Cristy
22/05/09, 11:10:36
ENDOMETRIOSIS, NO PUEDO QUEDAR EMBARAZADA
Un porcentaje considerable de mujeres en edad reproductiva sufre este trastorno que puede tener efectos negativos en la fertilidad. De hecho, lo tiene alrededor del 45% de las mujeres con dificultad para embarazarse. Con un diagnóstico adecuado, actualmente existen eficaces métodos para tratarlo.
Se trata de una de las enfermedades femeninas más frecuentes y a la vez una de las más complejas de detectar. Por eso, y porque sus repercusiones en términos de calidad de vida y de fertilidad son importantes, es necesario ponerse en manos de especialistas que garanticen un diagnóstico adecuado y un tratamiento oportuno y eficaz.
Pero ¿de qué se trata en concreto la endometriosis y cómo es posible que repercuta en uno de los aspectos más relevantes en la vida de las mujeres, que es la posibilidad de convertirse en madres? De acuerdo a lo que sostiene el doctor Emilio Fernández, ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva de CLC, es una enfermedad benigna de la mujer joven, que se caracteriza porque el endometrio (membrana que reviste la cavidad del útero por dentro) está fuera de su lugar habitual. “Existen distintas teorías respecto de cómo este tejido llega ahí. La más aceptada es que todas las mujeres tienen durante su período menstrual una menstruación retrógrada, donde estas membranas en vez de salir por el cuello del útero hacia la vagina, vuelven hacia la pelvis por las Trompas de Falopio. Estas pacientes, sin embargo, tendrían una condición especial para permitir que el endometrio se implante”, asegura el especialista.
Es más habitual de lo que uno pudiera pensar, ya que afecta a alrededor del 8 a 10% de las mujeres en edad reproductiva. También hay que considerar que es más frecuente en ciertas circunstancias, por ejemplo, en mujeres que sufren dolores menstruales fuertes y que no responden a los analgésicos (dismenorrea); en familias donde existe una predisposición genética; en mujeres que presentan dificultad para embarazarse (en el 45% de ellas se encuentra una endometriosis, que explica en parte su problema); en mujeres que postergan su fertilidad (por tener más ciclos menstruales, hay mayores posibilidades de que la menstruación retrógrada origine endometriosis); y en mujeres delgadas, activas y profesionales exitosas. Además, existe una cierta relación entre endometriosis, el consumo de cigarrillo y la ingesta de ciertas toxinas, como las dioxinas (que últimamente se hicieron más conocidas en relación a la carne de cerdo y el uso de plásticos en el microondas).
¿Cómo se manifiesta?
Diversos son los síntomas con que puede expresarse la enfermedad. “Por regla general, se presenta de dos maneras: con dolor pelviano asociado a la menstruación y/o con infertilidad. Esas son sus grandes manifestaciones, pero también puede haber síntomas asociados al lugar donde se localice anómalamente el tejido”, advierte el ginecólogo.
Así, por ejemplo, cuando la membrana endometrial se sitúa en el peritoneo del tubo digestivo, pueden producirse síntomas parecidos a los del colon irritable, como distensión abdominal, colitis y dolor rectal al ir al baño (a defecar); si aparece en la vejiga, las molestias se relacionan con mayor necesidad de orinar; y si está localizado en los ligamentos posteriores de la pelvis o vagina, puede producirse dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).
Estas molestias, que pueden presentarse solas o combinadas, se hacen más evidentes durante los períodos menstruales. “Si bien se han descrito otros lugares de implantación, como el apéndice y otros lugares distantes de los ovarios por migración a través de la sangre, por ejemplo, el pulmón, esto es menos frecuente.
Lo más habitual es que se sitúe en los órganos reproductivos como el ovario, las trompas o los ligamentos posteriores del útero”, subraya el doctor Fernández.
