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Ver la Versión Completa : Articulo Revista YA - Mente e Infertilidad



Franche
01/04/09, 16:30:44
<TABLE cellSpacing=0 cellPadding=0 width=471 border=0><TBODY><TR><TD>NUEVOS ESTUDIOS DE SICOANALISTAS: </TD></TR><TR><TD class=titulos-revistas>La estrecha relación entre mente e infertilidad </TD></TR><TR><TD></TD></TR><TR><TD><TABLE cellSpacing=0 cellPadding=0 width=170 align=right border=0><TBODY><TR><TD width=12 rowSpan=2>[Only registered and activated users can see links]><TD vAlign=top align=left><!-- Protección de Imagen - Cambio RC-20-06-2005--><!-- [Only registered and activated users can see links] --><!-- Protección de Imagen - Cambio PB-19-12-2005-->[Only registered and activated users can see links] </TD></TR><TR><TD vAlign=top align=left></TD></TR></TBODY></TABLE></SPAN>La explicación de los sicoanalistas. [Only registered and activated users can see links]

Por Magdalena Andrade N.

Ilustración: Alfredo Cáceres.

¿Por qué hay parejas que, sin tener ningún problema de fertilidad de tipo orgánico, y aun después de intentar varias veces con tratamientos de reproducción asistida, no pueden tener un hijo?

De todos los diagnósticos de infertilidad - que se calcula afecta a entre un 10% y 15% de las parejas- hay un tercio de origen desconocido. Son casos que para la medicina reproductiva quedan en el ámbito del misterio. Por eso, en los últimos años, los centros especializados en reproducción asistida han incorporado la sicología a la consulta médica: saben que la subjetividad de cada pareja, de la relación entre ese hombre y esa mujer que quieren convertirse en padres, puede ser crucial a la hora de conseguir un embarazo.

"Hay características particulares de cada pareja que tienen que ver con su historia, sus deseos, sus ideales y creencias, malentendidos en la relación de pareja y duelos no elaborados", grafica la sicoanalista argentina Gabriela Manitta, especialista del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) de Santiago, quien apunta que desde hace muchos años el sicoanálisis trabaja e investiga en algunos de estos escenarios donde la explicación científica de la infertilidad se revela insuficiente.

La sicóloga y doctora en sicoanálisis Silvia Tendlarz, autora del libro "El sicoanálisis frente a la reproducción asistida" y una de las especialistas que más ha estudiado este tema en Argentina - donde la discusión está más desarrollada que en Chile- , está en contra de armar estereotipos en torno a estas parejas. "Es un tema que desgarra a hombres y mujeres. Pero lo sicológico interviene siempre. Hay algo de la subjetividad que puede impedir que una mujer quede embarazada", dice. Sin embargo, identifica dos escenarios donde se producen desencuentros que podrían derivar en un problema de infertilidad: la relación de pareja entre ese hombre y esa mujer - cómo surgen los conceptos de amor y deseo entre ellos- y en cómo la mujer se relaciona con su propio cuerpo.

Un tercero en la pareja

Desde la visión del sicoanálisis, el deseo - y la concreción- de tener un hijo, explica Silvia Tendlarz, tiene directa relación con el deseo que existe por el otro miembro de la pareja. Cuando una de esas instancias falla, se pueden producir problemas a la hora de conseguir un embarazo.

Hay ciertos escenarios donde estas dificultades pueden agudizarse. "En nuestra cultura se asume que los hijos deseados son siempre el fruto de relaciones felices. Entonces puede resultar desconcertante, por ejemplo, la dificultad para tener hijos en una pareja que se lleva perfectamente bien", ejemplifica la sicóloga Gabriela Manitta. "Hablemos de una que lleva diez años juntos, nunca discuten, y en todo ese tiempo no han diferido en nada. Están convencidos de que los dos quieren lo mismo, de que a los dos les gustan las mismas cosas". En esta situación, explica la especialista, simplemente no hay registro de algo que falle. "Entre los dos se bastan y se completan. No hay espacio, agujero o falta para que emerja una diferencia, un lugar vacío entre los dos en el que pueda venir a alojarse un niño".

Esto, hasta que se hace evidente la imposibilidad de lograr un embarazo. "Uno a veces les oye decir: un hijo es lo que nos falta para ser felices. Lo tenemos todo. Se trata siempre de dos, y de dos que viven como en espejo. Cada uno completa al otro. Algo que debería haberse desvanecido con el paso del tiempo, porque es una etapa propia del primer momento del enamoramiento, que luego da paso a la dimensión humana y deseante del otro. Pero para que una mujer pueda concebir, tiene que estar en condiciones de recibir como un don de ese hombre que ama este hijo, y al mismo tiempo el hombre debe ser capaz de hacer de esa mujer su objeto de deseo. Cuando hablamos de parejas que se bastan a sí mismas, el lugar de esta falta suele estar taponado por otras cosas que les permiten seguir funcionando como tales, como los logros económicos y profesionales. Si los tratamientos fracasan y se mantiene vigente la ausencia de hijos, agrega Gabriela Manitta, "no es raro constatar en estas situaciones que sobrevenga la separación, y luego cada uno de ellos conciba un hijo con una nueva pareja sin dificultades".

