no haber alcanzado a casarse con su padre, de no tener a nadie que la ayudara. Se ha esforzado y ha trabajado y ha sacado adelante su hogar sin haber ni siquiera podido formar una pareja de nuevo. En el fondo ha priorizado su maternidad por sobre todo lo demás, y ahora la muchacha teme defraudarla: se ha quedado embarazada por un descuido, por una irresponsabilidad, por no haber sido más firme en que el novio se pusiera un preservativo (también tuvo miedo de las otras consecuencias que eso podía traerle, y le temblaron las piernas al ir a buscar los resultados del examen de sangre, pero todo estaba bien), por esa fantasía de que nada nunca podría pasarle. Ella, en el fondo, también ha querido ser la hija ejemplar, no darle dolores de cabeza, rendir en los estudios, ser una profesional y responder a sus cuidados. No es que crea que la madre la va a odiar, ni que la va a echar de la casa; ella tiene grabado con sangre su amor incondicional. Pero la pone triste haber fallado.

Comienza a llorar levemente. Es curioso. Sabe que su encierro terminará, que sólo debe pasar el tiempo, pero le parece una condena eterna, y muy profundamente alberga un cierto temor a que no acabe nunca, a que nadie llegue a abrir la maldita puerta. Se agolpan en su mente escenas terroríficas: un accidente de auto de su madre, ella intentando descolgarse desesperada por el balcón, deshidratándose, muriendo de hambre, hasta pariendo sola afuera, sin salida. Hambre. Ha comenzado a darle hambre y el pequeño parece notarlo porque se mueve muchísimo, como si reclamara por la falta de comida. En el par de horas que han pasado, el sol se ha elevado y ahora le da implacable sobre el cráneo. Se ha sacado el protector de la lavadora pero teme insolarse. En esta ciudad del demonio puedes morir de frío en las mañanas y de calor en las tardes. Intenta cubrirse sólo la cabeza con el plástico, pero el calor es insoportable. Mira a su alrededor por si hay algún rincón de la terraza a resguardo del sol. El pequeño techo sobre la lavadora aún proyecta un pedazo de sombra sobre el suelo, de modo que se sienta ahí, acurrucada.

Al principio quiso, o cree que quiso, deshacerse de la criatura. Leyó por ahí que el agua de manzanilla era abortiva, y tomaba litros a toda hora. Subía y bajaba corriendo las largas escaleras de la facultad; hacía enormes esfuerzos físicos. Hasta pensó en dejarse caer por la escalera, simulando un accidente. Ahí se detuvo. Tuvo la sensación de que no podía ser casual que una criatura estuviera tan firmemente atada a su cuerpo, riéndose del agua de manzanilla y de sus intentos de eliminarla. Fue entonces que decidió quererla, a la criatura, y no le costó nada. No por una cosa de principios; simplemente había estado toda su vida tan sola. Y siempre había querido tener hijos. Tal vez no fuera el mejor momento, o la mejor manera, pero en su caso no era tan terrible, y se sentía capaz. Sólo que no se había atrevido a compartirlo aún. Por la culpa.

El pequeño espacio protegido ha desaparecido ya. El sol apunta desde lo más alto. Ha intentado tenderse a lo largo de una mínima franja de sombra que proyecta el bajo muro del balcón, poniendo el protector de la lavadora debajo de su cuerpo, pero el calor es invivible de todas formas. Ya ha cambiado varias veces de posición, pero su cuerpo deja un charco de sudor sobre el protector sin importar cuánto se mueva. El sol no la deja en paz. El brazo con el que intentó abrir la puerta ha comenzado a amoratarse. Le duele. Sabe que luego se pondrá amarillo, verde, multicolor. De pronto siente voces en el balcón de arriba y piensa que tal vez podría intentar hablar con alguien, decir que llamen a su madre y le digan que ella está ahí, encerrada afuera, pero aguza el oído y nota que las voces son masculinas, dos hombres conversando, y su pudor puede más. Teme que se asomen hacia abajo y la vean, le teme a estar tan expuesta. De modo que se acurruca ahí donde está y trata incluso de no hacer ruido, de desaparecer para todas las dimensiones de los sentidos.

Ha comenzado a tener sed. A apreciar algunas de las cosas que siempre da por sentado y que ahora no puede conseguir.

Si hay algo que lamenta, es el tema del muchacho. No porque fuera ése en particular, sino porque intuye que compartir el amor por un hijo debe ser una experiencia única. Y querría tener a alguien con quien poder hacerlo. No su madre, sino un alguien como ella. Un compañero. Un padre, el que puso la otra mitad, alguien que periódicamente se emocione al ver en su hijo signos de sí mismo, la continuidad de su propia vida. Entonces piensa en su madre; en que ella nunca tuvo eso: un espejo que le devolviera aumentado el amor por la hija, por ella, el cómplice que le indicara que todo estaba bien, que era una buena madre y estaba criando una buena hija, y le da una pena enorme. Es extraño que nunca antes haya tenido esa certeza; que sólo la experiencia de la maternidad por venir le confiera la lucidez suficiente como para intuir lo que se sentirá. Le parece que su cuerpo es otro: es sabio, es animal, es pleno.

Recién cuando el sol ha comenzado a bajar y ya ha pasado la hora de más calor, se da cuenta de que ha sido una tonta: ahí está la lavadora, la llave de agua conectada a las mangueras. Y entonces programa la lavadora y el agua empieza a salir a raudales, ignorante de todo, como si estuviera llena de ropa cuando está vacía, y ella pone sus manos y bebe abundantemente, sintiendo de inmediato el alivio propio y otro alivio, algo tonto, al pensar que tal vez el niño no tenía agua suficiente para moverse en paz, que se secaba adentro de ella y recién puede volver a estirarse. Se moja la cara y los brazos y el pelo y de pronto todo le parece enormemente hermoso. No le sucede muy a menudo, pero aún así tiene el registro interno de haber tenido esa sensación otras veces: como si de un momento a otro, sin razón aparente, su mente se liberara de todo verbo y pudiera ver a cabalidad la belleza circundante, que por cierto siempre ha estado allí. Entonces, aliviada la sed y el calor, observa el sol anaranjarse, y siente la brisa fresca sobre la piel recién mojada, y una enorme emoción la lleva al borde de las lágrimas. No le importa ya el sonido de las micros allá abajo, ni el aspecto sucio del aire; ni siquiera le importa estar encerrada afuera. Le importa ser capaz de oír, ser capaz de oler, de ver. Le importa simplemente la fortuna de estar, de percibir la hermosura a su alrededor.

Es justamente en ese momento, cuando el frescor comienza a ponerle la piel de gallina pero ya no le importa, que ve la luz encenderse en la cocina.