El por qué de la infertilidad
Para entender de qué forma esta “invasión” del endometrio puede producir infertilidad, el especialista explica que esto se produce de dos maneras: por una distorsión anatómica de los órganos reproductivos y/o por la liberación de ciertas sustancias que pueden alterar el proceso biológico reproductivo. “Cuando las membranas se implantan fuera de la cavidad uterina provocan una reacción del organismo que trata de rechazarlas (por tratarse de un tejido extraño), produciendo una respuesta inflamatoria que genera cicatrización y formación de adherencias, lo que afecta la anatomía de los órganos reproductivos. En segundo lugar, y aún cuando no se produzca esta distorsión anatómica, los implantes generan sustancias, como citoquinas, prostaglandinas, factores de crecimiento, etc. que cumplirían algún rol en alterar el proceso reproductivo en la mujer, por ejemplo, afectando la calidad del óvulo, la ovulación, la función de la trompa de ir a captar el óvulo, la interacción entre el espermatozoide y el óvulo, y/o la interferencia en el desarrollo del embrión y su implantación en la cavidad el útero.
Para tener en cuenta…
1.-La severidad de la endometriosis depende del “genio” de la enfermedad. Algunasson agresivas y activas y rápidamente producen quistes, dolor, inflamación y distorsión anatómica, mientras que otras son lentas en su evolución.
2.-La endometriosis NO es sinónimo de cáncer, ni tampoco se ha demostrado que juegue algún rol en su aparición.
3.-Existe una asociación entre endometriosis y reserva ovárica disminuida (aún no se sabe exactamente por qué), por lo que es aconsejable que las pacientes que deseen postergar su maternidad consulten previamente con su médico tratante, de modo de chequear en forma oportuna esa variable.
Clave: un buen tratamiento
Según dónde se localice el tejido ectópico (fuera del útero), es posible distinguir tres tipos de endometriosis: peritoneal, localizada en la membrana que cubre los órganos abdominales; ovárica, la membrana se fija en los ovarios y produce quistes; y de infiltración profunda, cuando se instala en los ligamentos posteriores del útero y la vagina. “El tratamiento consiste en eliminar la endometriosis en cada una de estas instancias. Si se hace en una sola parte y el tejido permanece en otros lados, incluso cuando no exista distorsión anatómica de los órganos reproductivos, la fertilidad puede verse afectada debido a la liberación de las sustancias descritas anteriormente”, agrega el profesional.
El diagnóstico comienza por la identificación de síntomas, los cuales se pueden apoyar en un control ginecológico efectuado durante los días del período menstrual -donde es posible palpar, por ejemplo, nodulaciones en los ligamentos posteriores del útero. En ocasiones, la ecografía de útero permite observar quistes en los ovarios con características de endometriosis, lo mismo que la resonancia magnética, que también puede ser útil en determinados casos.
Un tratamiento adecuado asegura que alrededor del 50% de las mujeres que no podian embarazarse a causa de endometriosis, logren hacerlo.
“Una de las mayores complicaciones para un diagnóstico certero es que no existe un marcador específico para la endometriosis. Eventualmente se puede utilizar un marcador tumoral el CA12- que sirve para detectar tumores de ovario y, que en algunos casos de endometriosis, puede estar elevado (se detecta a través de un examen de sangre). Sin embargo, el diagnóstico definitivo es mediante una visualización de la cavidad abdominal, a través de laparoscopía. Ese es el elemento de diagnóstico definitivo, ya que permite establecer el tipo de endometriosis y su grado de extensión”, puntualiza el doctor Fernández.
Según explica el ginecólogo, el tratamiento es fundamentalmente quirúrgico y consiste en extraer-por lo general en la misma laparoscopía de diagnóstico- todo el foco endometriósico, independiente de su grado o severidad. “Algunos tipos de endometriosis requieren un equipo humano y técnico altamente especializado, porque de lo contrario se corre el riesgo de no resolver los dolores o incluso agravar aún más el problema de fertilidad. Por ejemplo, cuando existen quistes en los ovarios, ya que se debe tratar de afectar lo menos posible la estructura de éstos. De igual manera en la endometriosis de infiltración profunda, que compromete el espacio recto vaginal, el cirujano requiere de un entrenamiento y equipo quirúrgico especializado”.
