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Ver la Versión Completa : Compra espermios extranjero/duplican chilenas



lapollo
09/08/09, 17:34:49
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Abarca temas que hemos discutido acá en el foro como la compensación económica, qué piensan las donantes, y la realidad que cuentan los médicos acá en Chile. Habla Ricardo Pommer y Carlos Troncoso.

Atenea
09/08/09, 18:30:24
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Ovodonación
"Linda chilena ofrece óvulos"

Así reza un anuncio en Internet que oferta este bien escaso en el Chile actual. El 20% de los procesos de fertilización asistida en el país se realizan gracias a la ovodonación y la lista de espera para lograrla es muy larga. Es lo que permite procrear a mujeres con menopausia precoz o extirpación de sus ovarios por cáncer y otras enfermedades. ¿Quiénes son las donantes? ¿Por qué ceden sus óvulos para que otras mujeres puedan ser madres? Las razones son diversas. La mayoría prefiere el anonimato.

En mayo de este año, Gilda Gaete (31 años, casada, sin hijos, administradora hotelera) entró al quirófano de la Clínica Las Nieves para donar sus óvulos a una receptora que jamás conocerá. ¿Qué la llevo a tomar tal decisión? Llevaba ya cuatro años intentando un embarazo, pero a causa de una endometriosis severa (tejido del endometrio que crece más allá del útero) no podía lograrlo. Sometida a varios tratamientos, incluida una operación para destaparle sus trompas de falopio obstruidas a causa de la enfermedad, ya no tenía más recursos económicos para hacerse el siguiente procedimiento clínico que le indicaron sus médicos para lograr embarazarse: una fertilización in vitro. Pero había una salida: donar óvulos a una mujer que los necesitara, a cambio de que ésta le pagara su tratamiento a través del programa Una Mano Ayuda a Otra, del centro donde se atendía.

“No lo pensamos ni un momento. El médico me habló de esta posibilidad, conversamos con mi marido y él me dijo: ‘Llama mañana mismo para inscribirte, iniciemos el proceso’. El tratamiento salía 4 millones de pesos, sin considerar los medicamentos para prepararme para un embarazo, que eran otros 250 mil pesos por mes. Jamás hubiéramos podido pagar eso. Me aceptaron al instante, pues ya contaban con antecedentes médicos que acreditaban que soy sana”.

Gilda cuenta que tuvo que entregar, eso sí, información adicional para que comenzaran a buscar a la mujer receptora: su color de ojos, cabello, peso y estatura. “Quien recibiera mis óvulos iba a concebir una vida con parte mía y, por eso, era importante que yo tuviera característica físicas similares a las suyas. En diciembre comenzó la espera, hasta que me llamaron porque habían encontrado a la persona precisa. Entré al quirófano un día 19 de mayo de este año. Me sacaron seis óvulos, tres para la receptora y tres quedaron para mí”.

Tras un proceso de fecundación in vitro, a Gilda le transfirieron a su cuerpo dos de sus óvulos fecundados el domingo 21 de mayo. Pocos días después, le avisaron que estaba embarazada. “No sé qué ha sucedido con los óvulos que doné, porque es un proceso totalmente anónimo. Pero es posible que a la mujer que los recibió también se los hayan transferido en esos días como a mí y que ella ya esté embarazada. Ojalá que así sea. En todo caso, no es mi interés saber nada. Yo estoy centrada en lo mío, en el hijo que estoy esperando”.

–¿Te costó tomar esta decisión?
–No. Siento que he ayudado a una persona que anhela ser mamá y ella me ayudó a mí para lograr el mismo deseo. Voy a cumplir ocho semanas de embarazo, estoy alcanzando mi sueño. Era lo que más quería. Me va a cambiar la vida.

¿Quiénes precisan ovodonación?

En Chile han nacido unos 500 niños gracias a la ovodonación. La técnica no es nueva en el país. Partió a inicios de los años 90 cuando mujeres que se hacían tratamientos de fertilización y que se sometían para ello a la extracción de sus óvulos para fertilización in vitro, solían donar los que no iban a ocupar. Pero con el avance de la ciencia y la tecnología surgió la opción de que éstas guardaran los óvulos que les sobraban para futuras fertilizaciones, sometiéndolos a criopreservación, es decir, almacenándolos a -190 grados durante el tiempo que fuera necesario.