Su madre no sabe que está ahí afuera. Pensará que sigue en la facultad, a pesar de que ha oído su teléfono celular sonando adentro un par de veces y tal vez haya sido su madre intentando ubicarla y ahora esté preocupada. Lo oye sonar otra vez. Quizás ha vuelto a intentar llamarla desde adentro de la casa y se estará preguntando por qué habrá salido dejando olvidado su celular.

Respira un par de bocanadas largas de aire fresco y siente el temor arrellanarse en su vientre. El temor a ser juzgada, a la perfección neurótica de su madre, o simplemente a no saber qué sucederá. Se ha fabricado ya tantas escenas posibles de lo que la madre podría decirle, que está totalmente confundida y, además, segura de que no sucederá nada de lo que ha imaginado sino otra cosa totalmente distinta.
Entonces golpea la puerta de la logia.
Siente a la madre agitarse adentro, probablemente temerosa; no es esperable que alguien golpee desde afuera. La oye acercarse a la puerta conteniendo la respiración.
-Mamá -dice-. Soy yo. Me quedé encerrada afuera.
Entonces oye el sonido del picaporte y el nudo en el estómago se aprieta y ya oscurece un poco y se siente enormemente cansada.
Aparece la madre, le pregunta una cosa tras otra, la ve frágil, la abraza, la siente fría, la entra, la sienta en el sofá, le ofrece hacerle un té, ella acepta, y luego la madre va en busca de una manta y al llegar, antes de ponérsela, recién entonces la ve. Ve su cuerpo, su vientre, su embarazo.
Entonces la muchacha llora y le cuenta todo. Le cuenta del novio que ya no lo es, de su irresponsabilidad, de su miedo, y de lo imperfecta que se siente.
La madre no habla.
Se sienta a su lado.
La abraza.
Espera a que termine de llorar, y ve que está agotada.
Entonces, cuando está a punto de dormirse la muchacha, le susurra en el oído.
-Tu padre no murió. Tu padre supo de mi embarazo y nunca más volví a verlo.
La muchacha alcanza a agitarse, tiene pena y rabia por lo que no ha sabido en tantos años, y ganas de preguntar muchas cosas, pero se siente tan cansada que deja que éstas recorran su cuerpo sin oponer ninguna resistencia, que se conviertan en parte de ella.
Cuando la realidad ya se le confunde con el sueño, se le cruza un pensamiento: tal vez si hubiera conocido la verdad, no habría repetido la historia. Una historia que, absurdamente, repitió sin siquiera conocer. Pero desde su silencio temeroso de todos esos meses, también comprende a la madre, y se siente acompañada porque no es perfecta. Y el hombro de su madre se le figura ahora tanto más acogedor, tanto más tibio, que no siente ninguna urgencia por preguntar; sabe que al otro día podrá hablar con ella.
Y así se duerme. Plácida. Acompañada. Vencida por el agotamiento de haber estado encerrada por tanto tiempo y tan sola. Y, para colmo de males, encerrada afuera.

Brujita
08/05/08, 15:53:25
KUKY
Escrito el: 08 - Agosto - 2007 a las 22:28


yo encontre un par de cartas de la vision de dos niños que fueron adoptados, las voy a agregar aca para que las lean.


Un niño adoptado

Arminda Aberastury

Me llamo Martín, tengo siete años y estoy preocupado
.
La maestra me puso muy bien en el dibujo del cuaderno, pero también puso una nota para que papá y mamá fueran a hablar con ella. No será para retarme, porque dice "muy bien felicitado".

Pinté unas naranjas en un árbol de pino, y cuando la maestra me dijo que el pino no tiene naranjas le contesté "se las puse prestadas".
Estoy seguro que es por eso, porque puse naranjas en un pino.

Papá y mamá tienen un negocio de juguetería, está pegado a la casa, pero a esta hora es cuando hay más trabajo, y estoy solo en mi cuarto porque sé que no debo molestarlos. Por eso juego solo y me hago preguntas que a veces me contesto y a veces no sé cómo contestaras. Casi siempre son las mismas, pero muy pocas veces me animo a preguntarles a papá y mamá. ¿Un avión azul es el hijo de un avión azul? ¿Un avión rojo, es el hijo de un avión rojo? ¿O un avión es el hijo cuando tiene un piolín para arrastrarlo? Recuerdo una conversación que tuve con un compañero de banco, también a mí me preocupa saber de dónde vienen los chicos, y lo hablé con José, con Enrique y también con Santiago, aunque Santiago es un poco menor.
Santiago piensa que todos los hijos son iguales a sus padres, pero Gustavo dice que puede a veces no ser así. Por ejemplo, él tiene un amigo que se llama Marcelo y es muy rubio, y los padres no son rubios. A mí también me preocupa saber porqué José tiene diez hermanos y en cambio yo soy único.
Cuando les pregunté a mis padres, una tarde, si tendría un hermano me contestaron cualquier cosa, cualquier pavada, como si con eso me taparan la boca.

Estoy cansado de preguntar, pero quiero saber, y tendré que animarme un día y preguntar en serio.

Busqué en el diccionario que quería decir "hijo" y también que quería "madre". De hijo decía: "Persona o animal respecto de su madre o de su padre". Cerré enojado el libro; sabía menos que antes. Sin embargo, me dije, tengo que saber. Busqué "madre" y quedé más desconcertado todavía. Decía "Hembra que ha parido", "Hembra respecto de su hijo o hija" .

Al día siguiente, en el colegio, un chico me dijo que era una hembra, pero no sabía qué era "parido". Tendré que preguntárselo a mi padre. Yo no quise buscar que quería decir "padre" porque tuve miedo.

Tendría que haber diccionarios escritos para chicos, porque este diccionario es para las personas grandes que ya saben.

Un día, cuando era más chico, escuché una discusión entre mis padres. Uno de ellos decía - no recuerdo cuál de los dos era- "cuando sea grande se lo diremos, ahora no lo puede comprender". Recuerdo que entré en el cuarto y pregunté qué era eso y porqué no me lo decían ahora, y también me contestaron una pavada.

Muchas veces he pensado que no son mis padres, que si fueran verdaderamente mis padres me comprenderían. Sin embargo Marcelo también dice que sus padres no le contestan a las preguntas, y Enrique se acordó que un día preguntó de que había muerto su hermano y le hicieron callar. Entonces, no son mis padres los único que no contestan a las preguntas.

Muchas veces los miro y siento algo muy raro, los quiero mucho, me entienden en muchas cosas y yo también los entiendo, ¿acaso no sé cómo se debe hablarles, esos días en que todo se vuelve contra mí?. Pero también José me dijo que a veces hay día en que sus padres están insoportables, entonces no son sólo mis padres.

Pero lo que yo siento es distinto, no es que no me entiendan o no me quieran. Me regalan cosas, me llevan a todas partes. Pero no, es algo muy especial y terriblemente difícil de decir.

A veces miro a mi padre y veo como si otro padre estuviera detrás de él o al lado de él, no es algo que yo puede describir, pero está allí, cuando lo miro.