Como complemento de lo anterior, también existe la posibilidad de realizar un tratamiento médico, como el uso de hormonas para impedir la ovulación o dejar en reposo la función ovárica, de modo de no producir estrógenos. Estos son especialmente útiles en mujeres donde se quiere postergar la cirugía (por ejemplo, en jóvenes que todavía no deseen embarazarse, pero que de todas formas quieran mejorar su calida de vida).
Es importante recalcar que después de un tratamiento adecuado, alrededor del 50% de las mujeres que no podían embarazarse a causa de endometriosis logran hacerlo. “Esta es una enfermedad que debe abordarse en forma global, con un tratamiento acorde a la severidad del problema. En este sentido, CLC cuenta con un centro de cirugía de alta complejidad único en Chile, avalado por un equipo de especialistas que lleva más de quince años trabajando en este tema”, destaca el doctor Fernández.
Equipo de endometriosis CLC
Doctor Gonzalo Duque : Infertilidad, Medicina Reproductiva y Endocrinología Ginecológica, Obstetricia y Ginecología General.
Doctor Jaime Albornoz : Infertilidad, Medicina Reproductiva y Endocrinología Ginecológica, Obstetricia y Ginecología General.
Doctor Emilio Fernández : Infertilidad, Medicina Reproductiva y Endocrinología Ginecológica, Obstetricia y Ginecología General.
Doctor Carlos Fernández : Climaterio y Menopausia, Obstetricia y Ginecología General
5 cosas que hay que saber de endometriosis
De acuerdo al doctor Gonzalo Duque, ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva de CLC, es importante considerar los siguientes conceptos respecto de la endometriosis:
Su carácter es habitualmente progresivo (60% de los casos), por lo que su diagnóstico precoz suele ser menos severo y permite tomar medidas para evitar su progresión y agravamiento.
Puede presentarse tempranamente en la adolescente, por lo que frente a dolores menstruales invalidantes, resistentes al manejo con analgésicos, antiinflamatorios y anticonceptivos, se debe sospechar su presencia.
Si bien el grupo más afectado está en su etapa reproductiva, un grupo de pacientes presenta síntomas de la enfermedad después de los 50 años, especialmente aquellas que reciben terapia hormonal de reemplazo.
La recurrencia de los síntomas de la enfermedad es frecuente (20-30%) y uno de los factores más determinantes es la realización de una cirugía incompleta. Por ello, es muy importante que la intervención sea realizada por un equipo experimentado en el tratamiento de la enfermedad.
La gran mayoría de las pacientes infértiles -a causa de una endometriosis- lograrán embarazo, incluso aquellos casos severos (ya sea con tratamientos de baja o alta complejidad).
INFERTILIDAD OTRAS CAUSAS
Ya se trate de problemas leves u otros más severos, la amplia variedad de tratamientos que existe hoy en día en CLC abre múltiples posibilidades de embarazo a las parejas.
Se calcula que entre el 10 y el 15% de las parejas tiene algún problema de infertilidad. Esto es, cuando al cabo de un año de intentar un embarazo éste no se ha conseguido o se han presentado repetidas pérdidas.
Para que se produzca un embarazo, es necesario que se den en forma armónica un conjunto de condiciones, entre ellas, órganos genitales normales y disponibilidad de óvulos y espermatozoides normales (capaces de migrar eficientemente al encuentro del óvulo). También se deben dar las condiciones para que se produzca la fecundación y que, una vez que se forme el embrión, éste se implante en el útero. La falla o dificultad en cualquiera de estos pasos, ya sea por alteraciones en los órganos reproductivos o en la cantidad, calidad y función de los gametos, constituyen algunas causas de infertilidad.