Otro escenario está dado por aquellas parejas donde la dinámica es llevarse mal, y que llegan a buscar un tratamiento de fertilidad para tener un hijo. "Aquí, inconscientemente, la llegada de un hijo supone la posibilidad de responder vía la función materna y paterna la pregunta sobre qué es ser un hombre y qué es ser una mujer. Se desea un hijo para convertirlo en el objeto de todas las atenciones y la razón de todos los esfuerzos, pero también para suspender, a partir de la llegada de ese hijo, todas esas diferencias que no se podían tolerar mientras eran sólo ellos como pareja", explica la sicóloga Gabriela Manitta.

Cuando se demoran en llegar los hijos, muchas de estas parejas terminan separándose, acota la especialista. "Sin un hijo, no logran encontrar alguna razón que los sostenga juntos, algo más allá del esfuerzo que significa para cualquier persona estar con otro más allá de sus diferencias irresolubles".

El dilema de ser una mujer/madre

Un hijo, dice Gabriela Manitta, no sólo es el resultado del cruce de los deseos de un hombre y una mujer. En la posibilidad o no de concebir también se juega el lugar que ese hombre y esa mujer ocuparon como hijos para a sus propios padres.

Para poder convertirse en madre, explica, una mujer tiene que tolerar en algún punto funcionar como el objeto del deseo de un hombre. Y esto, en algunos casos, se contrapone con las enseñanzas que a esa mujer le puede haber transmitido su propia madre. "Esto se escucha en el discurso de algunas mujeres que llegada la época límite de sus posibilidades biológicas de ser madre recapitulan sus elecciones y se dan cuenta de que se han dedicado a trabajar por aquello que sus propias madres soñaron y no pudieron conseguir. Se sienten privadas, ahora, a la posibilidad de acceder a lo que ellas encuentran que es lo que en verdad querían; por ejemplo, tener un marido y tener hijos. Han sido hijas de madres que vivieron la maternidad como un yugo con el que tuvieron que cargar, los hombres como un mal necesario".

Silvia Tendlarz acota otra instancia en que las mujeres pueden recibir influencia materna. Se trata de aquellas que han tenido madres que se han convertido en tales sin el deseo de serlo. "Hay una parte que es mujer, y otra que es madre, y hay que ver cómo intervienen ambas partes, que pueden ir variando a lo largo de la vida. Hay mujeres que tienen hijos pero no desean ser madres, y hay un rechazo de esos hijos, que pueden ser creados sin amor y sin deseo. Cuánto deseo de querer ser madre tendrá una hija de esa mujer dependerá de cuánto acerca de la maternidad le haya transferido esa madre".

En los países latinoamericanos la maternidad sigue siendo considerada como el destino natural de toda mujer. Sin embargo, hay muchas que sólo después de fracasar reiteradamente en un tratamiento de fertilidad se atreven a considerar la posibilidad de no querer ser madres. Ejemplifica Gabriela Manitta: "Hay mujeres que dicen: yo siempre he querido ser madre, pero lo han postergado por diversas razones. Pero ese 'siempre he querido ser madre" es sólo un enunciado, y hay que ver qué resonancias tiene en relación a las elecciones que efectivamente ha hecho a lo largo de su vida. Porque por alguna razón, en relación a algo que ha deseado más allá de su hijo, es que se encuentra a los 38, 40 años sin haber sido madre".

En el transcurso de algunos tratamientos, se verifican actos fallidos de las pacientes que sorprenden: "Por ejemplo, mujeres que después de haberse hecho todos los estudios, ponerse todas las inyecciones, olvidan la última dosis de la medicación o la hora con el médico, o se les hace la transferencia de embriones y al día siguiente se van a tomar clases de equitación. Una serie de actos que ponen al descubierto algo que no está explícito en la demanda de hijo que se formula".

Un tercer escenario que complica a la mujer es cuando ha pasado por una experiencia traumática, como un abuso sexual o un aborto. Es este último hecho el que le preocupa especialmente a la sicóloga Gabriela Manitta, ya que en Chile, por estar penalizada su práctica, es un tema doblemente complejo: impide hablar del tema antes y después de vivido. "De acuerdo a qué significó ese embarazo y esa interrupción son los efectos que más tarde se verifican en la mujer. Hay algunas para las cuales el lugar de hijo sigue siendo ocupado por ese hijo que nunca fue. Se trata de casos en que uno ve mucha angustia, mucho dolor que vuelve a aparecer como una especie de condena diferida, e insoportable, cuando después de haber interrumpido un embarazo espontáneo, ahora que sí puede ser no se concreta".

De alguna forma, explica Manitta, hay que facilitarle a la paciente sacarse esa culpa. "Hay que trabajarla en relación a la asociación que hace esa mujer entre el aborto que se hizo y el hijo que no puede tener"

Magdalena Andrade N..

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Brujita
01/04/09, 22:49:59
Interesante artículo.
Sobre todo me hace sentido la parte donde habla del deseo inconsciente de no ser madre.
Por ahí lo dije en mi resumen.

Franche
02/04/09, 09:48:54
A mi la verdad es que no me gustó mucho el artículo.. porque encasilla a las mujeres con problemas de infertilidad en mujeres que incosientemente no quieren ser mamás...
Y qué pasa con las que son mamás sin desearlo?.. con las que tratan de abortar y al final no pueden?.. o con los padres que cometen parricidio? .. según lo que comenta la sicóloga todas estas personas deberían tambien tener problemas de infertilidad..
Inconsistencias de la vida creo yo...