A veces cuando yo era chico, casi esperaba que el otro apareciera de repente y fuera verdad que era otro padre y me dijera "yo también soy tu padre". Me hubiera parecido natural.

Un poco diferente, pero un poco parecido me pasaba con mamá, con ella, es sobre con la voz. Cuando era chico y la escuchaba, me parecía que su voz había sido otra alguna vez, más linda, más fuerte, no sabía si era más linda esa voz o si me gustaba más, pero si estaba seguro que era otra. A veces, ahora, cuando mamá me llama, siento la otra voz pegada a la de mamá y cuando voy a verla me parece raro que sea una sola persona.
Estos pensamientos, me asustan, pero por suerte me vienen a veces, no me pasa siempre.

Muchas veces de noche le pido a mamá que se quede junto a mí hasta que esté dormido, tengo miedo que alguien entre y me lleve.
Otras veces pienso en ladrones. Con Carlos y con Marcos hablamos muchas veces de ladrones. En la casa de ellos entraron y se robaron las cosas de los grandes, no sacaron nada del cuarto de los chicos y esto que tenían cosas importantes: una colección de bolitas y el cuaderno de estampillas del hermano mayor. Pero no era eso lo que yo quería decir; quiero explicar lo que a veces me pasa de noche, y a veces de día también. De golpe me parace que me equivoqué de casa, alguien llega y me dice que ésta no es mi casa sino otra. Pero esto dura muy poco por suerte, porque enseguida me doy cuenta que sé muy bien que ésta es mi casa.

Muchas veces quiero hablar de todo esto con papá y mamá, porque no sé cómo decírselos; tengo mucho miedo que me hagan callar; o me digan que son pavadas, o me contesten con una pavada.

Pero ahora me importa mi dibujo y la nota que la maestra me puso en el cuaderno. No sé qué le dirán en el colegio a mis padres.

A la mañana siguiente fueron a hablar con mi maestra, y ese día empezó algo así como la segunda parte de mi vida, verdaderamente la mejor parte de mi vida. Fue cuando papá y mamá me contaron toda la verdad.

Empezaron con unos cuentos bastante tontos, me hablaron de la gata que había tenido un hijo pero que después no lo pudo criar, y que entonces otra gata que era amiga de ella lo tomó a ese gato y lo educó como si fuera el hijo, y que eso a veces pasaba también con las personas.
De golpe me di cuenta que sabía lo que me iban a decir, todo aquello que había pensado era verdad. De todos modos, no los interrumpí, y siguieron contándome que también pasaba con otros animales, que muchas veces un mono tiene un monito y la mamá se muere cuando nace el mono y lo cuida otra mamá, pero es como la verdadera mamá, y ese monito quiere mucho a su segunda mamá, y la mamá lo quiere mucho como si fuera su hijo.
¿Y no es su hijo? Les pregunté. Mamá dijo "sí", sí es su hijo, pero es un hijo distinto, es un hijo que no ha estado adentro de la mamá. Es un hijo, pero es un hijo... "¿Es un hijo qué?"

"Es un hijo adoptado" me dijo mamá. Yo estaba seguro que yo era un hijo adoptado, pero quería que ellos me lo dijeran.

Mamá se enredó, papá la ayudó, y al final me dijeron "vos sos nuestro hijo, pero nuestro hijo adoptivo". Sentí un gran alivio porque entonces todas esas dudas que yo tenía eran verdad, entonces había una voz que yo escuché antes que la voz de mi mamá, y entonces tengo dos papás. No les conteste nada, pero creo que ellos se dieron cuenta que estaba contento; estaba contento de ellos y de mí.

Pensé que si ellos no habían podido tener un hijo, como mamá me explicó, así entrecortado, y que papá tenía tantas ganas de tener un hijo, y que ellos no habían podido tenerlo, y que esas cosas pasaban con las personas y a veces con los animales, que querían tener hijos y no podían tener hijos, entonces si yo soy el hijo, yo les hice un regalo, ahora tienen un hijo.

Les pregunté ¿y ustedes conocieron a mi mamá? ¿Y mi mamá por qué no me pudo tener? Y mi papá ¿ustedes conocieron a mi papá?

Me dijeron que no, que hay una persona que se ocupa de esas cosas, a la que se le puede pedir... No sé, no entendí muy bien, pero algo así como que cuando se quiere adoptar un chico hay personas que saben cuando hay un chico que la mamá no lo quiso tener; o lo tuvo y que después... no sé, no quiere darle de comer; o no puede vestirlo, o no lo quiere mandar al colegio, o no le podía comprar juguetes, o no lo quería tener en la casa, y que entonces, cuando esa persona sabe que hay un chico que nació y que pasa eso, entonces se junta con la otra persona, que es la persona que quiere tener un chico y... y entonces se lo dan. Pero primero averiguan si esos padres van a ser buenos con el chico; y la verdad es que ellos son muy buenos conmigo, que averiguaron bien, porque ellos son muy buenos.

¿Pero por qué estoy un poco triste? Pero no quiero mostrarles que estoy un poco triste, porque si ellos ven que estoy un poco triste se van a apenar. Pero estoy un poco triste, mejor les digo que estoy un poco triste.

Entonces mi mamá me dijo que era natural que estuviera un poco triste, por que toda esa historia era un poco triste. Pero era también un poco alegre, porque al final era una historia feliz.

Eran unos padres que no tenían un hijo, y ahora lo tienen, y era un hijo que no tenía padres que lo cuiden y ahora tiene padres.

Creo que eso es la adopción, como naranjas para un pino.

Revista Argentina de Psicología n°27

---------------------------------------------
la otra es esta, agrego el link para que no sea tan largo el post.[Only registered and activated users can see links]

[Only registered and activated users can see links] ([Only registered and activated users can see links])

Sabina
18/05/08, 21:41:26
¿Qué es ser adoptado?.

Es ser un hijo igual que los demás pero con una historia que empieza antes de encontrarse con su mama y su papa.

Sabina
13/06/08, 13:03:29
Copio del link que dejó la Kuky


Esa tarde mi mamá me contó por primera vez la historia de mi adopción.

Yo hice muchas preguntas. Hice muchas preguntas porque quería entender.

Y al final entendí. Mi mamá dice que hay cosas que uno va entendiendo de a poquito.
El que no termina de entender las cosas es Felipe. Felipe se pasa el tiempo haciendo preguntas. Y pregunta, y pregunta... Y yo le explico. Pero le cuesta entender.

Alejandro también pregunta a veces, pero Alejandro es mi mejor amigo. Felipe es mi segundo mejor amigo. Podría ser el primero si no hiciera tantas preguntas.

-¿Cómo es ser adoptado?- Me pregunta.

Esa, por ejemplo, es una pregunta tonta. Ser adoptado es ser un hijo, igual que él. Con un papá y una mamá, igual que él. Solamente que los hijos adoptados tenemos además una historia vieja, como dice mi mamá, una historia que viene de antes.