“Antes de comenzar el tratamiento se debe realizar un completo estudio de la pareja, que permita identificar las posibles causas (pueden ser femeninas, masculinas o mixtas). De esta forma, a la mujer se le realizan pruebas hormonales, seguimientos ecográficos, mediciones de la reserva ovárica y exámenes diagnósticos como la histerosalpingografía (examen radiológico que permite evaluar la permeabilidad de las trompas de Falopio y la normalidad de la cavidad uterina). A los hombres se les hacen pruebas funcionales y un espermiograma para analizar el semen”, afirma el doctor Gonzalo Duque, ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva de CLC.
Según explica el especialista, como parte del manejo se encuentran los tratamientos de cuadros infecciosos, la corrección de trastornos hormonales y el tratamiento de desórdenes metabólicos asociados (como la resistencia insulínica, condición frecuentemente asociada a trastornos de la ovulación). “En aquellos casos donde existan adherencias y/o obstrucción de las Trompas de Falopio, presencia de endometriosis y miomas, la corrección quirúrgica y la extirpación de la endometriosis y miomas por vía laparoscópica suele ser la primera prioridad. Cuando existen enfermedades que comprometen la cavidad del útero -lugar en que se produce la implantación del embrión- es necesario corregir la cavidad a través de una histeroscopía quirúrgica”.
Dentro del manejo habitual de las pacientes con infertilidad se realiza una estimulación de la ovulación con exposición a embarazo dirigida. En esos casos es necesario el seguimiento ecográfico para detectar el momento máximo de fertilidad. En ocasiones puede ser necesario reemplazar las relaciones sexuales por la colocación directa de la muestra seminal en el interior del útero en el momento de máxima fertilidad, procedimiento conocido como inseminación intrauterina (IIU). Estos procedimientos son conocidos como tratamientos de baja complejidad.
“Los casos más complejos -debido a la severidad del trastorno que provoca la infertilidad o la falla en los tratamientos convencionales
y de baja complejidad- suelen requerir tratamientos de fecundación asistida. La probabilidad de éxito en estos tratamientos es variable, dependiendo de la edad de la paciente, tiempo de infertilidad y causa del problema”, advierte el especialista.
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Un porcentaje considerable de mujeres en edad reproductiva sufre este trastorno que puede tener efectos negativos en la fertilidad. De hecho, lo tiene alrededor del 45% de las mujeres con dificultad para embarazarse. Con un diagnóstico adecuado, actualmente existen eficaces métodos para tratarlo.
Se trata de una de las enfermedades femeninas más frecuentes y a la vez una de las más complejas de detectar. Por eso, y porque sus repercusiones en términos de calidad de vida y de fertilidad son importantes, es necesario ponerse en manos de especialistas que garanticen un diagnóstico adecuado y un tratamiento oportuno y eficaz.
Pero ¿de qué se trata en concreto la endometriosis y cómo es posible que repercuta en uno de los aspectos más relevantes en la vida de las mujeres, que es la posibilidad de convertirse en madres? De acuerdo a lo que sostiene el doctor Emilio Fernández, ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva de CLC, es una enfermedad benigna de la mujer joven, que se caracteriza porque el endometrio (membrana que reviste la cavidad del útero por dentro) está fuera de su lugar habitual. “Existen distintas teorías respecto de cómo este tejido llega ahí. La más aceptada es que todas las mujeres tienen durante su período menstrual una menstruación retrógrada, donde estas membranas en vez de salir por el cuello del útero hacia la vagina, vuelven hacia la pelvis por las Trompas de Falopio. Estas pacientes, sin embargo, tendrían una condición especial para permitir que el endometrio se implante”, asegura el especialista.