“Esta posibilidad de donantes ha ido disminuyendo drásticamente con el surgimiento de la congelación de embriones. Desde el año 94 empezamos a quedar sin donantes de óvulos, porque las parejas ahora los guardan para sí mismas”; explica el médico Ricardo Pommer. La escasez se ha hecho evidente.

La donación de óvulos es requerida especialmente por mujeres a quienes, debido a la menopausia precoz o quirúrgica (extirpación de sus ovarios por cáncer, quistes o endometriosis), se les acaban sus óvulos. También por las que tienen riesgo de transmitir enfermedades genéticas como hemofilia u otras. Y por quienes deciden ser madres a una edad en que sus gametos han envejecido y no consiguen el embarazo naturalmente, cuestión que con el retardo de la maternidad es cada vez más frecuente en Chile, ya que después de los 35 años las probabilidades de embarazo disminuyen mucho.

Este tipo de tratamiento se hace sólo en centros privados, pues el sistema público de salud cuenta con un programa de fertilización asistida, pero no incluye donación de espermios ni óvulos. “Una mujer de estrato bajo de Putaendo, por ejemplo, no tiene posibilidad de optar a programas de donación de óvulos mediante la salud pública”, explica el doctor Ricardo Pommer, presidente de la Sociedad Chilena de Fertilidad y jefe de los programas de medicina reproductiva del Hospital San Borja Arriarán y la Clínica Las Nieves.

A las donantes, por su parte, se les exige tener entre 18 y 35 años, poseer un historial negativo de enfermedades genéticas y de transmisión sexual (VIH-Sida, hepatitis B y C, clamydia, herpes, sífilis, toxoplasma, etc.) y poseer buena salud física y mental. Eso, además de un completo estudio de su fenotipo, de manera de hacer coincidir las características físicas hereditarias de la receptora: raza, grupo sanguíneo, color de pelo, ojos, estatura, etc.

Algunos centros cuidan especialmente el anonimato de donantes y receptoras, para evitar posibles conflictos a futuro en relación a los hijos nacidos gracias a donación ovocitaria, como el hipotético reclamo de éstos, por ejemplo. Ello pese a que en Chile no existe una ley de medicina reproductiva que vele por este u otros aspectos del proceso. Todo se hace confiando en la ética de los profesionales que trabajan en esta área. “Ante esta carencia legal, hay pautas de fertilización asistida que los médicos manejan a discreción. Hay una comisión de ética que se ocupa de eso, no hay libertinaje. Pero creo que en este ámbito hay necesidad de legislar para todos”, explica Pommer.

La ausencia de una ley permite que en Chile, por ejemplo, pueda darse la donación entre mujeres amigas o familiares. “Es válida la donación entre conocidos, como si a un hermano se le donara un riñón. Pero no se recomienda esta doble militancia, porque pudiera haber confusiones a futuro”, advierte el médico.

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Ante este vacío legal es que, por ejemplo, la Clínica IVI en Santiago –centro especializado en tratamientos de fertilización que tiene su sede central en España– se rige por la legislación de ese país y las pautas que dicta la Sociedad Española de Fertilidad. “La ley en España obliga al anonimato y prohíbe la venta de óvulos, si bien acepta una compensación económica a las donantes por el tiempo que dedican a los procedimientos médicos que exigimos, que son muy estrictos. Nuestros centros son muy fieles a la protección de los datos de donantes y receptoras y a la protección de la salud de ambas pacientes. Nuestro fin último es el niño nacido sano, así como evitar conflictos posteriores”, explica el doctor Carlos Troncoso, especialista de esta clínica.

Extraer óvulos no es tan sencillo como la donación de espermios: exige entrar a quirófano y ser anestesiada para aspirarlos. Previamente, la mujer debe iniciar un proceso de estimulación ovárica durante una a dos semanas, consumiendo fármacos (hormonas incluidas) que deben inyectarse por vía subcutánea. En cada intervención se llegan a capturar de 6 a 10 folículos, de donde luego se sacan los óvulos que van a ser fecundados in vitro para transferirse a la mujer receptora. O bien éstos son guardados a -190 grados (criopreservados) en bancos de ovocitos, para futuras fecundaciones.