Eso nos pasa a todos los que somos adoptados. Como Alicia, que vive a la vuelta de mi casa y que es adoptada, como yo. Y a un montón de chicos más. Porque hay un montón de chicos adoptados en el mundo.

Dice mi papá que seguro que en la escuela hay unos cuantos. Sólo que nosotros no sabemos que son adoptados porque ellos no se lo andan contando a todo el mundo; se lo cuentan a sus mejores amigos nada más, o capaz que no cuentan nada porque no tienen ganas de contar.

- Pero vos ¿Naciste de panza o no naciste de panza? - sigue preguntando Felipe.

Eso es lo malo de Felipe, que hace preguntas tontas. Yo no sé si explicarle o darle una piña.

Alejandro me dice que mejor le explicamos. Alejandro siempre me ayuda a explicarle a Felipe lo que Felipe no entiende.

Así que le expliqué lo que me explican mis papás cada vez que pregunto. Espero que esta vez haya entendido. Con Felipe nunca se sabe.

Yo nací de la panza de una mujer, como todo el mundo. Sólo que, después de nacer, ella y yo nos tuvimos que separar. Eso fue lo que pasó.

Esa es mi historia vieja. Hubo una mujer que me tuvo en la panza. Y también hubo un hombre, claro, porque ningún bebé puede crecer en una panza si no hay un hombre y una mujer. Eso lo sabe cualquiera...

Esos fueron mis padres biológicos. Y esa palabra no la inventé yo, eh. Ya estaba inventada...

Acá pego un dibujo muy gracioso que hizo Alejandro de la cara que pone Felipe cuando digo yo "padres biológicos". Ya van como cinco veces que se lo explico, pero siempre que digo "biológicos", él pone cara de "bio ¿Qué?". Y yo le tengo que explicar (¡qué paciencia hay que tener con Felipe!)

Los padres biológicos son los que te hacen nacer, los de la panza.

También le mostré el dibujo que me hizo mi papá el año pasado, para ver si me entiende.
Yo de mis papás biológicos no me acuerdo. No los conozco. Nada. No tengo ni una foto.......

Lo único que sé es que se separaron de mí. Que nos tuvimos que separar.

Tampoco sé por qué nos tuvimos que separar. Mi papá y mi mamá tampoco saben.

Siempre que pienso en eso me da no sé qué... Me da como un nudo acá en el estómago. No me gusta mucho pensar en esas cosas.

En lo que me gusta pensar a mí es en esta foto. Esta es la foto más linda del mundo.

* L. Abraham de Cúneo, E: de De la Fuente, F. Riterman, S. Mandelbaum, A. Márquez, D. Felbarg.
Editado por: Libros del Quirquincho.

Sabina
25/10/08, 18:20:07
En algunos casos, los padres han optado por utilizar la metáfora de que sus hijos/as “nacieron del corazón”. Aún cuando para los jóvenes constituyó una forma de asimilar el tema, al momento de contrastarlo con sus pares (especialmente al ingreso al sistema escolar), pasó a ser un elemento perturbador para ellos y necesitaron volver a contrastarlo con sus padres.

“…después capto que del corazón no puede nacer una guagua… el corazón es muy chico, no puede nacer una guagua, así que yo no nací del corazón... entonces ahí tuvimos que hablar con ella y le dijimos que había nacido de la guatita de otra señora y esa otra señora, no la pudo mantener…”

Cualquiera sea la forma de revelación, todos los jóvenes concuerdan en que están agradecidos de sus padres por haber sido honestos con ellos, manifestando que para ellos hubiese sido muy doloroso asumir esta información con mayor edad.

“...prefiero haber sabido desde chica que enterarme por papeles…”
“...no me habría gustado enterarme a la mala o por terceras personas…”
“...estoy contenta de saber porque tengo derecho a saberlo y porque así la relación con mis papás es transparente…”
“...prefiero haber sabido y que no sea un secreto ni algo especial…”
“...no le doy tanto valor al haber estado o no en la guata de mi mamá...no es una verdad que haga tanto daño como para no decirla..., estuve 6 meses de mi vida en un hospital y el resto con mi familia..., que no estuve en su guata...sí, pero ha sido mi mamá…”

Del mismo modo, los padres evalúan que fue positivo contarles a sus hijos/as desde pequeños porque los jóvenes han tenido una buena reacción ante la posibilidad de conocer su verdad. Además, han podido constatar por referencia de otros casos que cuando los jóvenes se enteran tardíamente las reacciones son muy negativas y generan crisis familiares importantes.

Los padres tienen distintas formas de abordar el tema, incluyendo más o menos detalles del momento del encuentro, de su motivación por adoptar, del estilo utilizado en el relato.

Para los jóvenes, independientemente del estilo utilizado o de la precisión de los detalles entregados por sus padres, la atmósfera emocional con que les fue entregada la información es lo que reportan al momento de recordar cómo fueron informados de su adopción.

El niño/a mas que entender lo que se dice, es decir el contenido, capta lo que sienten los padres al momento de decirle su condición de adoptado/a. Por ello es de suma importancia la actitud que tengan los padres respecto al proceso de revelación, puesto que esta influirá en la forma que transmitirán esta información y en la forma en que el niño/a recepcione lo que se le esta transmitiendo. (Santa Maria, 1991).

En: Estudio de seguimiento en jóvenes adoptados en edad temprana Pag. 209

Sabina
02/11/08, 14:00:20
El derecho a conocer los orígenes

Para poderse sentirse seguros y a gusto consigo mismos, los adoptados necesitan entender y asimilar su historia.

BEATRIZ SAN ROMÁN


La adopción

Todavía hay algunas personas que creen que, si se sienten queridos, los adoptados no necesitarán saber de sus orígenes. Sin embargo, el deseo de saber no tiene nada que ver con el cariño ni con la fortaleza de la relación entre padres e hijos.

Aunque no tengan recuerdos, es lógico y natural que sientan curiosidad sobre lo que ocurrió en su pasado. Preguntas como "¿de dónde vengo?", "¿a quién me parezco?", "¿por qué mis padres biológicos me dieron en adopción?", "¿tendré más hermanos?", "¿qué habrá sido de ellos?" o "¿qué sucedió?" son normales y sanas. Sus orígenes son parte de lo que son y, a medida que crecen y aumenta su capacidad de comprender, necesitan entender con mayor profundidad esa primera etapa de su vida.

El deseo de conocer se manifiesta en los niños desde pequeños, y adquiere una gran importancia en la adolescencia y la edad adulta . Para construir una sana imagen de sí mismos, necesitan entender y asimilar su historia. Como todos, necesitan poder construir un relato de su propia biografía que no se asiente sobre una montaña de interrogantes

Sabina
02/11/08, 14:01:53
¿Hijos del corazón?

Entre los tres y los cinco años, muchos niños preguntan "mamá, ¿yo estuve en tu barriga?".