Es más habitual de lo que uno pudiera pensar, ya que afecta a alrededor del 8 a 10% de las mujeres en edad reproductiva. También hay que considerar que es más frecuente en ciertas circunstancias, por ejemplo, en mujeres que sufren dolores menstruales fuertes y que no responden a los analgésicos (dismenorrea); en familias donde existe una predisposición genética; en mujeres que presentan dificultad para embarazarse (en el 45% de ellas se encuentra una endometriosis, que explica en parte su problema); en mujeres que postergan su fertilidad (por tener más ciclos menstruales, hay mayores posibilidades de que la menstruación retrógrada origine endometriosis); y en mujeres delgadas, activas y profesionales exitosas. Además, existe una cierta relación entre endometriosis, el consumo de cigarrillo y la ingesta de ciertas toxinas, como las dioxinas (que últimamente se hicieron más conocidas en relación a la carne de cerdo y el uso de plásticos en el microondas).
¿Cómo se manifiesta?
Diversos son los síntomas con que puede expresarse la enfermedad. “Por regla general, se presenta de dos maneras: con dolor pelviano asociado a la menstruación y/o con infertilidad. Esas son sus grandes manifestaciones, pero también puede haber síntomas asociados al lugar donde se localice anómalamente el tejido”, advierte el ginecólogo.
Así, por ejemplo, cuando la membrana endometrial se sitúa en el peritoneo del tubo digestivo, pueden producirse síntomas parecidos a los del colon irritable, como distensión abdominal, colitis y dolor rectal al ir al baño (a defecar); si aparece en la vejiga, las molestias se relacionan con mayor necesidad de orinar; y si está localizado en los ligamentos posteriores de la pelvis o vagina, puede producirse dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).
Estas molestias, que pueden presentarse solas o combinadas, se hacen más evidentes durante los períodos menstruales. “Si bien se han descrito otros lugares de implantación, como el apéndice y otros lugares distantes de los ovarios por migración a través de la sangre, por ejemplo, el pulmón, esto es menos frecuente.
Lo más habitual es que se sitúe en los órganos reproductivos como el ovario, las trompas o los ligamentos posteriores del útero”, subraya el doctor Fernández.
El por qué de la infertilidad
Para entender de qué forma esta “invasión” del endometrio puede producir infertilidad, el especialista explica que esto se produce de dos maneras: por una distorsión anatómica de los órganos reproductivos y/o por la liberación de ciertas sustancias que pueden alterar el proceso biológico reproductivo. “Cuando las membranas se implantan fuera de la cavidad uterina provocan una reacción del organismo que trata de rechazarlas (por tratarse de un tejido extraño), produciendo una respuesta inflamatoria que genera cicatrización y formación de adherencias, lo que afecta la anatomía de los órganos reproductivos. En segundo lugar, y aún cuando no se produzca esta distorsión anatómica, los implantes generan sustancias, como citoquinas, prostaglandinas, factores de crecimiento, etc. que cumplirían algún rol en alterar el proceso reproductivo en la mujer, por ejemplo, afectando la calidad del óvulo, la ovulación, la función de la trompa de ir a captar el óvulo, la interacción entre el espermatozoide y el óvulo, y/o la interferencia en el desarrollo del embrión y su implantación en la cavidad el útero.
Para tener en cuenta…
1.-La severidad de la endometriosis depende del “genio” de la enfermedad. Algunasson agresivas y activas y rápidamente producen quistes, dolor, inflamación y distorsión anatómica, mientras que otras son lentas en su evolución.
2.-La endometriosis NO es sinónimo de cáncer, ni tampoco se ha demostrado que juegue algún rol en su aparición.
3.-Existe una asociación entre endometriosis y reserva ovárica disminuida (aún no se sabe exactamente por qué), por lo que es aconsejable que las pacientes que deseen postergar su maternidad consulten previamente con su médico tratante, de modo de chequear en forma oportuna esa variable.
Clave: un buen tratamiento
Según dónde se localice el tejido ectópico (fuera del útero), es posible distinguir tres tipos de endometriosis: peritoneal, localizada en la membrana que cubre los órganos abdominales; ovárica, la membrana se fija en los ovarios y produce quistes; y de infiltración profunda, cuando se instala en los ligamentos posteriores del útero y la vagina. “El tratamiento consiste en eliminar la endometriosis en cada una de estas instancias. Si se hace en una sola parte y el tejido permanece en otros lados, incluso cuando no exista distorsión anatómica de los órganos reproductivos, la fertilidad puede verse afectada debido a la liberación de las sustancias descritas anteriormente”, agrega el profesional.