El precio de un óvulo

No es fácil que, como Gilda, las donantes de óvulos testimonien acerca de su determinación. Ella representa una gran excepción a la regla. La mayoría calla. Las razones para silenciarlo son varias. “No existe en Chile una cultura del donante como por ejemplo la hay en España. No importa de qué tipo de donación se trate, si es de órganos o de sangre, acá siempre es difícil obtenerlos. Y el caso de la donación de espermatozoides u óvulos, no es la excepción”, señala el doctor Carlos Troncoso. Según elmédico, actualmente en el país hay una lista de espera de más de 300 personas para recibir óvulos. Las necesidades son muchas, pues cerca del 8% de las mujeres en edad fértil no cuentan con sus propios huevos para engendrar. Conseguirlos se les hace a muchas parejas cuesta arriba.
“La donante pagada es una posibilidad, una alternativa que se hace cada vez más real en nuestro país, pero que no comparto porque hay que darles fármacos y someterlas a una aspiración de sus folículos, que es un procedimiento tranquilo pero que igual reviste un riesgo, porque requiere anestesia y pabellón. En un 90% de los casos esa persona está vendiendo sus óvulos, la motiva el lucro”, señala Pommer.

–Hay centros que dan una compensación por la dedicación a los tratamientos y a los exámenes exigidos, pero señalan que la motivación final debe ser el altruismo.
–Claro, pero les pagan 600 mil pesos para transporte. Eso no es altruismo. Lo encuentro válido, pero a mí se me hace muy difícil estimular a esta persona con fármacos sólo por una compensación. Es algo que está en el límite ético, porque nadie tiene la verdad en este tema. Éste es un método que en el San Borja Arriarán no se usa. En la Clínica Las Nieves hay un programa que sí lo acepta. Yo prefiero otras alternativas.
Así, como la ovodonación es exigua en el país, un óvulo tiene su precio. Y eso pese a que su venta, como la de sangre y órganos, está legalmente prohibida.

Basta entrar a Internet para comprobar lo vigoroso que puede llegar a ser este negocio. Como asimismo la precariedad que exhibe. Hay venta de óvulos hasta por 100 mil pesos. Se entiende que en lamedida en que el precio sube, la calidad del “producto” podría contar con más garantías: mayores posibilidades de salud del huevo que se consiga.

“Soy de tez blanca, ojos verdes y pelo rubio. Soy muy sana y creo que nos podemos ayudar mutuamente: vendo mis óvulos en 250 mil pesos, si estás realmente interesado comunícate a mi e-mail”; “Soy Erica, tengo 25 años y tengo dos hermosos hijos. Joven, sana, sin vicios, vendo mis óvulos para pagar carrera. Alto nivel intelectual. Tez clara, pelo oscuro. Sólo interesados: 250 mil”; “Tengo un bebé completamente sano igual que yo. Me pueden contactar a mi e-mail y el precio es totalmente conversable. Si necesitan mayor información de mí lo pueden consultar por e-mail a ****”. Avisos como estos abundan en la web. Las parejas que opten por este camino, tienen la alternativa de acercarse a algunos centros médicos acompañados de la donante e iniciar el proceso.

Otros caminos

No obstante, no es esta la opción más escogida. La mayoría de las parejas, si cuenta con los recursos económicos, opta por otras vías en busca de confianza respecto de la procedencia de los óvulos que les ayudarán a ser padres. Como la de la Clínica las Nieves y el Hospital San Borja Arriarán y su programa Una Mano Ayuda a Otra Mano, mediante la cual una pareja que requiere de óvulos paga el tratamiento de fertilización asistida a otra que cuenta con ellos, pero necesita otro tipo de ayuda médica que no puede solventar económicamente. Es el caso de Gilda Gaete.

O la que ofrece la Clínica IVI, donde existe un banco de óvulos y un programa de donación ovocitaria con la más avanzada tecnología, que incluye un exhaustivo estudio clínico de las donantes, incluido un análisis de la salud genética y cromosómica para descartar enfermedades transmisibles y otros problemas. Para someterse a todos estos procesos, las donantes reciben una compensación que puede llegar a los 400 mil pesos, explica el doctor Carlos Troncoso, costeados por la pareja receptora, que en total llega a pagar unos 5 millones de pesos hasta lograr el embarazo.