B.S.R.



Se dice con frecuencia que los adoptados son "hijos del corazón", porque sus padres los quieren con toda su alma aunque no los engendraran. Sin embargo, cuando se trata de explicar a los niños cómo llegaron a nuestra familia, esta expresión da lugar a malentendidos y provoca confusión.

Cuando Abril le preguntó a su mamá si había estado en su barriga, ésta le respondió: "No, cariño, tu eres hija de mi corazón, no de mi barriga". La pequeña pareció quedarse satisfecha con la respuesta, pero unos meses después volvió sobre el tema y, con esa lógica aplastante que tienen los niños, interrogó de nuevo a su madre: "¿Y por dónde salí del corazón?".

A partir de los tres años, la mente de los niños avanza a pasos agigantados y disfrutan entendiendo cómo funciona el mundo. Entre los tres y los cinco años, es muy posible que te sorprendan con preguntas muy concretas sobre una gran variedad de temas. Los bebés y las barrigas son uno de ellos. En su imparable carrera por entender la realidad, es normal que sus cabecitas traten de relacionar lo que aprenden con su persona.

Cuando un niño pregunta si estuvo en la tripa de mamá, nos está dando una excelente oportunidad de empezar a explicarle su historia, y también de demostrarle que estamos abiertos a sus preguntas también sobre este tema.

Lo mejor a esta edad son las respuestas sencillas y concretas. Todavía no están preparados para asimilar detalles complejos sobre las razones por las que fueron adoptados, pero sí pueden empezar a colocar los cimientos de su historia de una forma natural. "Antes de nacer, estuviste en la barriga de otra mujer, tu madre de nacimiento" es una buena manera de empezar.

No tengas miedo de que tu hijo se confunda. A esta edad, su mente es todavía muy concreta. Saber que antes de nacer estuvo en la barriga de otra mujer no hace que desconfíe de la relación con su mamá, la mamá que le cuida y le quiere todos los días.

lorena
02/11/08, 21:24:02
Chicas, hace un tiempo, viendo Superman con Adolfo, justo cuando él y sus papás de la tierra se encuentran, le comenté que a él también lo adoptaron, viste?
Desde entonces, con mucha frecuencia, me pide que le hable de la mamá de superman... yo le pregunto qué quiere saber? y me dice, lo que tú quieras... entonces, yo le hablo de mí, de mis sentimientos antes de encontrarnos, de lo feliz que soy de ser su mamá... pero aunque suene loco, creo que es hasta bueno que tenga como ejemplo de adopción la de un superheroe... o sea, si alguna vez alguien le dice una pesadez, él va a poder decir: para que sepas, a superman también lo adoptaron!!! o sea... qué mejor?

toyita
02/11/08, 21:54:16
Concuerdo plenamente con lo ultimo que dice Lorena....nosotros utilizamos la historia de Tarzan... que tambien fue adoptado por la mamá Gorila....esa historia me encanta...:smiley9:

Sabina
30/04/09, 20:20:58
¿Hijos del corazón?

Entre los tres y los cinco años, muchos niños preguntan "mamá, ¿yo estuve en tu barriga?".

Se dice con frecuencia que los adoptados son "hijos del corazón", porque sus padres los quieren con toda su alma aunque no los engendraran. Sin embargo, cuando se trata de explicar a los niños cómo llegaron a nuestra familia, esta expresión da lugar a malentendidos y provoca confusión.

Cuando Abril le preguntó a su mamá si había estado en su barriga, ésta le respondió: "No, cariño, tu eres hija de mi corazón, no de mi barriga". La pequeña pareció quedarse satisfecha con la respuesta, pero unos meses después volvió sobre el tema y, con esa lógica aplastante que tienen los niños, interrogó de nuevo a su madre: "¿Y por dónde salí del corazón?".

A partir de los tres años, la mente de los niños avanza a pasos agigantados y disfrutan entendiendo cómo funciona el mundo. Entre los tres y los cinco años, es muy posible que te sorprendan con preguntas muy concretas sobre una gran variedad de temas. Los bebés y las barrigas son uno de ellos. En su imparable carrera por entender la realidad, es normal que sus cabecitas traten de relacionar lo que aprenden con su persona.

Cuando un niño pregunta si estuvo en la tripa de mamá, nos está dando una excelente oportunidad de empezar a explicarle su historia, y también de demostrarle que estamos abiertos a sus preguntas también sobre este tema.

Lo mejor a esta edad son las respuestas sencillas y concretas. Todavía no están preparados para asimilar detalles complejos sobre las razones por las que fueron adoptados, pero sí pueden empezar a colocar los cimientos de su historia de una forma natural. "Antes de nacer, estuviste en la barriga de otra mujer, tu madre de nacimiento" es una buena manera de empezar.

No tengas miedo de que tu hijo se confunda. A esta edad, su mente es todavía muy concreta. Saber que antes de nacer estuvo en la barriga de otra mujer no hace que desconfíe de la relación con su mamá, la mamá que le cuida y le quiere todos los días.


en [Only registered and activated users can see links]

Sabina
11/07/09, 14:08:09
Miren que interesantelo que encontré en otro foro:


Bueno, "a veces madres hay más de una".. . :o)

Todavía no hemos hablado nada de qué le diremos pero creo que lo mejor es decirle que hay personas que no pueden o no saben ser mamás o papás, recuerdo mi sobrina, me lo preguntó unos días antes que nos llamaran para decirnos que ya eramos madres de un niño, pero eso todavía no lo sabíamos, fue hace casi un año, estábamos en la vía verde de Tarragona y visítabamos un museo, mirábamos cuadros preciosos, y mi sobrina me preguntó por qué Dolors y yo íbamos a ser mamás y por qué si el niño o la niña ya tenía una, y le expliqué, "Ves estos cuadros?, a que son bonitos?, ella me dijo que sí, pues a mi me encantaría pintar así, y puedo ir a comprar lienzos y pinturas y puedo ponerme delante de un paisaje y pintarlo, pero me saldrá un churro ( recuerdo que se puso a reir con la palabra churro) y me saldrá fatal porque no soy pintora, no tengo ese don, pues es lo mismo con ser mamá o papá, puedes tener un hijo pero no tener el don para ser su padre o su madre, y a veces quieres pero no sabes, no puedes, y otras veces no quieres y lo tienes, y muchas personas son capaces de decir "yo no tengo el don" y otras no saben decirlo...."

Y entendió algo fuera de muchas veces toda lógica.

No sé cómo se lo explicaré a mi hijo cuando hable y entienda y pregunte, lo único que me preocupa es que no entienda que todos nacemos y venimos a esta mundo por miles de circunstancias y casualidades que nos hacen venir de una manera y no de otra, y ser de una manera y no de otra, y cada uno de nosotros es único e irrepetible, y él lo es, único e irrepetible, y yo bendigo cada circunstancia que lo hizo a él ser y nacer y venir aquí, a casa.