El diagnóstico comienza por la identificación de síntomas, los cuales se pueden apoyar en un control ginecológico efectuado durante los días del período menstrual -donde es posible palpar, por ejemplo, nodulaciones en los ligamentos posteriores del útero. En ocasiones, la ecografía de útero permite observar quistes en los ovarios con características de endometriosis, lo mismo que la resonancia magnética, que también puede ser útil en determinados casos.
Un tratamiento adecuado asegura que alrededor del 50% de las mujeres que no podian embarazarse a causa de endometriosis, logren hacerlo.
“Una de las mayores complicaciones para un diagnóstico certero es que no existe un marcador específico para la endometriosis. Eventualmente se puede utilizar un marcador tumoral el CA12- que sirve para detectar tumores de ovario y, que en algunos casos de endometriosis, puede estar elevado (se detecta a través de un examen de sangre). Sin embargo, el diagnóstico definitivo es mediante una visualización de la cavidad abdominal, a través de laparoscopía. Ese es el elemento de diagnóstico definitivo, ya que permite establecer el tipo de endometriosis y su grado de extensión”, puntualiza el doctor Fernández.
Según explica el ginecólogo, el tratamiento es fundamentalmente quirúrgico y consiste en extraer-por lo general en la misma laparoscopía de diagnóstico- todo el foco endometriósico, independiente de su grado o severidad. “Algunos tipos de endometriosis requieren un equipo humano y técnico altamente especializado, porque de lo contrario se corre el riesgo de no resolver los dolores o incluso agravar aún más el problema de fertilidad. Por ejemplo, cuando existen quistes en los ovarios, ya que se debe tratar de afectar lo menos posible la estructura de éstos. De igual manera en la endometriosis de infiltración profunda, que compromete el espacio recto vaginal, el cirujano requiere de un entrenamiento y equipo quirúrgico especializado”.
Como complemento de lo anterior, también existe la posibilidad de realizar un tratamiento médico, como el uso de hormonas para impedir la ovulación o dejar en reposo la función ovárica, de modo de no producir estrógenos. Estos son especialmente útiles en mujeres donde se quiere postergar la cirugía (por ejemplo, en jóvenes que todavía no deseen embarazarse, pero que de todas formas quieran mejorar su calida de vida).
Es importante recalcar que después de un tratamiento adecuado, alrededor del 50% de las mujeres que no podían embarazarse a causa de endometriosis logran hacerlo. “Esta es una enfermedad que debe abordarse en forma global, con un tratamiento acorde a la severidad del problema. En este sentido, CLC cuenta con un centro de cirugía de alta complejidad único en Chile, avalado por un equipo de especialistas que lleva más de quince años trabajando en este tema”, destaca el doctor Fernández.
Equipo de endometriosis CLC
Doctor Gonzalo Duque : Infertilidad, Medicina Reproductiva y Endocrinología Ginecológica, Obstetricia y Ginecología General.
Doctor Jaime Albornoz : Infertilidad, Medicina Reproductiva y Endocrinología Ginecológica, Obstetricia y Ginecología General.
Doctor Emilio Fernández : Infertilidad, Medicina Reproductiva y Endocrinología Ginecológica, Obstetricia y Ginecología General.
Doctor Carlos Fernández : Climaterio y Menopausia, Obstetricia y Ginecología General
5 cosas que hay que saber de endometriosis
De acuerdo al doctor Gonzalo Duque, ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva de CLC, es importante considerar los siguientes conceptos respecto de la endometriosis:
Su carácter es habitualmente progresivo (60% de los casos), por lo que su diagnóstico precoz suele ser menos severo y permite tomar medidas para evitar su progresión y agravamiento.