Es así como a este centro se acercan con regularidad mujeres jóvenes a consultar para transformarse en donantes. Llegan, fundamentalmente, por información boca a boca. “La mayoría son estudiantes universitarias, algunas vecinas del barrio. Muchas vienen del área de la salud. En general, son solteras, de entre 20 y 24 años”, sostiene Troncoso.

–¿Qué cree que las motiva?
–No sabemos bien qué es lo que las motiva. Acá les hacemos una evaluación y descartamos a cualquiera que tenga confusión respecto de lo que va a hacer, que esté sicológicamente inestable, por ejemplo. Pero siempre manifiestan un afán de ayudar a otras. Vemos a las mujeres más abiertas que los hombres a entrar en estos programas.

–¿No influye la compensación económica?
–No creo que sea eso. Se las compensa por ofrecer su tiempo. Es un proceso que no es fácil, pues es bastante agotador y riguroso para ellas. La idea es resguardar el altruismo. Y la verdad es que el tratamiento para lograr una donación exitosa no es cómodo. “Durante el proceso, uno no se siente bien. En mi caso, me hinché mucho, mi digestión cambió aún más y los últimos días era muy molesto caminar. Pero una vez realizada la punción todo vuelve a su normalidad y no existen más molestias”, explica una mujer que pasó por la experiencia y pide reserva de su nombre.
La sicóloga de IVI, Gabriela Manitta, quien suele entrevistar a las posibles donantes, aporta otra perspectiva de análisis. Ve en estas mujeres “una satisfacción narcisista, de mejorar la imagen de sí mismas”. Cree, no obstante, que se combina el factor de recibir la compensación económica con un sentimiento de solidaridad.

Pero la palabra de las involucradas es aún más esclarecedora. “Si bien la compensación económica pesó en mi decisión, también estuvo presente el poder ayudar a concretar el sueño de un hijo. No tengo prejuicios al respecto, lo volvería a hacer sin cuestionamientos”, dice Laura, 30 años, sicóloga. “La retribución económica es algo que influye, sobre todo para aquellas mujeres que somos más jóvenes y necesitamos dinero para solventar deudas estudiantiles, pero dar la posibilidad a una pareja de que logre ser familia me hace feliz”, remata Julia, 23 años, estudiante de ingeniería. Y Antonia, 29 años, secretaria, afirma: “Existe una ayuda económica, pero la idea es dar vida, no veo nada malo en lo que hice”. Mientras, a Gilda Gaete le ha tocado ver el otro lado de la moneda y enfrentar la recriminación social por dar la cara. “En Chile la mente es muy cerrada. Si pudiera hacerlo de nuevo, no lo pensaría dos veces. Yo digo que he regalado vida al dar la opción de ser mamá a otra mujer. El hijo que se engendre con los óvulos que doné va a ser bien cuidado, porque fue profundamente deseado. Cómo va a ser malo lo que haces. No siento que voy a tener un hijo botado por ahí como me comentan algunas personas que saben que fui donante”.

PICHITA
10/08/09, 12:20:36
Chicas

Yo lei el reportaje ayer esta muy bueno, la duda que tengo el programa una mano ayuda a la otra te pagan todo el tratamiento?, solo te pagan los medicamentos?

Pichita

lapollo
10/08/09, 19:56:29
Hola Pichita,
Entiendo que se pagan los medicamentos y parte del tratamiento, un porcentaje que depende del caso.

lapollo
15/08/09, 20:57:26
También publicado en La Tercera, Sábado 15 de agosto, 2009.

Se duplican chilenas que compran espermatozoides en el extranjero.
Matrimonios que buscan que al menos uno de ellos sea el padre biológico del hijo que tendrán, constituyen el 70% del mercado comprador nacional.
Por Daniela González, para el suplemento de Tendencias - 15/08/2009

Como casi todos los fines de semana, Sandra se sentó muy temprano frente a su computador para leer las noticias en internet. Es ingeniera, ocupa un cargo de responsabilidad en una empresa y necesita mantenerse informada de lo que ocurre en el mundo. Pero esa mañana, no fueron las notas económicas las que llamaron su atención, sino un artículo que relataba la historia de una mujer de 43 años que quedó embarazada después de comprar espermatozoides de un donante. ¿Se podría hacer algo así acá en Chile?, se preguntó. La idea rondó su mente durante todo el día.