Un saludo.

En [Only registered and activated users can see links]

lorena
11/07/09, 23:00:42
Qué buena explicación... ideal tener sobrinos a quienes contestarles preguntas antes que a tus hijos para poder ir practicando.

Sabina
04/05/13, 22:40:20
[Only registered and activated users can see links]

Adopcion

CONSTRUYENDO UN RELATO SOBRE EL ORIGEN

Graciela Montano, María Hughes

Uno de los motivos de consulta más frecuente que plantean los padres adoptivos se centra en sus cavilaciones acerca de informar sobre los orígenes de su hijo. ¿Es conveniente informar? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Alcanza con hacerlo una vez? Y si optan por hablar del tema con el niño, se preguntan acerca de cuál es el mejor momento, en especial si deben esperar que el niño lo pregunte ¿Cómo llegar a una decisión?

En su formación los psicoterapeutas reciben casi como un mandato una consigna: es imprescindible decirle "la verdad" al niño. Pero ¿cuál verdad?

Los padres consultan buscando palabras o fórmulas mágicas que eviten daños y sufrimiento al chico, pero también porque es muy doloroso para ellos abordar esta tarea y temen perder el amor del hijo. En forma más latente que esta preocupación manifiesta, encontramos temores y ansiedades que aluden a la propia inseguridad en torno a su capacidad para ser padres.

ENCUENTRO DE CARENCIAS

La adopción se da por la confluencia de varias carencias y situaciones de vulnerabilidad. La de una madre de origen no protegida por la sociedad, en un muy alto porcentaje sin compañero, que se encuentra enfrentada al nacimiento de un niño no buscado y al que no puede criar. La carencia de una criatura que necesita y tiene derecho a una familia donde crecer y donde construir su identidad. La carencia de una pareja que ha deseado engendrar un hijo y que no pudo lograrlo.

El eje social y psicológico de la adopción reside en el encuentro de estas carencias y las traspasa en la medida que en estos padres legitimados por la ley, se despierta el deseo de un hijo a quien amar y a través del cual poder proyectarse y trascender, aunque no haya sido engendrado por ellos.

LOS PREJUICIOS

Ser informado de sus orígenes y tener una familia forma parte de los derechos del niño establecidos en la Convención de 1989, donde dice: "El niño tiene derecho -entre otros- a un nombre, a una nacionalidad, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos en la medida de lo posible" (art. 7). Hay situaciones en que los padres de origen no pueden cumplir con este requisito y la adopción se instala en favor del bien superior del niño. Para ello no hay reglas, porque cada adopción es distinta, es particular, cada familia tiene características propias, conforme a la historia de cada uno de los integrantes de la pareja y al vínculo que hayan podido construir entre ellos y con el niño.

En la sociedad uruguaya observamos que la adopción continúa siendo un tema tabú, que resulta difícil de entablar con espontaneidad. A esta dificultad contribuye que el niño adoptado carga con varios prejuicios socials, como el de haber sido abandonado por una mujer catalogada de cruel e inhumana, que por lo general desconoce los motivos que la llevaron a tomar la decisión de no criarlo. El peso suele recaer sobre la mujer y queda sin mencionar el hombre, igualmente responsable de ese embarazo. El prejuicio que inspira el imaginario social considera a ese niño como "hijo del pecado."

Los prejuicios también son notorios en cuanto a que los niños adoptivos suelen provenir de un medio socioeconómico carenciado, lo que en general conlleva vivencias de desvalorización que pueden interferir negativamente en la investidura libidinal del niño. A esto se suman los temores en torno a que ese niño traerá consigo una información genética desconocida.

Por todo esto las familias adoptivas y los hijos adoptados portan la marca de lo diferente, de lo extraño. En ciertas situaciones son discriminados por ser catalogados como inferiores. Y a su vez los padres adoptivos, al no haber podido engendrar a su hijo, se ven cuestionados con respecto a su capacidad para cumplir la función de padres.

-----------------------------------------------------

Un padre manifiesta: "en el colegio no informamos que es adoptado y nadie lo sabe, salvo los abuelos y ahora usted."

A la madre de una niña adoptada le preguntan: "¿así que Marita es adoptada? Pensar que es tan parecida a vos."

Cuenta un niño en la sesión; "terminé a las piñas porque Francisco me dijo: a vos te regalaron".

------------------------------------------------

Estos prejuicios que circulan a veces silenciosamente y otras veces en forma explícita, contribuyen a que estas familias no puedan sentir el derecho de hablarlo libremente. En muchos casos lo ocultan por temor y para protegerse de un mayor sufrimiento.

LOS MOTIVOS

Existen motivos manifiestos y motivos latentes que llevan a decidir la adopción de un niño. En la historia de cualquier pareja surge en un momento dado el deseo de un hijo a quien amar, a quien cuidar, hijo que los transforme en padres y que a través de él proyectarse hacia el futuro.

Nos encontramos en la clínica con un alto número de parejas que han decidido adoptar golpeados por la infertilidad, dañados en su narcisismo, y sintiéndose inhabilitados como padres. El desarrollo actual de la ciencia ha permitido lograr alternativas en la fecundación que han hecho tambalear los límites de lo "natural", si bien en el imaginario social lo "natural" sigue manteniendo un lugar de criterio de verdad absoluta. Como efecto de las técnicas de fertilización asistida, la sexualidad y el erotismo de las parejas -que no han podido engendrar en forma "natural"- se ven traumatizados, empobrecidos y disociados y en un cierto porcentaje los tratamientos de fertilización no logran su objetivo porque pesan las causas de índole emocional. En la medida que la pareja vaya elaborando el duelo del proyecto del hijo propio va a encontrarse en mejores condiciones para tener un hijo aunque no lo haya engendrado.

Dice una mujer: "ni siquiera pude embarazarme".

Dice su marido: "el médico nos dijo: y si tanto desean un hijo ¿por qué no adoptan? Yo pienso que adoptar sería tapar."

Esta pareja decidió por el momento no adoptar, tal vez porque comprendieron que el daño narcisista que les provocó no poder engendrar un hijo necesita ser procesado internamente. Si la pareja no ha tenido instancias previas a la adopción donde se elabore este duelo y se preparen emocionalmente para ser padres adoptivos, las heridas narcisistas quedarán abiertas y prontas a sangrar en cualquier momento.

¿HAY UN MOMENTO PARA EMPEZAR A INFORMAR?

Desde los primeros tiempos en que la pareja empieza a pensar en la posibilidad de adoptar un niño, surgen las incógnitas: cómo hacerlo, cuál puede ser la manera más adecuada; la conveniencia de decirle al niño su origen.

A modo de ejemplo citamos a una pareja de padres en la consulta: "cuando le leemos el librito sobre la adopción, a la madre biológica la omitimos…cuando el libro dice que el bebé creció en la barriga de otra mujer, se lo cambiamos. Nos negamos a informarle de la otra mujer. Para nosotros no existe otra persona. No es gracias a ella que lo tenemos."