Puede presentarse tempranamente en la adolescente, por lo que frente a dolores menstruales invalidantes, resistentes al manejo con analgésicos, antiinflamatorios y anticonceptivos, se debe sospechar su presencia.
Si bien el grupo más afectado está en su etapa reproductiva, un grupo de pacientes presenta síntomas de la enfermedad después de los 50 años, especialmente aquellas que reciben terapia hormonal de reemplazo.
La recurrencia de los síntomas de la enfermedad es frecuente (20-30%) y uno de los factores más determinantes es la realización de una cirugía incompleta. Por ello, es muy importante que la intervención sea realizada por un equipo experimentado en el tratamiento de la enfermedad.
La gran mayoría de las pacientes infértiles -a causa de una endometriosis- lograrán embarazo, incluso aquellos casos severos (ya sea con tratamientos de baja o alta complejidad).
INFERTILIDAD OTRAS CAUSAS
Ya se trate de problemas leves u otros más severos, la amplia variedad de tratamientos que existe hoy en día en CLC abre múltiples posibilidades de embarazo a las parejas.
Se calcula que entre el 10 y el 15% de las parejas tiene algún problema de infertilidad. Esto es, cuando al cabo de un año de intentar un embarazo éste no se ha conseguido o se han presentado repetidas pérdidas.
Para que se produzca un embarazo, es necesario que se den en forma armónica un conjunto de condiciones, entre ellas, órganos genitales normales y disponibilidad de óvulos y espermatozoides normales (capaces de migrar eficientemente al encuentro del óvulo). También se deben dar las condiciones para que se produzca la fecundación y que, una vez que se forme el embrión, éste se implante en el útero. La falla o dificultad en cualquiera de estos pasos, ya sea por alteraciones en los órganos reproductivos o en la cantidad, calidad y función de los gametos, constituyen algunas causas de infertilidad.
“Antes de comenzar el tratamiento se debe realizar un completo estudio de la pareja, que permita identificar las posibles causas (pueden ser femeninas, masculinas o mixtas). De esta forma, a la mujer se le realizan pruebas hormonales, seguimientos ecográficos, mediciones de la reserva ovárica y exámenes diagnósticos como la histerosalpingografía (examen radiológico que permite evaluar la permeabilidad de las trompas de Falopio y la normalidad de la cavidad uterina). A los hombres se les hacen pruebas funcionales y un espermiograma para analizar el semen”, afirma el doctor Gonzalo Duque, ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva de CLC.
Según explica el especialista, como parte del manejo se encuentran los tratamientos de cuadros infecciosos, la corrección de trastornos hormonales y el tratamiento de desórdenes metabólicos asociados (como la resistencia insulínica, condición frecuentemente asociada a trastornos de la ovulación). “En aquellos casos donde existan adherencias y/o obstrucción de las Trompas de Falopio, presencia de endometriosis y miomas, la corrección quirúrgica y la extirpación de la endometriosis y miomas por vía laparoscópica suele ser la primera prioridad. Cuando existen enfermedades que comprometen la cavidad del útero -lugar en que se produce la implantación del embrión- es necesario corregir la cavidad a través de una histeroscopía quirúrgica”.
Dentro del manejo habitual de las pacientes con infertilidad se realiza una estimulación de la ovulación con exposición a embarazo dirigida. En esos casos es necesario el seguimiento ecográfico para detectar el momento máximo de fertilidad. En ocasiones puede ser necesario reemplazar las relaciones sexuales por la colocación directa de la muestra seminal en el interior del útero en el momento de máxima fertilidad, procedimiento conocido como inseminación intrauterina (IIU). Estos procedimientos son conocidos como tratamientos de baja complejidad.
“Los casos más complejos -debido a la severidad del trastorno que provoca la infertilidad o la falla en los tratamientos convencionales
y de baja complejidad- suelen requerir tratamientos de fecundación asistida. La probabilidad de éxito en estos tratamientos es variable, dependiendo de la edad de la paciente, tiempo de infertilidad y causa del problema”, advierte el especialista.
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