Durante su siguiente visita al ginecólogo, lanzó la pregunta: "¿Qué posibilidades tengo de ser madre a los 38 años?", le dijo. "Muchas", le respondió el médico y la derivó donde un especialista de la Clínica Las Nieves, uno de los tres centros en Chile que ofrece abiertamente este servicio. Claro que ninguno lo hace con donantes nacionales. Las Nieves y la Unidad de Reproducción del Instituto de Investigaciones Materno Infantil (Idimi) del Hospital San Borja Arriarán utilizan donantes estadounidenses, mientras que la Clínica IVI cuenta con un banco de espermatozoides propio, con muestras de semen traídas desde España.

Los bancos de espermatozoides se han ido convirtiendo en una opción que ha aumentado entre las chilenas. Porque ahora incluso basta con acceder a las páginas web de estas empresas para comprar -vía internet- una o varias muestras de semen e importarlas a Chile. De hecho, si en 2007, 64 mujeres en el país recurrieron a donantes (extranjeros) para lograr un embarazo, la cifra se elevó a 113 en 2008. Y en lo que va de 2009, ya hay 71 chilenas que se han sometido a este procedimiento.

La idea partió en Francia, a mediados de las década de los 50, cuando un grupo de científicos consiguió el primer embarazo utilizando semen congelado. Lo que vino entonces fue la crioconservación: congelar muestras de hombres que se sometían a algún tratamiento médico que puede dañar o destruir sus espermatozoides, como la quimioterapia, de modo que pudieran convertirse en padres una vez superada la enfermedad. Pero el concepto fue propagándose rápidamente y en 1964 surgieron los primeros dos bancos con semen de donantes en el mundo, uno en Tokio y otro en Iowa, Estados Unidos.

A SOLO UN CLICK

Cuando Sandra salió de la consulta del especialista, se instaló en su casa frente al computador. La página elegida fue la de Cryobank, la empresa más grande de Estados Unidos en este campo y también con la que trabajan los médicos chilenos. Lo que iba leyendo no dejaba de sorprenderla: los donantes eran estudiantes o profesionales egresados de universidades como Ucla, Standford, Harvard o el MIT.

El catálogo para elegir es amplio: 300 candidatos, entre caucásicos, afroamericanos o asiáticos. Eso fue lo primero: escoger la raza. Luego, el color de la piel, de los ojos, del pelo (incluyendo si es crespo, con ondas o lacio), la altura, el peso, sus hobbies, si fuma o no, si es deportista, el tipo de sangre. Y aunque la religión no se transmite por los genes, también podía seleccionar entre cristianos, católicos, judíos, musulmanes o budistas.

Cada muestra de semen cuesta unos 450 dólares ($ 240 mil) y, normalmente, los médicos aconsejan comprar entre cuatro y cinco muestras. Por algunos dólares más, se puede encargar el historial médico y genético, comprar la foto del donante de cuando era guagua (no se puede adquirir una actual porque la empresa guarda el anonimato) y resultados de las pruebas de temperamento.

Incluso, con otros pagos extra, se podía escuchar (en un audio grabado) las respuestas que entregó el donante durante una entrevista. Ahí no sólo conocería su voz, su forma de expresarse o su nivel de reflexión, sino también qué quiere hacer en su vida, cómo describe su personalidad o en qué gasta su tiempo libre. Además, podía solicitar reportes con las impresiones de los entrevistadores.

Para hacer la compra definitiva, eso sí, se necesita ingresar un código que le entrega su médico. Es la forma que tiene la empresa de asegurar que su envío no caerá en un "mercado negro" de espermatozoides.

Scott Brown, mánager de comunicaciones de Cryobank, cuenta a La Tercera que en 2007, 52 chilenas encargaron espermatozoides a través de la página web de la empresa. El año pasado lo hicieron 61 y, hasta inicios de julio pasado, lo habían hecho 34. "Ha habido un crecimiento paulatino de muestras enviadas a Chile en el último par de años. Y más recientemente, porque cambiamos el sistema de envío, abaratando los costos. Hemos estado mandando entre tres y cuatro cargas por semana en el último mes", cuenta Brown.