En este ejemplo se pone en evidencia el mecanismo psíquico de la desmentida. El Prof. Prego Silva planteaba que el hijo adoptivo, si bien llena una falta, también denuncia una falta. "El está haciendo olvidar que esa pareja no pudo tener hijos, pero su presencia es de alguna manera la denuncia de que está en el lugar de lo que no se pudo tener. Por eso es que la relación entre los padres adoptivos y el hijo adoptado es, muchas veces, ambivalente."

En los primeros encuentros con el pequeño adoptivo la desmentida puede ser operativa. No percibiendo la biología ajena, los padres pueden acercarse al bebé y establecer fuertes vínculos con él... aunque este mecanismo deberá dejar lugar al reconocimiento de que este hijo fue gestado en otro vientre. Pensamos que, cuando los padres consideran que es conveniente comenzar a hablar con su hijo sobre su origin, y se encuentran internamente preparados para hacerlo, este momento inaugura la ruptura de la desmentida de la infertilidad.

Con el surgimiento del lenguaje verbal y la capacidad de preguntar, algo se transforma en la relación padres-hijo. El niño adquiere, a través de la palabra, la capacidad de preguntar, de investigar, de querer saber acerca de todo lo que lo rodea; precisa aprender, incorporar, imitar a sus modelos. Comienza a preguntarse acerca de cómo nacen los niños. El lenguaje será también el instrumento que les permitiría a los padres empezar a contarle sobre sus orígenes.

Esta etapa de investigación del niño, que resulta tan gratificante y placentera para el entorno de los adultos, en la pareja de padres adoptivos es un momento cargado de angustia, y el mundo de la palabra les genera una temerosa expectativa porque es el tiempo en que el niño quizá intente saber, aquel en el cual podría empezar a preguntar. Por resurgir las antiguas heridas que habían permanecido latentes durante esos años previos, ese niño corre el riesgo de transformarse en un niño temible, hostil en la fantasmática de los padres, y estas vivencias que angustian a los padres pueden enrarecer el vínculo.

¿ESPERAR A QUE EL NIÑO PREGUNTE?

Un padre comenta: "La psicóloga del jardín nos dijo que debemos informarle que es adoptado, pero dijo que esperemos a que él pregunte."

No podemos pretender que el niño tenga la capacidad de preguntarse si él en realidad es otro; o si fue engendrado por otras personas; o si creció en otra panza. Más aun cuando su saber inconciente pone en riesgo el vínculo con sus padres. No podemos esperar que el pequeño esté en condiciones intelectuales, y menos aun emocionales, para formular alguna pregunta que haga tambalear su identidad. Esperar a que pregunte sería esperar que el niño se haga cargo de algo que no está en condiciones de conceptualizar. Quedarse esperando a que el niño pregunte sería evitar hablar con él de la historia de ellos como pareja, de sus dificultades y frustraciones relativas a su deseo de procrear y del surgimiento del deseo de un hijo adoptivo.

La consulta por Lucía de tres años, se hace porque la niña ha empezado a cantar: "yo tengo dos mamás" o, en presencia de ambos padres adoptivos, les pregunta: "¿Dónde está mamá? ¿Donde está papá?" Los padres entienden que la niña quiere saber y se sienten obligados a informar, tal como la asistente social les indicó cuando le entregaron la niña. Los padres interpretan que la niña está preguntando por sus orígenes y le compraron libritos que hablan de la adopción, pero no saben cómo seguir adelante.

Pero el niño ¿quiere saber? ¿Qué quiere saber? ¿Cuánto quiere saber? Por un lado necesita saber y por otro lado le asusta mucho saber. ¿Acaso ya no sabe? ¿Habrá alguna respuesta que lo alivie de los sentimientos de incertidumbre y extrañeza presentes en la relación entre él y sus padres?

Los niños adoptados por lo general no formulan preguntas directas sobre su adopción. Ellos plantean sus interrogantes empleando rodeos, desplazamientos y sustituciones. Lo hacen, por ejemplo, cuando juegan a que el oso tiene un hijito león o a través de dibujos como el de un manzano que da naranjas, o una jirafa con cabeza de elefante.

Aunque el niño posea una percepción, a nivel inconciente, de su no pertenencia a esta familia, la confirmación de este hecho trastoca su identidad.

-------------------------------

Cuando los padres adoptivos de Melisa (4 años) empezaron a contarle algo sobre su adopción... "empezó a toser, a quejarse de dolor de cabeza, se angustió y se tapó los oídos". Los padres informan que: "Melisa empezó a jugar a sacar ropa del placard y a ponerla en bolsas".

--------------------------

El tiempo en que el niño empieza a preguntarse por sus orígenes es aquel en que empieza a organizarse la novela familiar: el niño se construye su propia novela. Magdalena dice: "Yo sé lo que pasó. Mi casa se incendió, estábamos todos durmiendo y una vecina nos sacó a mí y a mi hermano. A mis padres no los pudo sacar. Nos llevó al hospital y ahí nos fueron a buscar nuestros padres. Yo me acuerdo, yo tenía dos años".

¿La pregunta sobre los orígenes queda respondida a partir del relato que los padres puedan realizar? Sin duda esto es lo que los padres esperan. Le informemos o no, el dolor generado por la vivencia de abandono y la ruptura de la "continuidad existencial" estarán siempre presentes. El pasaje del vientre materno a los brazos de la madre adoptive, aun cuando se haya podido realizar en las mejores condiciones, implicó en el bebé un corte en la continuidad existencial y cierta vivencia de extrañeza, al dejar de sentir la voz o los latidos del corazón que escuchó durante la vida fetal.

En un trabajo anterior planteábamos que "el niño llega a la adopción con una historia de nueve meses de unión con la mujer que lo gestó". "Esta experiencia queda trunca y comienza otra historia a partir de la brecha de ese corte"... "una vez juntos, madre adoptiva e hijo iniciarán un diálogo sin precedentes". En un comienzo, a ella le puede resultar difícil comprender las necesidades de ese niño no gestado en su interior, a pesar de que también la madre adoptiva se haya preparado emocionalmente para ser madre.

Relata una madre adoptiva: "Cuando la madre me la entregó en mis brazos me miró como preguntando: ¿Me la vas a cuidar? Yo a la vez miré a la beba y pensé: si me sonríe es que me acepta... y me sonrió".

¿QUÉ ACARREARÍA NO INFORMAR?

Cuando en una familia hay "algo no dicho", ello es captado a nivel inconciente por el pequeño y muchas veces se traduce en estados de inquietud o de ansiedad, debido a la falta de palabras que puedan dar un sentido a esas percepciones de extrañeza a las que antes nos referíamos. En todo ser humano el deseo de saber está directamente relacionado con la pregunta sobre el origen, que va introduciéndolo al terreno del aprendizaje.