La muestra no tarda más de cinco días en llegar al país. Ahí comienzan los procedimientos de inseminación intrauterina, que pueden durar hasta 10 meses. Cada inseminación, incluyendo muestra y exámenes, puede costar cerca de un millón de pesos.

Aunque las posibilidades son muchas, los especialistas les aconsejan a sus pacientes que siempre opten por mantener un parecido físico. Es decir, que el color de ojos, de piel o cabello, sea lo más cercano a los futuros padres. "Que sea lo más chileno que se pueda", dice el doctor Juan Antonio Vera, ginecólogo de la Clínica Las Nieves, quien agrega que la mayoría de sus pacientes paga por los servicios extras.

De hecho, en la Clínica IVI ni siquiera les permiten elegir. "Es el equipo médico el que escoge los espermatozoides de acuerdo a parámetros que concuerden con los padres", dice el director de Clínica IVI, el doctor Carlos Troncoso.

MEDIA ADOPCION

Actualmente, el avance en las técnicas de fertilización ha permitido que muchas parejas con problemas para concebir debido a la producción de espermatozoides no tengan que recurrir a la compra de espermios. "Hemos bajado el número de espermios que se necesitan para embarazarse. Antes, cuando no existían tratamientos para la fertilidad, se necesitaban 20 millones de espermios. Con la inseminación intrauterina se necesitaron 10 millones, con la fecundación in vitro un millón y con el método Icsi se requiere apenas un espermio de buena calidad", dice el doctor Ricardo Pommer, de la Clínica Las Nieves.

Según relatan los especialistas, las parejas recurren a esta compra después de un complejo proceso, cuando los médicos han llegado a la absoluta certeza de que el hombre no cuenta con espermios y sólo les quedan dos caminos: la adopción o la llamada "media adopción": comprar espermios y que por lo menos uno de los dos sea padre biológico del niño.

"Muchas veces, en estos casos, la mujer quiere tener su propio embarazo y la pareja opta porque al menos el 50% de los genes del que será su hijo provenga de uno de ellos", dice el doctor Luigi Devoto, director de la unidad de reproducción del Idimi. ¿Qué sucede en el hombre? "No suele complicarse", asegura Devoto.

"TU PAPA ES EL 004"

Durante los últimos años, sin embargo, la donación de espermatozoides también comenzó a captar el interés de las solteras y los bancos de semen dejaron de lado sus normas iniciales de atender sólo a parejas. En Chile, se trata de un fenómeno que comenzó hace tres o cuatro años y los centros que las reciben son las clínicas Las Nieves e IVI. Mujeres profesionales en su mayoría, con el dinero suficiente para criar solas un hijo, en el límite de su edad reproductiva y que han tenido una vida afectiva desafortunada.

Sandra es una de ellas. Pocos meses antes de aquella mañana en que leyó el artículo por internet, había terminado con una relación de pareja de siete años. Y aunque la idea de ser madre la había tenido siempre, había algo en él que no la convencía de convertirlo en el padre de sus hijos.

"Cuando salí de la consulta del médico, tenía unas ganas tremendas de que ocurriera, de quedar embarazada", cuenta Sandra. En marzo de este año, compró cinco muestras de espermatozoides a Cryobank y hace pocos días su médico le hizo por cuarta vez una inseminación intrauterina. Confía en que esta vez va a resultar. Por algo ya tiene ropa de guagua comprada.

Vive con su nana, tres perros, un gato y dos pájaros. "Siempre mi vida estuvo centrada en la pega, el estudio, los viajes. Hoy tengo propiedades, me va súper bien, pero llega un minuto en que te preguntas para quién quedará todo lo que has obtenido", dice. Sus padres ya no viven, no tiene hermanos, sus primos son demasiado lejanos y está sola. Y sola va a criar a su hijo. ¿Siente temor sobre qué le dirá acerca de su padre? Nada. "Tu papá es el 004", bromea. "Por supuesto que le voy a decir la verdad. En la medida que me pregunte, le contestaré. Incluso, tengo guardados todos los papeles de la compra y envío del semen". Sandra planea mostrárselos algún día y decirle que ese es su origen.

Pero su historia sigue siendo una excepción en Chile. Al menos, una década después de las primeras comercializaciones, y pese a su alza, son las parejas las principales compradores de espermios. "Yo estimo que son el 70% de las muestras que se piden a Cryobank", dice Pommer.