El niño necesita encontrar respuestas sobre el origen que lo conduzcan a saber y a apropiarse de "su origen". De no encontrarlas, quedará imposibilitado de conocer sus vivencias, de nombrar sus sentimientos; se verá afectada su identidad y obstaculizado el proceso de aprendizaje. Todas aquellas cosas innombrables perturbarán la representación de su relación Yo-mundo.

¿Qué significa conocer el origen? Conocer el origen no solo significa conocer los datos filiatorios de quienes lo engendraron. El origen es constitutivo de la historia de todo ser humano. Poco a poco se irá ampliando, se irá modificando múltiples veces a partir de las vivencias, los recuerdos, los datos aportados por el entorno, el proceso de crecimiento y la elaboración interna.

En el caso del hijo adoptivo podrá existir mayor o menor conocimiento de su historia anterior, pero esto no significará un impedimento para la construcción de un relato propio sobre su origen.

En el origen también se encuentran estos padres que se prepararon para recibirlo; el encuentro de ellos con el bebé y el transcurso de los primeros tiempos juntos.

Si bien durante su gestacion este niño posiblemente no tuvo una madre y un padre que lo pensaran, que lo imaginaran, que lo desearan como su hijo, con la adopción tendrá una nueva oportunidad, la de un encuentro con padres que lo deseen y lo acepten tal como es, dándole un lugar en la familia, un lugar en lo simbólico.

La paternidad adoptiva cumple la función simbólica de constituir a ese pequeño en sujeto, desmitificando de esta forma que solo son padres los que lo traen al mundo. Esto significará no solo quererlo, sino también desearlo como un representante que los podrá trascender.

Al informar buscamos evitar la crueldad que significa que un niño, que durante mucho tiempo se pensó hijo biológico, de pronto se enfrente a una información que lo hiera. Esto no se hace de una vez, sino que implica un proceso, en el que es necesario estar atentos a las señales del niño.

-----------------------------

Un ejemplo de sintonía entre madre e hijo:

"Hay hijos hechos por un papá y una mamá y hay hijos que nacen de otra señora que no los puede cuidar. Entonces vienen otros padres y los hacen sus hijos." Y a esto su hijo le responde: "como yo".

---------------------------

Las dificultades de aprendizaje y de conducta que algunos chicos adoptados presentan, muchas veces son presentados como causadas por la adopción, lo cual es una generalización que puede llevar a cometer graves errors, provocados por uno de los prejuicios de los que hablábamos al comienzo. No es la adopción la que puede causar diferentes dificultades, sino el silencio y la no elaboración de la situación de adopción. Cuando los padres eluden hablar, promueven en el niño el bloqueo y la inhibición del desarrollo intelectual. El niño evitará investigar en lo que percibe que es conflictivo para sus padres. De esta manera inhibe su curiosidad y su capacidad para preguntar; advertirá que hay algo que "no se debe saber", algo que "no debe entrar en su cabeza". Su pulsión de saber, sus ganas de aprender, de incorporar conocimientos podría ser vivida como peligrosa, por implicarle perder el amor de sus padres. Este conflicto es frecuentemente percibido por los maestros en las escuelas.

Muchas veces los padres se preguntan si es conveniente informar o no a la escuela, y en general lo hacen como cumpliendo con un deber, sin plantearse que tienen el derecho de decidir si informar o no, puesto que es parte de la privacidad de la familia. Es legítimo que se pregunten qué va a hacer la escuela con esa información.

Sería conveniente que cuando los maestros trabajan sobre la familia, o construyen el árbol genealógico, incluyan la alternativa de la familia adoptiva. Así como hay familias en las que el padre y la madre hacen a los hijos, existen otras familias en las que los padres decidieron ir a buscar al niño para hacerlo su hijo.

Una de las formas de empezar a ejercitar a los chicos en la aceptación de la diversidad podría consistir en plantear que ambas familias son igualmente legítimas. Si desde la escuela se actúa preventivamente, se puede estar aliviando los sentimientos de exclusión o de discriminación.

Retomando lo central de este trabajo: La decisión de informar, de elaborar un relato propio puede llevar su tiempo, el tiempo interno de cada uno de los padres para ponerse de acuerdo sobre su conveniencia y encontrar las palabras y el momento propicio. El niño también va a construirse su propio relato, a partir de lo que pueda escuchar del relato de sus padres, que será aquel que hayan podido construir para sí mismos y de lo que él haya recreado imaginariamente.

La información que se brinda al hijo sobre sus orígenes con mayor o menor cantidad de datos de acuerdo con los elementos que los padres posean y consideren adecuado trasmitir, permitirá al hijo la interrogación y el ensayo de diferentes versiones de un relato que construirá, deconstruirá y reconstruirá una identidad en las distintas etapas de su vida.
REFERENCIAS

1- Actas del seminario "La adopción desde un enfoque de Derecho" dictado por la Lic. Eva Giberti. Realizado en el Palacio Legislativo los días 6 y 7 de abril de 2006.
2- Dolto,F. "Seminario de psicoanálisis de niños" Ed. siglo XXI, 1986, cap. 2.
3- Gáspari, R.; Rajnerman,G.; Santos, G. Estructura y acontecimiento. La pregunta por el origen en la familia adoptiva". En Revista de psicología y psicoterapia de grupo. B.A., tomo 17, nº 2, noviembre 1994.
4- Giberti, E. "La adopción"; B. A., Ed. Sudamericana, 1998.
5- Giberti, E.; Blumberg, S.; de Renzi, C.; Gelman, B.; Lipski, G. "Adoptar hoy" B.A., Ed. Paidós 1999.
6- Hughes, M.; Puga, S. "El deseo de maternidad en la madre adoptiva" trabajo presentado en el 3er encuentro internacional y 13º Congreso latinoamericano de FLAPIA, ocubre 2001
7- Prego, L. E. "Adopción y abandono. Las razones latentes", entrevista publicada en Brecha el 7 de octubre de 1988.
8- Prego, L. E.; Montano G. "Reflexiones sobre adopción", trabajo presentado en el 3er encuentro internacional y 13º Congreso latinoamericano de FLAPIA. Octubre 2001.
9- Rotemberg, E. "Adopción: el nido anhelado" B.A., Ed. Lugar, 2001
10- Rozenblum, Sara "Adoptar", Ed. Kargieman B.A. 1990
11- Kancyper, l. "La memoria del rencor y la memoria del dolor", Revista Asociación escuela para graduados Nº 26, 2000.
12- Winnicott, D. W. "Dos niños adoptados" en "Acerca de los niños, B.A., Ed. Paidós, 1998.
13- Winnicott, D.W. "El niño deprivado y cómo compensarlo por la pérdida de una vida familiar" en "Deprivación y delincuencia", B.A., Biblioteca de Psicología profunda, Ed. Paidós, 1991.